Debate para ganarles a las adicciones

Comenzó un encuentro para afrontar la “lucha desigual” del consumo de drogas. Polémicas.

MESA INAUGURAL. Autoridades nacionales, provinciales y universitarias inauguraron el congreso que se extenderá hasta mañana en el Catalinas. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI.- MESA INAUGURAL. Autoridades nacionales, provinciales y universitarias inauguraron el congreso que se extenderá hasta mañana en el Catalinas. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI.-
09 Septiembre 2016


Hoy, a las 18 Graciela Touze (asociación Intercambios) y  Alberto Calabrese (UNT) hablarán sobre políticas de reducción de daños.

Ya no hay posibilidad de esquivarle a una verdad que, al menos hasta el momento, resuena como el camino más potable para ponerse, al menos, a la par de la problemática de las adicciones y del consumo problemático de sustancias. No serán los médicos, ni los psicólogos, ni los psiquiatras, ni los docentes, ni los trabajadores sociales los que logren ganar terreno en esta batalla; no serán ellos quienes lo logren si lo intentan de manera aislada e individual. Lo lograrán únicamente si lo trabajan en conjunto, de manera multi, inter y transdisciplinar. O seguiremos perdiendo esta “lucha desigual”, como la ha definido el propio Pablo Yedlin, ex ministro de Salud de la provincia y actual secretario general de la Gobernación de Tucumán.

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Con esa premisa asumida y con un hotel Catalinas Park repleto, pero repleto en serio, comenzó ayer el Congreso del Bicentenario Problemáticas Actuales en Salud Mental, que es a su vez el II Congreso Universitario sobre Abordaje Interdisciplinario de los Consumos Problemáticos. Fue organizado por la Secretaría de Extensión Universitaria, el PUNA (que está cumpliendo 10 años de trabajo con las adicciones), la Facultad de Medicina y Facultad de Psicología de la UNT, y convocó a estudiantes, profesionales y docentes relacionados con la salud mental y el trabajo social.

“Entre los temas más importantes que se van a tratar en este congreso es, por un lado, los nuevos abordajes de reducción de daños. Es un tema polémico, porque siempre se ha tendido a eliminar el consumo en su totalidad, pero lo cierto es que el consumo ha avanzado muchísimo. También habrá talleres de formación docente para que ellos sepan cómo afrontar los problemas de consumo en el aula”, había adelantado Ramiro Hernández, titular del PUNA, los días previos al congreso.

“No es una enfermedad”

Después de las palabras inaugurales del congreso, el auditorio central del hotel ubicado frente al parque 9 de Julio recibió al colombiano Augusto Perez Gómez, psicólogo y director de la Corporación Nuevos Rumbos, una de las figuras centrales de este encuentro. Para él, hay un problema de origen cuando se aborda un tratamiento para personas con problemas con las drogas y aparece cuando los profesionales de la salud mental hablan de “enfermedad adictiva”.

“Mi conferencia se centra en los tratamientos para las personas con problemas de consumos de drogas, un tema que he trabajado en los últimos 30 años. Lo que presento es un poco polémico, porque cuestiono abiertamente el concepto de enfermedad adictiva, creo que es una mala invención como diagnóstico de los profesionales de la salud mental. Yo creo que el consumo de drogas es un trastorno muy severo de conducta, pero no es una enfermedad”, adelantó el experto en una entrevista con LA GACETA.

La diferencia no es solo de palabras ni de definiciones, sino de la manera de encarar uno y otro problema. “Cuando hablamos de enfermedad ponemos el caso en manos de médicos, que son los que tienen la autoridad social y legal para tratar enfermedades. Pero si es una enfermedad, es la única enfermedad en toda la medicina cuyo tratamiento es psicológico”, puntualizó.

El colombiano se explayó entonces en los tratamientos que en estas tres décadas vio fallar y en aquellos que están dando resultados: “sirven las comunidades terapeuticas para ciertos tipos de personas, el enfoque cognitivo conductual para otro y sirve en particular el enfoque motivacional, que no confronta con la persona, sino que la estimula a pensar en qué es lo que tiene que ganar y que perder si sigue consumiendo drogas”, resumió.

"La tragedia de Costa Salguero no tuvo impacto en los consumidores"

Al final, no fueron las pastillas Superman ni otra droga desconocida. Fue algo mucho peor que eso, o al menos más preocupante, porque se trata de una combinación de dos sustancias que circulan ampliamente entre los jóvenes porteños lo que provocó la muerte de los cinco asistentes a la fiesta Time Warp, en Costa Salguero, en abril de este año.

“Pudimos comprobar que en todos los cuerpos de los fallecidos había presencia de GHB y éxtasis, algunos con otros consumos, pero en todos los casos ese mezcla estaba presente. El GHB, ácido gammahidroxibutírico o conocido simplemente como ‘éxtasis líquido’ es un depresor del sistema nervioso, mientras que el éxtasis es un estimulante y ambos circulan muchísimo entre los jóvenes”, introduce en una entrevista con LA GACETA Carlos Damin, Jefe del servicio de Toxicología del Hospital Fernández, allí donde estuvieron internados durante varios días los sobrevivientes a la tragedia. Y, a pesar de lo traumático de aquellos días, el médico asegura que no les ha movido un pelo a los consumidores: “a la semana siguiente tuvimos dos casos similares. No fue ningún punto de inflexión, no hubo ningún impacto en los consumidores, las cosas siguen igual después de Costa Salguero”, lamenta.

Ayer Damin disertó sobre “Nuevas Modalidades de Consumo” en el Congreso de Problemáticas actuales en Salud Mental. Hay buenas noticias y también malas: las buenas es que casi se ha perdido el consumo de cocaína endovenosa, muy difundido en la década de los 90, producto de las campañas de concientización sobre VIH; las malas, que cada vez se consumen más drogas de diseño y se multiplica el policonsumo. Siempre está el alcohol presente, combinado con psicofármacos en una sociedad que está sobremedicada, ocasionando severos cuadros de intoxicación. “No es que las drogas de diseño (sobre esto disertará hoy) sean más peligrosas que otras; el problema es que se subestiman tanto que terminamos en situaciones como la de Costa Salguero”, indicó.

A pesar de ser médico toxicólogo, estudioso de las sustancias que se consumen y los efectos que producen, Damin patea el tablero. “La sustancia, en realidad, es lo menos importante en el fenómeno del consumo. Lo importante es la persona y su contexto social. Y de a poco los médicos fuimos evolucionando en este cambio de paradigma. Sí es importante conocer las sustancias y sus efectos para la desintoxicación, pero en el fenómeno del consumo no es lo más importante”, concluyó.

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