La reapertura del ex Mercado Sarmiento es sin dudas motivo de celebración para los capitalinos. Ese complejo comercial, ubicado en avenida Sarmiento 1.247, fue inaugurado en 1930 y cerrado 60 años después y formó parte de un conjunto de cinco “Mercados de Suburbios” proyectados por la Municipalidad con el objetivo de descentralizar los puntos de abastecimiento durante la expansión urbana de la ciudad.
Como afirmaron los funcionarios que trabajaron en el proyecto, y la propia intendenta Rossana Chahla, con seguridad esta renovación implicará una reactivación comercial y social de ese sector tan emblemático de la capital. La obra permitió ampliar la superficie funcional del inmueble. De los originales 689,22 metros cuadrados cubiertos se pasó a 947,16 metros cuadrados, con la incorporación de 257,94 metros cuadrados adicionales. Se incorporaron 71,83 metros cuadrados en planta baja y 68,11 metros cuadrados en planta alta, además de recuperarse 118 metros cuadrados de subsuelo.
El ahora renombrado “Mercado de la Ciudad” cuenta con 20 locales y varios puestos gastronómicos, lo que redefinirá el lugar también como un espacio de encuentro para los vecinos, además de un estacionamiento para 52 vehículos, una cochera que resultará insuficiente para el movimiento que se espera, en un sector que ya es conflictivo para el tránsito vehicular, con pocos lugares disponibles para dejar los autos en las cuadras del entorno.
Durante la inauguración, la intendenta anunció que en 60 días estará lista la renovación de la plazoleta Mitre y comprometió públicamente al gobernador Osvaldo Jaldo: “Tenemos un proyecto con el gobernador, que es el puente Sarmiento (ubicado a media cuadra del mercado). Me va a ayudar, ¿no? El año que viene tendremos ese puente”, declaró la jefa municipal. Es consciente de la complejidad que representa ese histórico paso, que desde hace años se convirtió en un verdadero cuello de botella para el intenso tránsito de esa avenida neurálgica. En su momento, el ex secretario de Obras Públicas de la capital, Luis Lobo Chaklián, hoy abocado a la elaboración del nuevo Código de Planeamiento Urbano, había opinado que ensanchar ese puente sería sumamente complicado, además de muy costoso, y que lo ideal sería demolerlo y hacer uno nuevo.
Por esa razón la intendenta, de algún modo, reconoció que es una obra que no puede realizar el municipio sin la colaboración del Gobierno provincial, ya sea su ampliación o la construcción de un nuevo paso desde cero.
Otro conflicto serio que tiene la zona es un asentamiento informal, a 50 metros del mercado, junto a las vías del Ferrocarril Belgrano, en dos cuadras sobre calle Marco Avellaneda, entre avenida Sarmiento e Italia.
Son más de 60 viviendas, cifra que no ha parado de aumentar desde que se instalaron las primeras casillas, que no cuentan con servicios básicos, como agua potable, cloacas, electricidad y gas, y sólo tienen peligrosas conexiones precarias.
Representan también un gran riesgo para el tránsito, y para los propios vecinos, sobre todo los niños, ya que las casillas no poseen veredas y llegan hasta el cordón de la vereda.
Se trata de dos grandes desafíos que tienen las administraciones municipal, provincial y también nacional (por los terrenos del tren) que se deberán resolver, tanto el puente como el asentamiento, si se pretende que el renovado mercado no fracase.







