Asueto y confusión

La necesidad de recuperar la cultura del trabajo

09 Marzo 2004
Desde hace ya un tiempo y desde varios sectores de la sociedad, se viene reclamando a los gobernantes la necesidad de recuperar la cultura del trabajo, que ha sido bastardeada en la última década. Los bolsones y planes sociales han contribuido a la pérdida de la dignidad de miles de tucumanos. Se habla a menudo de la imperiosa necesidad de refundar un sistema educativo, que viene haciendo agua por todas partes y que se refleja no sólo en el bajo rendimiento de los alumnos en todos los niveles, sino también en la incultura de una buena parte de la comunidad y de nuestros mismos representantes.
En ese marco, el asueto dispuesto por el Día Internacional de la Mujer y del cual el Gobierno informó a último momento se opone a esta necesidad de recuperar la cultura del esfuerzo y del trabajo. La extraña disposición data del año 2000, cuando fue sancionado un proyecto de ley por el cual se declaraba día no laborable para la mujer en todo el territorio provincial el 8 de marzo. En ese entonces, la iniciativa fue aprobada por la Legislatura sobre tablas, es decir sin despacho de comisión.
Lo cierto es que el asueto generó numerosos problemas en las escuelas y colegios. Muchos padres que habían llevado a sus hijos antes de ir a sus trabajos, se dieron con la mala noticia de que no había clases, de modo que tuvieron que regresar con los consecuentes trastornos laborales. Los alumnos del secundario aprovecharon para invadir los "cíbers" y los negocios con videojuegos del microcentro. Las escuelas municipales, que no tienen asueto en esta fecha, fueron ganadas también por el desconcierto y los niños tuvieron que regresar a sus casas. Por la tarde, funcionaron normalmente.
Otro tanto sucedió en la administración pública, donde muchas mujeres ocupan cargos directivos en diversas reparticiones y su ausencia generó inconvenientes a la hora de realizar trámites.
Más allá de los merecidos homenajes a la mujer que, merced a su lucha sin tregua a lo largo de la historia ha ido logrando parcialmente un nivel de igualdad con el hombre, es necesario que nuestros gobernantes tomen conciencia de una vez por todas de que el mejor modo de celebrar una festividad es trabajando. En los últimos lustros, los asuetos se han convertido en una herramienta política de los gobiernos.
Un ejemplo de lo que afirmamos, y que generó una situación de desconcierto educativo similar a la de ayer, fue cuando el ministro de Educación decretó en junio de 2002 -cuando se estaba jugando el Campeonato del Mundo- que los escolares siguieran por televisión las alternativas del encuentro Argentina-Inglaterra en los establecimientos educativos, junto a sus maestros. A último momento, cuando los ciudadanos se aprestaban a dormir, el Poder Ejecutivo decidió decretar asueto administrativo y escolar.
"El debate central debe ser cómo formaremos a los argentinos que trabajarán hasta el 2050. Los chicos que hoy queden afuera de la escuela estarán condenados a perpetuidad a vivir de planes sociales.Todas las provincias deberán cumplir con los 180 días de clase, la ley es muy clara y no podemos volver a lo que nos pasó en otros años", dijo ayer el ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus, ignorando que Tucumán no podrá cumplir porque, a pocos días de iniciado el ciclo lectivo, ya cuenta con un día menos de clase.
Con buen criterio, el gobernador decidió ayer mismo derogar mediante decreto la ley y manifestó que hará revisar todos los asuetos para dejar en pie sólo los imprescindibles. La medida es sin duda acertada porque sólo con educación, con trabajo y con esfuerzo podrá salir adelante esta provincia del atolladero donde se halla desde hace décadas.

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