Obama instó a un mundo sin armas nucleares - LA GACETA Tucumán

Obama instó a un mundo sin armas nucleares

El presidente de Estados Unidos dijo que el recuerdo de Hiroshima no debe olvidarse nunca, durante la ceremonia donde recordó a los muertos. Es el primer mandatario en funciones de su país en visitar la ciudad japonesa sobre la que Estados Unidos lanzó la primera bomba atómica.

28 May 2016
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EMOCIÓN. Obama se abraza con Shigeaki Mori (79), un sobreviviente, quien no pudo contener las lágrimas. reuters

HIROSHIMA, Japón.- Barack Obama se convirtió ayer en el primer presidente estadounidense en ejercicio que visita la ciudad japonesa de Hiroshima, centro del primer bombardeo atómico de la historia, un gesto que Tokio y Washington esperan que consolide su alianza y fortifique los esfuerzos por abolir las armas nucleares.

Acompañado del primer ministro japonés, Shinzo Abe, y en medio de un completo silencio en el Parque Memorial de la Paz, el mandatario depositó una corona de flores ante el cenotafio y guardó unos segundos de silencio.

Un momento cargado de emoción para los supervivientes, muchos de los cuales habían perdido ya la esperanza de llegar a ver en vida una escena así. Al fondo podía verse la Cúpula de la Bomba Atómica, el edificio en ruinas que sirve como recordatorio de lo que pasó hace 71 años.

“En una mañana clara y sin nubes, la muerte cayó del cielo y el mundo cambió”. Había amanecido la era nuclear, y se había demostrado que “la humanidad tiene los medios para autodestruirse”, comenzó Obama.

“Venimos a reflexionar sobre la terrible fuerza desatada en un pasado no muy lejano”, dijo Obama después de depositar una ofrenda floral en un monumento por la paz. “Venimos a expresar nuestro luto por los muertos. Sus almas nos hablan, nos piden que miremos para dentro, que analicemos quiénes somos. La memoria de lo que ocurrió en Hiroshima “no debe desvanecerse nunca”.

Imágenes del dolor

Antes de colocar la ofrenda, Obama visitó un museo donde se exhiben inquietantes recuerdos del bombardeo atómico, que incluyen fotografías de las víctimas con graves quemaduras, ropa hecha jirones y manchada y estatuas que las representan con la piel desprendiéndose de sus cuerpos.

“Encontremos juntos la valentía para extender la paz y aspirar a un mundo sin armas nucleares”, escribió Obama en el libro de visitas del museo.

Tras su discurso, el mandatario estadounidense conversó brevemente con dos sobrevivientes al bombardeo atómico, Sunao Tsuboi, de 91 años, y Shigeaki Mori, de 79 años.

“Creo que fue una disculpa”, dijo Eiji Hattori, de 73 años, otro sobreviviente al bombardeo y que ahora sufre de tres tipos de cáncer. “No pensé que fuera tan lejos y dijera tanto (...), para mí fue más que suficiente”.

La Casa Blanca había debatido si la visita a Hiroshima era adecuada, sobre todo en un año de elecciones presidenciales, pero los asesores de Obama aseguraron que el Presidente no cuestionaría la decisión de lanzar las bombas.

Reconciliación

Los gobiernos de Japón y Estados Unidos esperan que el recorrido de Obama por Hiroshima, donde la bomba atómica provocó la muerte de miles de personas el 6 de agosto de 1945 y generó otros 140.000 muertos ese año, ponga de manifiesto un nuevo nivel de reconciliación y unos lazos más estrechos entre los antiguos enemigos.

En su alocución, Obama evitó cualquier expresión de remordimiento o de disculpas por los bombardeos y afirmó que “tenemos una responsabilidad compartida de mirar directamente a los ojos de la historia”.

El objetivo principal del presidente estadounidense en Hiroshima era hablar de su agenda de desarme nuclear, por la cual recibió en 2009 el premio Nobel de la Paz.

Sin embargo, algunos detractores acusan tanto a Estados Unidos como a Japón de tener memoria selectiva, desatando las paradojas de unas políticas que se apoyan en la disuasión nuclear al tiempo que piden el final de las armas atómicas.

La ciudad de Nagasaki fue alcanzada por una segunda bomba atómica el 9 de agosto de 1945, y Japón se rindió seis días después.

La mayoría de los estadounidenses considera que los bombardeos fueron necesarios para poner fin a la guerra y salvar vidas, mientras que gran parte de los japoneses cree que fueron injustificados. (Reuters-Especial)

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