Medalla de superación

Lange se sobrepuso al cáncer

POR LA DE ORO. Lange intentará consagrarse nuevamente en un Juego Olímpico. Reuters POR LA DE ORO. Lange intentará consagrarse nuevamente en un Juego Olímpico. Reuters
16 Agosto 2016

Rodolfo Chisleanschi - DPA

RÍO DE JANEIRO.- La del velerista Santiago Lange no es una historia más de las muchas que se esconden detrás de las luces de neón de los Juegos Olímpicos. La suya es la historia de una pasión capaz de superarlo todo: los obstáculos, el tiempo y hasta la más dura de las enfermedades.

Detrás de las arrugas del rostro de este hombre de 54 años, que hoy competirá junto a su compañera Cecilia Carranza para intentar ganar la medalla de oro en la clase Nacra 17 Mixed, están guardadas mil batallas en el mar. Río 2016 es su sexta participación en los Juegos, y en su vitrina guarda dos bronces ganados en Atenas y Pekín, en la categoría Tornado.

Pero la medalla que persigue, si llega, será diferente a todas. “Estar acá es un regalo de la vida. Soy muy afortunado de tener esta oportunidad”, dijo en la playa de Guanabara, después de la última regata.

A principios de 2015, y después de sentir que empezaba a enfermarse con cierta continuidad en sus viajes, Lange consultó a los médicos. Le diagnosticaron cáncer de pulmón. “Nunca fumé”, aclara.

Río desapareció de su agenda. “Durante seis meses me dediqué a mi enfermedad. Mi prioridad fue la salud. Lo demás era irrelevante. Solo pensé y trabajé para operarme,”, recuerda. Al final, se operó en Barcelona. Le extirparon un pulmón, le dijeron que todo había salido bien. Y a los 25 días ya estaba entrenándose otra vez. “El único secreto -afirmó- es que amo lo que hago”.

La recuperación no fue sencilla. Lange tuvo que habituarse a respirar con un pulmón menos. “En las primeras regatas que hice no me sentía bien. Pero Cecilia me invitó a navegar juntos y acepté porque me interesó el Nacra y porque vi que tenía ganas de esforzarse”.

Cuenta que hay mucha diferencia entre respirar con dos pulmones que hacerlo sólo con uno: “Tenía la suerte de contar con una gran preparación física durante muchos años. Pero todo me cuesta más”.

A partir de ahí comenzó una carrera contra el tiempo. En noviembre, Lange veía difícil obtener una medalla. Hoy está muy cerca de confirmar que estaba equivocado. Pero tal vez no sea lo más importante. “Yo ya estoy tranquilo aunque no ganemos nada”, aclara.

Hay algo más. En Río de Janeiro también están sus hijos, Yago y Klaus, compitiendo en la clase 49er. “Cuando eran chicos yo viajaba muchísimo para navegar; ahora la vela nos volvió a unir y eso es muy lindo y lo estoy disfrutando mucho”.

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