La lucha política no deja de abrir nuevos frentes en Tucumán. El Gobierno acabó de comprobarlo en carne propia cuando pasó, sin transición, de la gloria al nerviosismo. El inicio del ciclo educativo en tiempo y forma coronó un trabajoso proceso de afianzamiento del nuevo poder, que coincidió con la puesta en marcha del imperativo nacional de 180 días de clase.
La comunidad supo imponer su reclamo de educación para todos y se constituyó en el mejor aliado de la administración alperovichista. Así las cosas, se aplacó la tormenta gremial y las escuelas están abiertas, con el consecuente rédito político para la Casa de Gobierno. Las dirigencias sindicales, entre ellas las de ATEP, deberán esperar mejores tiempos, tras el revés del lunes pasado.
Sin embargo, la revelación de que el Gobierno financió el traslado del empresario Oscar Macías, en un avión sanitario, a Buenos Aires, para ser atendido en el Instituto Fleni, acabó con la tranquilidad conseguida con esfuerzo. Macías no es afiliado al Subsidio de Salud, ni tampoco pudo acreditar una carta de pobreza. Con sendos cheques oficiales, se costeó el viaje en Medical Jet y una operación en el Fleni, por un importe total de $ 27.000. Sobre esas evidencias cabalgó el legislador Alejandro Sangenis (Encuentro Popular) para amplificar la denuncia que había hecho en el recinto, durante la última sesión de la Cámara.
"Alperovich debe entender que se lo controla", explicó Sangenis, que no descarta avanzar más a fondo.
La primera campanada se golpeó en la Legislatura. El problema se radicó después en la Fiscalía Anticorrupción y en el Tribunal de Cuentas, donde debe dar explicaciones el interventor del Subsidio, Mario Koltan.
Alperovich justificó en razones humanitarias el inusual mecanismo de salvamento, que, sin embargo, cayó mal en la inmensa masa de afiliados de una obra social que padece el recorte de servicios, por la racionalización del gasto. La legalidad del procedimiento está bajo el examen de la Justicia y del Tribunal de Cuentas.
Alperovich alegó razones de necesidad para obrar como lo hizo. Esta argumentación no disipa la sospecha de que no acomodó su decisión política a los estrechos márgenes de maniobra que le fija la ley. Además, instaló la idea de que la cercanía al poder da privilegios que otros - los más- no tienen.
Cuesta arriba
Con todo, el gobernador aceptó las reflexiones de sus consejeros más lúcidos (Edmundo Jiménez y Antonio Jalil) y se retiró de la escena hasta hoy. El año político está despuntando y un temprano estrés no ayuda a gerenciar los asuntos públicos con lucidez.
A Fernando Juri le tocó reemplazarlo justo cuando desde el mirandismo arreciaban las demandas para que se reintegre a la conducción provincial del peronismo. En verdad, el vicegobernador sabe que el senador Julio Miranda quiere encuadrarlo bajo su jefatura y recuperar la influencia perdida desde que abandonó la Casa de Gobierno, en octubre de 2003.
Juri se mantuvo firme en la negativa invocando que su papel de cabeza del Poder Legislativo le impide sujetarse al juego de las presiones partidarias. Incluso, cuando sus dirigentes cercanos le preguntaron por la estrategia a seguir en la reunión partidaria del viernes, se limitó a decirles: "hagan lo que deban hacer".
A Miranda se le hace cuesta arriba encontrar un sitio en el damero peronista, a pesar de su diploma senatorial. En la sede partidaria le reprocharon su deserción de la vida política tucumana en los primeros meses de la gobernación de Alperovich. La declaración aprobada tampoco satisfizo al grueso de los cuadros partidarios, que la consideró tibia. El ex gobernador, por otra parte, bloqueó un pedido de audiencia del partido a Alperovich, para que se discutan las cuestiones más polémicas.
Miranda, no obstante, peleará para retener el dominio del congreso partidario, que es el órgano máximo de la estructura. El ex ministro José Alberto Cúneo Vergés es el candidato a presidirlo por el mirandismo. Juri no estará indiferente -Julio Villavicencio sería su propuesto para el cargo en el congreso- y Alperovich tampoco se quedará cruzado de brazos. El gobernador, inclusive, alienta la apertura de unidades básicas y la afiliación de sus colaboradores. La relación de fuerzas no parece favorecer a Miranda, a quien se le cambiaron las reglas de hacer política.
Las claves del futuro
Juri descubrió que su proyecto político puede desarrollarse con proyección de futuro si afianza la imagen de un poder independiente, que sirve de contrapeso a la dinámica de un gobernador que empuja en forma permanente. Esa convicción explica por qué la Legislatura examinará cada decreto de necesidad y urgencia que remita Alperovich para su consideración.
Los dirigentes de la opositora Mesa de Diálogo le expusieron a Juri que Santiago del Estero es un modelo indeseado para imitar, por su dosis de autoritarismo y corrupción política.
La crisis que envuelve al matrimonio de la gobernadora Mercedes Aragonés de Juárez y al flamante ministro de Economía, Carlos Juárez, es la consecuencia del esquema vigente desde hace décadas.
El vicegobernador cree también que el Estado vecino ha mostrado bajísima calidad institucional, a pesar de sus logros en lo propiamente administrativo.El funcionamiento de las instituciones ha hecho que la Legislatura concentre su labor en el juicio político al fiscal suspendido Héctor Musi. La división de los legisladores en dos ámbitos -la acusadora comisión de Juicio Político y el Tribunal de la Legislatura- generó tensiones y divergencias. Cuando la defensa de Musi planteó que quería ampliar las pruebas, los miembros del Tribunal de la Legislatura resolvieron pasar a un cuarto intermedio para resolver la demanda.
Durante ese lapso emergieron preocupaciones inesperadas. Una franja del Tribunal no ocultó su inquietud porque algunos testimonios podrían incomodar con sus dichos a ex integrantes del Gobierno anterior, hoy ocupantes de bancas parlamentarias. El fantasma del reparto de camionetas 4x4 los incomoda
Otra porción de los legisladores, en cambio, se mostró distendida ante los requerimientos del abogado Horacio Guerineau, defensor de Musi. Se admitieron algunas de las pruebas que solicitaba Musi, a pesar de las tormentas internas. La decisión de citar al ex empleado judicial Alejandro Martoni salió porque hubo coincidencia de puntos de vista entre los juzgadores y la defensa del fiscal Musi.
Los episodios más polémicos del pasado inmediato se resisten a abandonar los primeros planos de la vida pública. En las determinaciones que se tomen en el caso Musi se revelará la conexión inextricable que hay entre el ayer y el presente.







