EN MEDIO DEL RODAJE. Luis Sampieri (parado en el centro, de campera oscura) basó su película “La hija” en un hecho real ocurrido en su infancia.
30 Octubre 2016 Seguir en 

“La hija” comenzó a transitar el largo circuito de certámenes nacionales e internacionales: fue recibida con buena crítica en el de Chicago, en la sección World Cinema; y la actriz Gloria Berbuc y el actor Harry Havilio regresaron con sendos premios de Jujuy, del Festival Internacional de Cine de las Alturas. Esta noche, el filme de Luis Sampieri cerrará el Tucumán Cine Gerardo Vallejo, fuera de competencia. Lo hará luego de que se conozca el premio a la mejor ópera prima latinoamericana.
El director pasó de una gran ciudad como Barcelona a la pequeña Santa María, en los Valles Calchaquíes; se recluyó en las afueras de la villa, aunque la conexión internacional lo mantiene al día. Estuvo en Estados Unidos para presentar su película y mantener una serie de reuniones en mesas de trabajo donde se negocia la participación en este o en aquel mercado. “Los festivales son una lotería: el criterio de selección siempre es variopinto y los carriles de distribución dependen de muchas cosas, por lo que hay películas que quedan invernando durante años”, explica en la entrevista con LA GACETA.
Su nueva producción retrata a una familia burguesa del NOA. Durante un fin de semana, y a partir de un hecho conmovedor para el grupo, se irá levantando el manto moral que cubre al grupo y saldrán a la luz viejos rencores y prejuicios. “La película surgió de un hecho real que conozco, que efectivamente pasó y fue muy cercano”, confiesa Sampieri.
- ¿De qué trata ‘La hija’?
- Los Amado deciden pasar un fin de semana en la casona familiar, pero el plan es alterado cuando la empleada doméstica da a luz un bebé. Esto me pasó cuando era niño, y la chica que trabajaba en la casa lo llevó al inodoro. Mientras estábamos en la mesa, no recuerdo bien quién, gritó: “la Dominga está cagando un bebé en el baño”. A la película la filmé en 2014.
Cuando en 2000 el cineasta presentó “Cabecita rubia” en el cine Atlas, el road-movie estaba en su apogeo: “Eusebio Poncela estaba viviendo y filmando aquí y leyó el guión que escribí, y a las dos horas me llamó para decirme ‘Quiero hacer esta película’”, recuerda. Años más tarde el famoso actor español contestaba ante una pregunta: “¡Cómo no recordarlo! Ha sido un infierno trabajar en ese desierto. Yo era Tulán, un mago muy hijo de p... Tuve que aprender varios trucos, pero ya me los olvidé. Sampieri es un tipo muy caótico, pero un visionario”, remarcó al hablar de ese filme, decididamente freak.
“El Fin” fue su segundo largometraje: en él, tres adolescentes se conocen por internet y deciden encontrarse en un lugar aislado con un objetivo común, pero desconocido. Una dura película sobre la incomunicación, el aislamiento y los migrantes. Estuvo en la Berlinale, en Mar del Plata, en Málaga, y en Sitges, donde se la calificó como “una combinación nada referencial entre Gus Van Sant y Michael Haneke no apta para estómagos sensibles y merecedora de una atención por parte de buscadores de tesoros ocultos y rarezas autodeclaradas”.
- Hay directores que con pocas realizaciones crean un estilo. ¿Tenés el tuyo con tres películas?
- Son muy distintas las tres. No sé… Tal vez pueda verse la presencia de un tiempo reflexivo; quizás eso una estos trabajos.
- Te recluiste en los valles...
- No tengo televisión, pero leo y escribo. No conozco mucho lo que se está haciendo. Estoy trabajando ahora en un documental en la montaña y para dos publicidades.
- ¿Qué es el cine para vos?
- Una forma de plasmar las cosas que están visibles e invisibles en una sociedad, en la nuestra. La violencia está a flor de piel, verbal y corporal, somos una sociedad violenta y despectiva, que se cree que es otra sociedad. La película cuenta eso. Sí tengo que decir algo del cine que intento hacer es que no tiene piedad con las cosas ni con los acontecimientos que rodean a las personas; no hay buenos ni malos, están todos chapoteando en el fango…
- Estás identificado en el cine de autor. ¿Qué directores te influyeron?
- Luis Buñuel es el cineasta que más me marca, aún más que Federico Fellini. Él fue un gran innovador del cine, un verdadero genio. Obviamente “El ángel exterminador”, “Viridiana”, “Tristana” y “Belle de jour”, son mis películas de cabecera, si puede expresarse así. Reconozco cualquier imagen de Buñuel haciendo zapping, cuando las dan en cable, y yo sé que es algo de él; hay algo en Buñuel que supera a muchos cineastas, que es la fuerza impresionante de sus imágenes. Lo que me apasiona es el surrealismo, pero no surrealismo como esa palabra cliché que se utiliza para calificar cualquier cosa extraña. Yo creo que el surrealismo era una actitud de Buñuel ante la vida.
“La hija” tendrá su primera proyección esta noche, pero seguirá en cartel en el Espacio Incaa (San Martín 251). Las funciones están programadas para mañana, el martes y el domingo, siempre a las 21.30. Su recorrido internacional está asegurado por la intensidad de su historia, que la revista especializada Videodromo define como “una tragedia burguesa”. “Sampieri va diseccionando poco a poco y con pulso firme a cada miembro, sacando todo lo que llevan dentro. Ninguno de ellos será el mismo después de ese tormentoso fin de semana”, publicó.
El director pasó de una gran ciudad como Barcelona a la pequeña Santa María, en los Valles Calchaquíes; se recluyó en las afueras de la villa, aunque la conexión internacional lo mantiene al día. Estuvo en Estados Unidos para presentar su película y mantener una serie de reuniones en mesas de trabajo donde se negocia la participación en este o en aquel mercado. “Los festivales son una lotería: el criterio de selección siempre es variopinto y los carriles de distribución dependen de muchas cosas, por lo que hay películas que quedan invernando durante años”, explica en la entrevista con LA GACETA.
Su nueva producción retrata a una familia burguesa del NOA. Durante un fin de semana, y a partir de un hecho conmovedor para el grupo, se irá levantando el manto moral que cubre al grupo y saldrán a la luz viejos rencores y prejuicios. “La película surgió de un hecho real que conozco, que efectivamente pasó y fue muy cercano”, confiesa Sampieri.
- ¿De qué trata ‘La hija’?
- Los Amado deciden pasar un fin de semana en la casona familiar, pero el plan es alterado cuando la empleada doméstica da a luz un bebé. Esto me pasó cuando era niño, y la chica que trabajaba en la casa lo llevó al inodoro. Mientras estábamos en la mesa, no recuerdo bien quién, gritó: “la Dominga está cagando un bebé en el baño”. A la película la filmé en 2014.
Cuando en 2000 el cineasta presentó “Cabecita rubia” en el cine Atlas, el road-movie estaba en su apogeo: “Eusebio Poncela estaba viviendo y filmando aquí y leyó el guión que escribí, y a las dos horas me llamó para decirme ‘Quiero hacer esta película’”, recuerda. Años más tarde el famoso actor español contestaba ante una pregunta: “¡Cómo no recordarlo! Ha sido un infierno trabajar en ese desierto. Yo era Tulán, un mago muy hijo de p... Tuve que aprender varios trucos, pero ya me los olvidé. Sampieri es un tipo muy caótico, pero un visionario”, remarcó al hablar de ese filme, decididamente freak.
“El Fin” fue su segundo largometraje: en él, tres adolescentes se conocen por internet y deciden encontrarse en un lugar aislado con un objetivo común, pero desconocido. Una dura película sobre la incomunicación, el aislamiento y los migrantes. Estuvo en la Berlinale, en Mar del Plata, en Málaga, y en Sitges, donde se la calificó como “una combinación nada referencial entre Gus Van Sant y Michael Haneke no apta para estómagos sensibles y merecedora de una atención por parte de buscadores de tesoros ocultos y rarezas autodeclaradas”.
- Hay directores que con pocas realizaciones crean un estilo. ¿Tenés el tuyo con tres películas?
- Son muy distintas las tres. No sé… Tal vez pueda verse la presencia de un tiempo reflexivo; quizás eso una estos trabajos.
- Te recluiste en los valles...
- No tengo televisión, pero leo y escribo. No conozco mucho lo que se está haciendo. Estoy trabajando ahora en un documental en la montaña y para dos publicidades.
- ¿Qué es el cine para vos?
- Una forma de plasmar las cosas que están visibles e invisibles en una sociedad, en la nuestra. La violencia está a flor de piel, verbal y corporal, somos una sociedad violenta y despectiva, que se cree que es otra sociedad. La película cuenta eso. Sí tengo que decir algo del cine que intento hacer es que no tiene piedad con las cosas ni con los acontecimientos que rodean a las personas; no hay buenos ni malos, están todos chapoteando en el fango…
- Estás identificado en el cine de autor. ¿Qué directores te influyeron?
- Luis Buñuel es el cineasta que más me marca, aún más que Federico Fellini. Él fue un gran innovador del cine, un verdadero genio. Obviamente “El ángel exterminador”, “Viridiana”, “Tristana” y “Belle de jour”, son mis películas de cabecera, si puede expresarse así. Reconozco cualquier imagen de Buñuel haciendo zapping, cuando las dan en cable, y yo sé que es algo de él; hay algo en Buñuel que supera a muchos cineastas, que es la fuerza impresionante de sus imágenes. Lo que me apasiona es el surrealismo, pero no surrealismo como esa palabra cliché que se utiliza para calificar cualquier cosa extraña. Yo creo que el surrealismo era una actitud de Buñuel ante la vida.
“La hija” tendrá su primera proyección esta noche, pero seguirá en cartel en el Espacio Incaa (San Martín 251). Las funciones están programadas para mañana, el martes y el domingo, siempre a las 21.30. Su recorrido internacional está asegurado por la intensidad de su historia, que la revista especializada Videodromo define como “una tragedia burguesa”. “Sampieri va diseccionando poco a poco y con pulso firme a cada miembro, sacando todo lo que llevan dentro. Ninguno de ellos será el mismo después de ese tormentoso fin de semana”, publicó.
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