08 Marzo 2004 Seguir en 
Reiteradas situaciones de riesgo, además de la gran molestia que representan, soportan muchos peatones cuando deben atravesar veredas atestadas de mesas y sillas en distintos bares y confiterías de la capital.
Muchas personas, en algunos casos de avanzada edad, deben descender a la calle, con el peligro que esto representa en una ciudad con el tránsito de esta capital, en esquinas como Santa Fe y Maipú, Rivadavia y Marcos Paz, o San Lorenzo y Chacabuco.
Además del numeroso público que en estos lugares se concentra, principalmente los fines de semana, es notoria la absoluta libertad con la que los propietarios de los locales gastronómicos invaden con mesas y sillas las aceras, sobrepasando alevosamente los límites que marcan las ordenanzas, en cuanto a cantidad de muebles que pueden colocarse en los espacios públicos.
En sitios como los antes mencionados el paso peatonal se interrumpe por completo, pero hay otros en los que, si bien queda algún espacio para circular, es demasiado estrecho, sobre todo para personas mayores o para padres que transitan con hijos chicos. Llama la atención que, a pesar de las reiteradas y numerosas quejas de los vecinos, las autoridades no hagan nada al respecto.
Muchas personas, en algunos casos de avanzada edad, deben descender a la calle, con el peligro que esto representa en una ciudad con el tránsito de esta capital, en esquinas como Santa Fe y Maipú, Rivadavia y Marcos Paz, o San Lorenzo y Chacabuco.
Además del numeroso público que en estos lugares se concentra, principalmente los fines de semana, es notoria la absoluta libertad con la que los propietarios de los locales gastronómicos invaden con mesas y sillas las aceras, sobrepasando alevosamente los límites que marcan las ordenanzas, en cuanto a cantidad de muebles que pueden colocarse en los espacios públicos.
En sitios como los antes mencionados el paso peatonal se interrumpe por completo, pero hay otros en los que, si bien queda algún espacio para circular, es demasiado estrecho, sobre todo para personas mayores o para padres que transitan con hijos chicos. Llama la atención que, a pesar de las reiteradas y numerosas quejas de los vecinos, las autoridades no hagan nada al respecto.







