Macri los distanció, Cristina los acercó

Juan Manuel Asis
Por Juan Manuel Asis 24 Abril 2016
Las casualidades son ajenas a la acción política. Todo gesto o declaración suelen tener una explicación sencilla o bien esconden un mensaje que los destinatarios directos pueden o tienen la obligación de descifrar. Los testigos pueden intentar interpretarlos para fijar una posición o para ubicarse frente a un nuevo escenario de poder. O bien no hacer nada; una especie de tercera posición. Básicamente estamos hablando del peronismo y de sus seguidores y de sus antiguas y reconocidas argucias; que no por viejas dejan de ser efectivas. No pasan de moda, con o sin grieta, con inflación o sin ella, con dramas económicos o sociales; están allí para ser usadas. Digamos que en ese marco, los principales referentes y socios políticos del oficialismo provincial se vieron enfrentados en estos últimos días, primero por culpa de Macri y luego terminaron unidos -aunque no de la mano- a causa de la reaparición de Cristina. Todo ocurrió en menos de una semana. Y eso que juegan en equipo, o por lo menos por ubicación política o partidaria están del mismo lado del mostrador.

Veamos, por ejemplo, la siguiente secuencia: primero -hace casi una semana- salieron a la luz unas declaraciones de la presidenta del PJ tucumano, Beatriz Rojkés, que originalmente estaban destinadas a un reducido grupo de plateístas escuchas. Pero se filtraron para “la popular”, alguien quiso que se las divulgara sin duda con alguna intención; y generaron revuelo político. ¿Qué dijo? Simplemente que Manzur debía “mendigar” ayuda a Macri y que nada obtenía de parte de la Nación a cambio de actitudes casi genuflexas, únicamente promesas. ¿Hablaba contra el Presidente o dirigía sus dardos al gobernador? A las pocas horas apareció en escena la senadora Beatriz Mirkin (FpV) repudiando las declaraciones de la vicepresidenta, Gabriela Michetti, y cuestionándola por hablar de supuestos robos en Tucumán y no de las imputaciones en contra del mandatario nacional por sus empresas offshore. Contemporáneamente, el legislador Guillermo Gassenbauer (FpV) tuiteaba: Macri no logra, y evidentemente no tiene interés en concretar medidas efectivas para contener a los trabajadores y a los más necesitados. Paralelamente, a través de Facebook, su par de bancada Marcelo Caponio elogiaba el regreso al ruedo político de Cristina, cuestionaba a Macri y colocaba en la red social una foto en la que se lo veía junto con el senador Alperovich en Villa Luján, visitando a vecinos. Entre todos estos sucesos hay un hilo conductor, todos fueron -¿y siguen siéndolo?- funcionales a Alperovich y militantes activos del alperovichismo. ¿Qué están diciendo realmente con sus gestos?, ¿están queriendo mostrar diferencias, resquemores u otra cosa?

Cascotes

En función de esta situación planteemos un ejercicio, o bien preguntas como tarea para la casa: 1- ¿por qué es Macri el visible destinatario común del malestar de los dirigentes locales?, 2- ¿Alperovich está detrás de los pasos y dichos que da cada uno de ellos?, 3- ¿se están distanciando de Manzur a partir de los cuestionamientos al Gobierno nacional? Se podrán ensayar varias respuestas y realizar muchas interpretaciones, pero se puede sostener que le están cascoteando el rancho al gobernador; como deslizó un veterano dirigente peronista; ya que mientras el titular del Poder Ejecutivo hacía malabares para caerle simpático al Presidente priorizando la gobernabilidad, algunos alperovichistas salieron a pegarle al macrismo; al margen de que lo hicieran con razón o sin ella. Por un lado, Manzur hace lo imposible y multiplica las sonrisas hacia el poder central para que el grifo de los recursos no se le cierre, y por el otro, hay quienes no parecen actuar en equipo; o bien en la línea del manzurismo complaciente. Lo que lleva a concluir que no actúan como grupo cohesionado, que no han diseñado una estrategia común frente al Gobierno nacional, o bien que cada uno avanza en función de sus conveniencias ocasionales. O bien todo es una casualidad originada en una rara disposición de los planetas, motivada en indescifrables ecuaciones cósmicas.

Bien, ¿por qué ocurren estas conductas enfrentadas respecto del Gobierno nacional? Es “la” pregunta. ¿Pactos políticos no cerrados a seis meses de gestión?, ¿acuerdos rotos en tan corto lapso de administración?, ¿celos por el protagonismo nacional de unos?, ¿necesidad de más protagonismo de otros? No pocos se animan a mencionar un distanciamiento entre Alperovich y Manzur y a sugerir que la obligada -o mendicante- proximidad del mandatario a Macri sirvió de excusa para que esa diferencia o enfriamiento se filtre con mensajes dirigidos en otro sentido. Rojkés, a tono con los kirchneristas duros del camporismo, elogió a Cristina y cuestionó a Macri porque entiende que obliga a Manzur a rogar sin éxito asistencia para la provincia. Paréntesis: es lo mismo que dijo Máximo Kirchner el viernes respecto de la actitud de la diputada tucumana -Miriam Gallardo- que a su entender -y a manera de denuncia- votó por la paz social de la provincia porque había sido presionada por el Gobierno nacional a través de Manzur. Retomando: la ex senadora suele provocar cimbronazos con algunas citas -como aquel “vamos por todo” y otras expresiones públicas menos afortunadas- y esta vez no fue la excepción, aunque la cuestión pasa por determinar si contó o no con la venia de su esposo -Alperovich- para tamaña definición.

¿La observación estuvo dirigida a incomodar a Manzur? Indirectamente es lo que sucedió, por más que el mandatario haya tratado por todos los medios de minimizar las consecuencias internas de la expresión y se pusiera por encima de esta situación sosteniendo ante unos pocos que estaba más interesado en el viaje a Nueva York y en las gestiones para obtener créditos en el BID que en los dichos de la ex primera dama. Estoy en otra, habría querido mostrar como gesto. En principio, las expresiones de la titular del PJ le inquietarían un poco menos que las dificultades judiciales por el edificio de la Legislatura; por cuya construcción le están reclamando precisiones a través de la Justicia. Eso sí lo incomoda. Algunos veteranos del peronismo, próximos a Manzur, sostienen que “Betty ya no hace daño” y que lo importante sobrevendrá cuando se normalice el PJ a nivel nacional. En sí mismo ese acontecimiento será toda una definición política.

Respetuoso silencio

Sin embargo, aunque los más próximos lo nieguen, sí le llegó a disgustar al titular del Ejecutivo lo que dijo Rojkés. No le cayó bien, aseguró un frecuentador del palacio gubernamental. Y hasta ese momento, todavía no había abierto la boca la senadora Mirkin. Pero nada dijo; prefirió un prudente silencio público. Tampoco dirá nada por respeto a Alperovich; su mentor. No es el tiempo para apresurar distanciamientos o acelerar enfrentamientos; ya habrá ocasión para que esa pelea se llegue a verificar, si es que alguna vez ocurre. La prioridad de Manzur pasa hoy por evitar sobresaltos en su gestión, lo que en otros términos es lo mismo que decir que su meta es amigarse con aquel que, precisamente, puede traer alivio a las arcas provinciales: Macri. En ese sentido, según lo afirman desde el PE, las relaciones están bien encaminadas. Toda una definición del estado de ánimo. A algunos les molestan las fotos con Macri, se deslizó también en contra de los alperovichistas en voz baja desde el manzurismo; frase que habla más de celos y de protagonismo. ¿Acaso alguien no quiere que esas relaciones vayan por buen puerto y efectúan estas declaraciones que ponen palos en la rueda con intenciones aviesas? Epa, y son compañeros. Tal vez la realidad no vaya tanto por ahí, sino que los dichos impliquen un pase de facturas por puertas que se cerraron o pactos que no se cumplieron. La respuesta la tienen sólo el ex gobernador y su sucesor y, obvio, no lo van a publicitar. Sólo se enviarán mensajes, u oportunos silencios. Otros hablarán por ellos.

En suma, lo que permite sugerir que existe alguna diferencia entre los principales referentes del oficialismo es que usaron directamente a Macri -distanciándose o alejándose de él- para enviarse esos mensajes; ya que frente a la reaparición pública de Cristina, tanto Alperovich como Manzur coincidieron en sus gestos de frialdad hacia su ex jefa. Ambos le dieron la espalda, uno viajó a los Estados Unidos -y dijo que todo imputado debe respetar a la Justicia- y el otro ni pisó Buenos Aires para evitar cruzarse con ella y con sus operadores más cercanos. No quieren seguir atados al viejo cordón umbilical: uno porque necesita la asistencia de un Gobierno nacional y porque prefiere no embarcarse en una pelea política que desgaste la relación que teje a diario con el poder central; y el otro porque intenta constituirse en un interlocutor provincial válido ante Macri -poniendo en evidencia que su intención es volver en 2019 y pelar las candidaturas parlamentarias de 2017 al manzurismo- y, además, porque optó por desembarazarse de la influencia de Cristina. ¿Se estará cobrando tantos años de mendigar primero y de tener que aplaudir después la ayuda? Si es así sería una especie de pichettismo tardío. La ausencia de Alperovich en la reunión que mantuvo la ex presidenta con los senadores del peronismo muestra que reniega de la línea confrontativa “K” con el Gobierno nacional y que está más cercano al grupo de los dialoguistas. El día del encuentro, a la misma hora, Alperovich y su par Mirkin andaban recorriendo casas de vecinos de Villa Luján. Claro, él afuera, pero su esposa, la presidenta del PJ, alabando a Cristina. ¿Un pie en cada lado? Cuando el PJ se normalice a nivel nacional sobrevendrá un reacomodamiento de los distritos en consonancia con lo que resuelva el peronismo en un congreso nacional o en las urnas. Allí las cartas se barajarán de nuevo y habrá reposicionamientos.

Cuando eso ocurra, hasta los compañeros, hoy “contenidos” -al decir de un dirigente del interior-, verán hacia dónde correr, si de regreso al alperovichismo, hacia la consolidación del manzurismo o bien hacia una tercera alternativa peronista. Pero, qué significa estar contenidos, o bien dar contención a la muchachada. Implica básicamente que no hay recursos para distribuir como otrora, en principio, y que hay que “ingeniárselas” para mantener cobijados a la militancia, a aquellos que realizan trabajos territoriales para los referentes principales. Hay que salir, estar a la par de ellos, hacer un trabajo social, recorrer los barrios, visitar vecinos; llevar remedios, una simple ayuda social. Gastos sociales. Por allí pasa la acción política de la hora. Desde la Legislatura se está haciendo política en ese marco con los gastos sociales; desde el Poder Ejecutivo también se puede hacer desde la Secretaría general de la Gobernación, a través de subsidios. La acción dirá quién, de cada poder, está haciendo mejor las cosas, políticamente claro.

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