El hombre que iluminó al mundo

Icono de la cultura popular, mejor boxeador de la historia y fuente de inspiración universal: todo en uno.

05 Junio 2016

El hombre que se hizo leyenda mucho antes de pasar a la eternidad no sólo fue el boxeador más grande de la historia. Muhammad Alí es el icono que símboliza una época en la que el deporte y lo mediático se fusionaron, tal como lo conocemos en la actualidad. Alí, el auténtico creador del boxeo moderno, fue también el hombre que mejor entendió esa nueva realidad, allá por los 60, para transformar su genio en una bandera de la lucha por los derechos raciales y la no violencia.

El atleta perfecto que hizo del boxeo un arte y transformó la rudeza de ese deporte en una estética sin par fue un hombre enorme que puso el cuerpo y sus convicciones abajo y arriba del ring, haciéndole honor a una de sus célebres frases: “quien no es lo bastante valiente para correr riesgos no conseguirá nada en la vida”.

No le importó perder los mejores años de su carrera cuando se negó a ir a combatir a Vietnam, se le retiró la licencia de pugilista y se lo condenó a tres años y medio de prisión que no cumplió por ser objetor de conciencia.

Nacido en 1942 en Louisville, en un momento en el que el odio racial era moneda corriente, Ali fue bautizado como Cassius Marcellus Clay en homenaje a un luchador por el abolicionismo, un mandato que selló su vida hasta transformarse en la voz de millones. Convertido al islamismo por la influencia del líder religioso Malcolm X, llevó su mensaje de paz a todos los rincones del planeta.

Imposible referirse a él sin adjetivar, sin caer en la tentación de los lugares comunes. Elegido el mejor deportista de todos los tiempos en varias encuestas y considerado el atleta símbolo del siglo XX en otras, su figura trascendió los calificativos y Alí pasó a ser un símbolo de rebeldía a lo establecido, un canto al idealismo, un fenómeno popular.

Es la única manera de entender que su archiconocida pelea con George Foreman en Zaire, en 1974, se realizó a las ¡4 de la mañana de ese país! para que pudiera verse en directo en el mundo.

Hablar de Alí y decir que fue campeón olímpico y tres veces campeón mundial de los pesados, que enfrentó a los mejores en su categoría, que jamás rehuyó a ninguno, que batió records de audiencia, que logró que todo el mundo hablara de él, es no decir nada comparado con lo que significó para varias generaciones, que vieron en su dignidad una inspiración, un ejemplo a seguir.

Dotado de un talento superlativos, de una inteligencia suprema que ni el Parkinson logró acabar, utilizó esos dones para predicar con la palabra y ser coherente en la acción. A su manera fue un luchador social de alcance mundial.

Sin proponérselo, su voz fue escuchada por líderes políticos y estadistas, aunque sólo le importara el hombre común, aquel que cotidianamente padece carencias y segregaciones. Utilizó la palabra como nadie lo había hecho, aprovechando la masividad de la TV, pero más allá del show mediático sus palabras sí tenían contenido y gravitación en la conciencia de los que escuchaban.

Fue, también a su manera, un líder de opinión. No de casualidad su emblemático caso tuvo efecto en la cultura de los Estados Unidos en cuestiones referidas a los derechos raciales y a la guerra de Vietnam.

Y detrás de ese gigantesco legado está el Alí-boxeador. Porque su estilo fue único. “Flotar como una mariposa y picar como una abeja” resumió alguna vez. Al talento natural superlativo le sumó la potencia y la justeza de su pegada con una fortaleza mental y una resistencia graníticas.

Fue hombre; es mito y leyenda. Dijo alguna vez: “soy el más grande, lo sabía antes de serlo”. Nadie se atreve a ponerlo en duda.

Línea del tiempo

- Cassius Marcellus Clay Jr. nació el 17 de enero de 1942 en Louisville (Kentucky). Murió a los 74 años en Scottsdale (Arizona).

- Tuvo cuatro esposas y nueve hijos. Uno de ellos, Laila, también fue boxeadora.

- Coronó su extensa carrera amateur, de más de 100 combates, obteniendo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960 (categoría medio pesado).

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- Su carrera profesional se desarrolló entre 1960 y 1981. Fueron 61 peleas, de las que ganó 56 (37 por KO) y perdió 5. Fue tres veces campeón mundial de los pesados.

- Después de obtener el título por primera vez, en 1964, se unió a la Nación del Islam y cambió su nombre por el de Muhammad Alí.

- El 28 de abril de 1967 fue arrestado en Houston. Se negaba a combatir en Vietnam, considerándose a sí mismo un objetor de conciencia. No fue a la cárcel, pero se le quitó la licencia de boxeador y no pudo volver a pelear hasta fines de 1970.

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- En 1984 se le diagnosticó mal de parkinson. Desde ese momento hizo pública la lucha contra la enfermedad.

- “Cassius Clay es un nombre esclavo. Yo no lo elegí y no lo quiero. Yo soy Mohamed Ali, un nombre libre”. - “Soy más famoso que el Papa”.

- ““Vuela como una mariposa, pica como una abeja. Sus manos no podrán golpear algo que sus ojos no ven” - “No tengo nada contra el Vietcong. Nadie del Vietcong me llamó nigger (negro)”.

- “Soy hermoso”. - “El boxeo son un montón de blancos viendo a dos negros pegarse”.

- “La gente no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde. Como Kennedy, como The Beatles. Como mi hombre, Elvis Presley. Yo fui el Elvis del boxeo”.

- “ Luché contra un cocodrilo, peleé con una ballena, esposé relámpagos, encarcelé truenos. Sólo la semana pasada asesiné a una roca, lesioné a una piedra y hospitalicé a un ladrillo. Soy tan malo que hago enfermar a la medicina”.

- “Odié cada minuto de entrenamiento, pero dije: no renuncies, sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón”.

Las cinco grandes peleas

Cassius Clay se impone por puntos al polaco Zbigniev Pietrzykovski y se proclama campeón olímpico de los medio pesados. Es la última de sus 108 peleas como amateur, de las que sólo perdió siete. Lo llamativo es que Clay no pudo combatir en su categoría (pesado) porque había perdido el torneo clasificatorio en Estados Unidos.

Clay derrota en el octavo asalto a Sonny Liston y se convierte por primera vez en campeón del mundo. “Soy el más grande. Soy el más bello”, proclama en el ring tras la pelea. Fue un impresionante trabajo de demolición del que Liston, uno de los púgiles más duros de la historia, salió humillado.

En el combate por el título pesado de la AMB y el CMB, Muhammad Alí sufre ante Joe Frazier la primera derrota de su carrera profesional. En la “Pelea del Siglo”, Frazier se impone en el decimoquinto y último asalto mandándolo al tapiz con un gancho de izquierda. Ambos púgiles embolsan 2,5 millones de dólares.

En el legendario duelo titulado “Rumble in the Jungle”, Alí recupera los títulos mundiales al vencer en el octavo asalto a George Foreman. Alí sorprende con una táctica defensiva completamente nueva, que consiste en dejarse golpear hasta agotar al rival para sorprenderlo después con un furioso contraataque.

Alí se encuentra por tercera vez con Joe Frazier y lo derrota en la pelea titulada “Thrilla in Manila”. En el abarrotado Araneta Coliseum hubo 28.000 testigos de una de las batallas más impactantes de la historia del boxeo. Después de masacrarse a golpes durante 14 rounds, Frazier no sale a combatir en el último asalto.

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