¿Habrá ajuste permanente o será una vuelta a los 90?

La salida de Horst Köhler y la llegada de Anne Krueger preocupan a la Casa Rosada.

05 Marzo 2004
Por Miguel Angel Rouco

BUENOS AIRES.- Mientras se descuentan las horas que restan para conocer el veredicto del directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI), la renuncia de Horst Köhler y la llegada de Anne Krueger aumentaron la preocupación en Casa Rosada.
Lejos de avizorar cierta calma y un clima favorable y de crecimiento económico, el escenario se muestra confuso y amenazado por gruesos nubarrones. Sin embargo, el Gobierno comienza a delinear lo que será el núcleo de su política económica, en un año sin luchas electorales, pero con algunas confusiones. La visible remarcación de precios que se observó esta semana puede constituir la antesala de una tensión inflacionaria que amenaza con licuar el bolsillo de la población. Las consecuencias de la megadevaluación de 2002 se hacen sentir en forma tardía, pero inexorable.
El ajuste de tarifas de luz y gas para los formadores de precios, y el incremento de los hidrocarburos, que se aguarda en las próximas horas, constituyen una plataforma que podría alimentar una escalada superlativa.
Pero lejos de tener respuestas a fin de contener los precios, el Gobierno parece apuntar en sentido contrario. La intención es aumentar los ingresos fiscales ante una eventual retracción económica producida por la caída del consumo, que se derivará del incremento de precios. Por esta razón, ya se instruyó a los legisladores oficialistas para que impulsen modificaciones impositivas que podrían alimentar la suba de precios.
Esto quedó plasmado y acordado durante el encuentro que mantuvo el ministro Roberto Lavagna con el bloque de Diputados del PJ.
Lejos de plantear reparos a los intentos del ministro por aumentar la presión fiscal, los legisladores manifestaron su apoyo a estas iniciativas, como si se tratara de una actitud de obediencia debida.
Por otro lado, el ministro pretende aumentar la presión fiscal sobre los sueldos más altos, restando así capacidad de compra a un sector que tradicionalmente tracciona fuertemente los niveles de consumo. Al mismo tiempo, el Gobierno se lanza a aumentar el IVA sobre algunos sectores que cuentan con exenciones parciales del gravamen, en especial sobre algunos servicios.

Hay presiones
El Estado está sometido a fuertes presiones internas y externas. El riesgo de quedar afuera del planeta financiero es altísimo. También lo es el riesgo inflacionario. Pero si la respuesta del Ejecutivo consiste en un incremento de la presión fiscal, en una economía fuertemente golpeada por crisis recurrentes, los resultados pueden ser devastadores.
Desde la devaluación, las respuestas del tándem Duhalde-Kirchner han sido una monumental emisión de deuda y reiterados ajustes impositivos. ¿Habremos vuelto a los ?90? (DyN)

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