Gabriela Baigorri
Por Gabriela Baigorri 05 Abril 2016
Elecciones turbulentas. Acusaciones cruzadas durísimas. Intransigencia. Manifestaciones populares. Batallas en la Justicia. Más protestas y divisiones. Ocho meses pasaron desde los comicios provinciales del 23 de agosto. Tras la suma de episodios políticos, los discursos de los dirigentes mutaron en un aspecto: las palabras diálogo y consenso proliferan desde entonces en boca de los políticos. Les encanta usarlas. También, es cierto, hubo uno que otro gesto: reuniones y fotos de semisonrisas. Parece, sin embargo, que en la vida real nada cambió en los dirigentes políticos desde entonces.

Diálogo de sordos

El jueves, la falta de diálogo genuino quedó evidenciada en un episodio. En un mismo lugar –una expo agraria- se reunieron de improviso referentes del Frente para la Victoria (FpV) y del Acuerdo para el Bicentenario (ApB). Juan Manzur y Osvaldo Jaldo por un lado. José Cano y Germán Alfaro, por el otro. El encuentro sucedió días después de que el Subsidio de Salud – una dependencia de la Provincia- reclamara a la Municipalidad de San Miguel de Tucumán una deuda millonaria. Como vocero de 9 de Julio y Lavalle, el secretario de Gobierno de la ciudad, Walter Berarducci, consideró que el pedido público implicaba el cese de la tregua que ambas administraciones habían firmado hasta determinar conjuntamente a cuánto ascendía la deuda mutua. Dijo que no había interlocutores ni conversaciones con la Casa de Gobierno y que el próximo paso sería ir a la Justicia.

El clima estuvo enrarecido y la incomodidad reinó en el predio rural. La tensión se notó en los entornos y en los dirigentes. Tras algunos amagues, todos se saludaron sin demasiado entusiasmo. Manzur prácticamente evitó mirar a sus ex contendientes electorales. Jaldo, como el familiar que media entre dos parientes peleados, intentó sacar conversación y sonrió a uno y a otro. Cano mantuvo un gesto adusto. Alfaro miró de reojo al gobernador y al vice. Lo llamativo, sin embargo, fue lo que los funcionarios provinciales y nacionales dijeron casi en simultáneo. Nada menos que una docena de menciones a la palabra diálogo o sinónimos, sin evidencias, por ahora, de que lo hayan practicado – o que vayan a hacerlo -entre ellos. A saber:

1- Manzur declaró que las puertas de la Casa de Gobierno están abiertas para todos y que la relación con la Municipalidad era buena. Que Alfaro siempre era bienvenido en la Casa de Gobierno. Que en épocas del Bicentenario, es tiempo de “juntarnos” , tal como invita la canción oficial de las celebraciones, y de diálogo. Y que tiene predisposición del diálogo, pero no dejó en claro si citaría al intendente para aclarar la situación.

2- Alfaro afirmó que no recordaba cuándo había visto por última vez a Manzur. Que la relación con la Provincia era normal. Que el diálogo era poco. Que no iba a pedirle una reunión al primer mandatario sino que lo charlaría cuando se dé la oportunidad, pero que no era “algo importante que tengamos que hacer”.

3- Jaldo enumeró que son momentos de diálogo, de acuerdo y de consenso. Que Macri y Manzur son ejemplos de cómo dos representantes de espacios políticos diferentes tuvieron el “coraje” de sentarse a dialogar. Que hay que imitarlos y dejar de lado las diferencias. Que hay que sentarse a dialogar. Que no hay margen para la diferencia. Que hay que dialogar, porque dialogando se resuelven los entredichos financieros. Advirtió, eso sí, que debe haber reciprocidad y que para dialogar se necesitan dos partes y que las invitaciones sean aceptadas.

4- Cano expresó que el diálogo no se da entre la Provincia y los municipios. Que espera que se siga el ejemplo de Macri y su diálogo con los gobernadores opositores.

Tucumano en la mira


Las obras públicas durante la gestión kirchnerista están bajo la lupa. Uno de los casos más resonantes es el de la dirigente jujeña Milagro Sala, cuya organización social se dedicaba, entre otras actividades, a la construcción de viviendas. Tras una controversial detención, ella permanece en la cárcel. Un tucumano podría pasar próximamente por los Tribunales de Jujuy por el caso, de acuerdo con fuentes judiciales de esa provincia. El ex secretario de Obras Públicas de la Nación y actual parlamentario del Mercosur, José López, podría ser citado a declarar.

En la Casa de Gobierno local nada saben del paradero del hombre oriundo del sur provincial. Hay quienes aún reniegan de la rapidez con la que desembarcó y luego, levó anclas de la escena política local. Con la promesa de fondos para obras en la valija, el hombre cercano a Néstor Kirchner había llegado a principios de 2015 con la intención de figurar en la fórmula gubernamental y se fue, silbando bajito unos meses después, con un papel secundario bajo el brazo.

López, que había comenzado su carrera política en Santa Cruz con los Kirchner, ocupa la banca tucumana del Parlasur, órgano legislativo del Mercosur en el que también tiene un escaño Sala. Los pocos registros de la actividad pública del ex funcionario de Julio De Vido –sus cuentas en las redes sociales están inactivas desde las elecciones presidenciales- están relacionadas con algunas reuniones con sus pares legisladores.

El 14 de marzo, en la primera sesión del Parlasur de la que participaron los ocupantes de las bancas argentinas, de hecho, se aprobó un manifiesto que rechazó el impedimento de traslado de la parlamentaria a Montevideo para participar del foro.

La denuncia que podría llevar a López delante de un juez fue presentada por el Gobierno del radical Gerardo Morales. Acusó a una serie de funcionarios, entre los que se encuentra De Vido, por supuesto fraude a la administración pública e incumplimiento de los deberes de funcionario público en el contexto de la investigación contra Sala por obras que se habrían cobrado, pero no ejecutado.

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