“RARA”. La película quiso ser autónomo de la historia real, contó el productor durante la entrevista.-
28 Octubre 2016 Seguir en 

La dinámica de la industria del cine permite la complementariedad entre los países en términos de producción y, mucho más, en cuanto a las políticas de distribución y exhibición. Un ejemplo del trabajo conjunto es “Rara”, la película chileno argentina que recorre exitosamente distintos festivales y encuentros, como el que está realizándose en la provincia.
Ópera prima de María José Pepa San Martín, inspirada en la historia de la jueza chilena Karen Atala, a quien se le retiró la custodia de sus hijas por ser lesbiana, el filme fue elogiado porque encara su relato desde la mirada de una adolescente de 13 años, atravesada por sus propios problemas. Uno de los productores fue el argentino Nicolás Grosso, con quien dialogó LA GACETA.
“Financiar cine siempre es costoso y dificultoso. Hay países con mayor capacidad y otros, menor, pero siempre hay que fomentarlo, no sólo para ayudarnos entre nosotros sino también para divulgar lo que hacemos. Siempre se dice que el cine argentino se ve más afuera que adentro”, resaltó.
- ¿El sistema de coproducciones internacionales es sólido?
- Está funcionando mucho en América Latina y sobre todo en la Argentina. Es algo que hay que agradecer, porque es uno de los vectores importantes sobre los que se asienta el Incaa a la hora de definir sus apoyos. En el país, por las leyes sancionadas, hay dinero para subvencionar el cine local y algo del foráneo, aunque sea minoritario. Esto permite ser partícipe de la vida en la industria del continente y que, cuando se trata de nuestras películas, se facilita la colaboración de los otros países.
- Muchas de las películas en las que hay un argentino involucrado terminan ganando premios, como “Rara”...
- Desde ya, y a uno le permite participar no sólo en una filmografía argentina sino en experiencias ajenas, como la colombiana o la chilena, que son las dos que vienen con el empuje más interesante y que más sorprenden. Es importante poder estrenar películas de otras latitudes en la Argentina y disfrutar del reconocimiento internacional cuando uno es parte.
- La producción es esencial para hacer cine, pero poco visible. ¿Dónde se aprende a ser productor en el país?
- Es difícil conseguir los recursos, el mercado es complejo y es costoso filmar. Hay resultados magros y no tenemos una fórmula, es tripas y corazón en los países emergentes. Hay mucha frustración porque el productor es el vínculo directo del director y del guionista, somos su principal compañía. Es un trabajo solapado que se aprende haciéndolo, yendo para adelante y creyendo en la actividad.
- ¿Tuviste un compromiso particular con “Rara”?
- Siempre se tiene que dar algo especial, porque son cuatro a cinco años de vínculo. Tenés que estar muy convencido desde el inicio del lugar dónde te estás metiendo. Es un guión que nos interesó mucho, partiendo desde la mirada de una niña que no es normal en el cine argentino. Eso nos hizo creer fervientemente en el proyecto, que quiso ser autónomo de la historia real en medio de una sociedad conservadora como la chilena, mucho más que la argentina en miles de aspectos. Pepa no quiso hacer un panfleto, sino despegarse del hecho original para no limitarse. Así pudimos abrir la cabeza.
- ¿Qué esperan que pase en Chile con esta película?
- Se estrena en los próximos días en Chile, sólo se la vió en el Festival de Valdivia donde recibió el premio del público, y esperamos que sea estimulante para abrir discusiones más que un éxito en las salas. Hay problemáticas que están resueltas para nosotros, pero que en ese país están plenamente vigentes. Es una sociedad muy aguerrida.
Ópera prima de María José Pepa San Martín, inspirada en la historia de la jueza chilena Karen Atala, a quien se le retiró la custodia de sus hijas por ser lesbiana, el filme fue elogiado porque encara su relato desde la mirada de una adolescente de 13 años, atravesada por sus propios problemas. Uno de los productores fue el argentino Nicolás Grosso, con quien dialogó LA GACETA.
“Financiar cine siempre es costoso y dificultoso. Hay países con mayor capacidad y otros, menor, pero siempre hay que fomentarlo, no sólo para ayudarnos entre nosotros sino también para divulgar lo que hacemos. Siempre se dice que el cine argentino se ve más afuera que adentro”, resaltó.
- ¿El sistema de coproducciones internacionales es sólido?
- Está funcionando mucho en América Latina y sobre todo en la Argentina. Es algo que hay que agradecer, porque es uno de los vectores importantes sobre los que se asienta el Incaa a la hora de definir sus apoyos. En el país, por las leyes sancionadas, hay dinero para subvencionar el cine local y algo del foráneo, aunque sea minoritario. Esto permite ser partícipe de la vida en la industria del continente y que, cuando se trata de nuestras películas, se facilita la colaboración de los otros países.
- Muchas de las películas en las que hay un argentino involucrado terminan ganando premios, como “Rara”...
- Desde ya, y a uno le permite participar no sólo en una filmografía argentina sino en experiencias ajenas, como la colombiana o la chilena, que son las dos que vienen con el empuje más interesante y que más sorprenden. Es importante poder estrenar películas de otras latitudes en la Argentina y disfrutar del reconocimiento internacional cuando uno es parte.
- La producción es esencial para hacer cine, pero poco visible. ¿Dónde se aprende a ser productor en el país?
- Es difícil conseguir los recursos, el mercado es complejo y es costoso filmar. Hay resultados magros y no tenemos una fórmula, es tripas y corazón en los países emergentes. Hay mucha frustración porque el productor es el vínculo directo del director y del guionista, somos su principal compañía. Es un trabajo solapado que se aprende haciéndolo, yendo para adelante y creyendo en la actividad.
- ¿Tuviste un compromiso particular con “Rara”?
- Siempre se tiene que dar algo especial, porque son cuatro a cinco años de vínculo. Tenés que estar muy convencido desde el inicio del lugar dónde te estás metiendo. Es un guión que nos interesó mucho, partiendo desde la mirada de una niña que no es normal en el cine argentino. Eso nos hizo creer fervientemente en el proyecto, que quiso ser autónomo de la historia real en medio de una sociedad conservadora como la chilena, mucho más que la argentina en miles de aspectos. Pepa no quiso hacer un panfleto, sino despegarse del hecho original para no limitarse. Así pudimos abrir la cabeza.
- ¿Qué esperan que pase en Chile con esta película?
- Se estrena en los próximos días en Chile, sólo se la vió en el Festival de Valdivia donde recibió el premio del público, y esperamos que sea estimulante para abrir discusiones más que un éxito en las salas. Hay problemáticas que están resueltas para nosotros, pero que en ese país están plenamente vigentes. Es una sociedad muy aguerrida.
Lo más popular







