La noticia de los daños producidos en el monumento al Bicentenario causaron fuerte impacto y parecieron confirmar primero el prejuicio de que en nuestro medio no cuidamos las cosas que son de todos y luego el otro prejuicio de que las autoridades no saben organizar encuentros multitudinarios en los que se pueda proteger efectivamente el patrimonio público. Puestos a debatir, los editores advirtieron que el ataque ocurrido era una muestra de estos dos prejuicios, ya que en el día del desfile y al siguiente se había permitido que haya exceso de gente en la parte baja de la construcción patrimonial, lo cual habría generado condiciones para que ocurrieran daños intencionales o por torpeza. Consecuentemente, hubo quienes se aprovecharon de la facilidad con que se podía acceder a la estructura, rompieron la tuberías por las que van los cables embutidos y desnivelaron la fuente. El tema ha generado repudios y va a dar que hablar; es nuestra imagen central. Pero no es la noticia más importante de la jornada, ya que el debate nacional sobre la suba del gas y sobre nuestras perspectivas energéticas cubre el interés de todos en la sociedad y fue puesto en lo más alto de la portada.
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