05 Junio 2016 Seguir en 
La Justicia ordenó la detención de tres sospechosos de haber participado en el tiroteo donde perdió la vida un quinielero que pasaba por el lugar junto a su familia. El jueves 26 de mayo, pasada las 22, Edgard Mistretta, su esposa y su hijo, circulaban en moto por Larrea al 3.000 cuando quedaron en medio de una balacera. El hombre recibió un disparo en el pecho y, después de andar unos metros, cayó al suelo. Sus familiares, milagrosamente, no sufrieron ninguna lesión.
Los investigadores desde un primer momento sabían que el quinielero había sido víctima de un violento enfrentamiento entre dos grupos liderados por un tal “Negroi” y un tal “Papi”. Luego, comenzaron a identificar a los demás protagonistas de la pelea. Personal de la División Homicidios y Delitos Complejos, al mando de los comisarios Hugo Cabezas y Sergio Juárez, detuvo a un sospechoso el miércoles. Al día siguiente se entregó “Papi” y el viernes se presentó otro joven. Cuando declararon, los tres negaron haber participado del enfrentamiento. Según sus testimonios, el domingo 22 hubo un enfrentamiento donde un joven recibió una dura golpiza después de haberse burlado de una supuesta infidelidad que sufrió el dueño de un quiosco. Este le fue avisar a “Negroi”, que sería pariente, quien atacó a los que se encontraban en el lugar y prometió venganza, hecho que se consumó el jueves.
El sospechoso más comprometido sería “Papi”. Se debe a que los testigos dijeron que lo vieron en un lugar desde el cual, según las pericias balísticas, podría haber salido el disparo.
Los investigadores desde un primer momento sabían que el quinielero había sido víctima de un violento enfrentamiento entre dos grupos liderados por un tal “Negroi” y un tal “Papi”. Luego, comenzaron a identificar a los demás protagonistas de la pelea. Personal de la División Homicidios y Delitos Complejos, al mando de los comisarios Hugo Cabezas y Sergio Juárez, detuvo a un sospechoso el miércoles. Al día siguiente se entregó “Papi” y el viernes se presentó otro joven. Cuando declararon, los tres negaron haber participado del enfrentamiento. Según sus testimonios, el domingo 22 hubo un enfrentamiento donde un joven recibió una dura golpiza después de haberse burlado de una supuesta infidelidad que sufrió el dueño de un quiosco. Este le fue avisar a “Negroi”, que sería pariente, quien atacó a los que se encontraban en el lugar y prometió venganza, hecho que se consumó el jueves.
El sospechoso más comprometido sería “Papi”. Se debe a que los testigos dijeron que lo vieron en un lugar desde el cual, según las pericias balísticas, podría haber salido el disparo.







