11 Marzo 2004 Seguir en 
La cautela en el discurso público y la necesidad de presentar como una victoria moderada el pago del débito con el Fondo Monetario, serán las pautas oficiales que orientarán las complejas negociaciones del gobierno con el organismo y los acreedores. Por vez primera en nuestras relaciones con el FMI, las mismas están formando parte de la política internacional, en la medida que son condicionadas por los poderosos miembros del Grupo de los Siete, comprometidos en las negociaciones con los bonistas y con los intereses de las empresas de servicios públicos privatizadas. El lunes 22 del corriente, el G-7 gravitará decisivamente en la aprobación de la segunda revisión del acuerdo con el Fondo, que Anne Krueger recomendará, según lo prometido a Kirchner. Es decir, que no hubo una señal concreta para que se pagase, sino un acto de buena fe, esa virtud de la que tanto se habla en estos días. Después de conocerse las declaraciones del vocero del FMI, el final inmediato aparece ya como favorable, lo que permitirá que el organismo reintegre una parte sustancial de los US$ 3150 millones, abonados por el Banco Central en Nueva York.
Éxito de Lavagna
Se han conocido simultáneamente algunos detalles muy reveladores sobre cómo se jugaron los tantos en la interna gubernamental. Tal vez el más significativo sea que el ministro Roberto Lavagna mantuvo dos conversaciones con la señora Krueger desde el Palacio de Hacienda, antes de que la directora general interina del FMI lo hiciera con Kirchner. Durante las mismas se preparó el diálogo ulterior de aquella con el Presidente, cuando ya había concurrido el ministro de Economía al despacho presidencial, "para redondear el desenlace" También presente, el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, habría sido sorprendido por las comunicaciones previas de Lavagna con Krueger. Fernández ha manifestado posteriormente con un énfasis innecesario que no habrá cambios en la oferta hecha en Dubai para los acreedores, si bien debió agregar más adelante que, a lo sumo, puede haber "perfeccionamiento". Claro que entre septiembre, cuando se hizo aquella oferta, y hoy, ha corrido mucha agua, por momentos demasiado turbia.
Claves esenciales
Descongestionadas las relaciones con el Fondo, el gobierno deberá responder en buena política, a ciertas objeciones persistentes por pagar al organismo sin quita alguna. En este caso corresponde señalar que el FMI ayuda a países con crisis fiscales cobrando un interés considerablemente más bajo que el de otras ofertas que suelen ser prohibitivas por sus costos. Si el organismo no fuese acreedor privilegiado como ahora ocurre, correría riesgo de quiebra provocando una grave crisis financiera internacional. Otra observación apunta a la imposibilidad de que el Fondo acuerde con países en default, por cuya razón las negociaciones de septiembre para establecer niveles de superávit fiscal correspondientes a 2005 y 2006 deberán contar con el acuerdo con la masa de nuestros acreedores en default, que el gobierno ha previsto para julio. (De nuestra Sucursal)
Éxito de Lavagna
Se han conocido simultáneamente algunos detalles muy reveladores sobre cómo se jugaron los tantos en la interna gubernamental. Tal vez el más significativo sea que el ministro Roberto Lavagna mantuvo dos conversaciones con la señora Krueger desde el Palacio de Hacienda, antes de que la directora general interina del FMI lo hiciera con Kirchner. Durante las mismas se preparó el diálogo ulterior de aquella con el Presidente, cuando ya había concurrido el ministro de Economía al despacho presidencial, "para redondear el desenlace" También presente, el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, habría sido sorprendido por las comunicaciones previas de Lavagna con Krueger. Fernández ha manifestado posteriormente con un énfasis innecesario que no habrá cambios en la oferta hecha en Dubai para los acreedores, si bien debió agregar más adelante que, a lo sumo, puede haber "perfeccionamiento". Claro que entre septiembre, cuando se hizo aquella oferta, y hoy, ha corrido mucha agua, por momentos demasiado turbia.
Claves esenciales
Descongestionadas las relaciones con el Fondo, el gobierno deberá responder en buena política, a ciertas objeciones persistentes por pagar al organismo sin quita alguna. En este caso corresponde señalar que el FMI ayuda a países con crisis fiscales cobrando un interés considerablemente más bajo que el de otras ofertas que suelen ser prohibitivas por sus costos. Si el organismo no fuese acreedor privilegiado como ahora ocurre, correría riesgo de quiebra provocando una grave crisis financiera internacional. Otra observación apunta a la imposibilidad de que el Fondo acuerde con países en default, por cuya razón las negociaciones de septiembre para establecer niveles de superávit fiscal correspondientes a 2005 y 2006 deberán contar con el acuerdo con la masa de nuestros acreedores en default, que el gobierno ha previsto para julio. (De nuestra Sucursal)







