El oficialismo tucumano sigue haciendo bien los deberes con el Gobierno nacional, y sin ponerse colorado. Hasta se jacta de ello. No nos avergüenza, dijo sonriendo un hombre del poder, entendiendo que la actitud tan condescendiente de Manzur con el macrismo puede parecer sospechosa para los peronistas, especialmente para los militantes del kirchnerismo que ven en el Presidente un representante puro de la oligarquía. Estamos haciendo buenas migas, acota esta persona que entiende que a la Provincia la están tratando un poco mejor desde la Nación. Hasta algunos pesitos hay, añade. ¿Será? Lo seguro es que hay intereses cruzados y que ambos lados se necesitan; por lo menos por estas horas.
Más contento debe estar el gobernador, luego de haber sido elegido desde la Presidencia para participar de la cena entre Macri y el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Debe sonreír más de lo habitual, entendiendo que estos gestos le son favorables, más allá de que la Justicia le provoque algunos dolores de cabeza por el plan Qunita. Manzur está pendiente de no molestar o incomodar a los funcionarios nacionales; necesita mostrarse simpático y próximo a los intereses del Gobierno nacional. La gobernabilidad está en juego, apuntan desde el entorno dándole un toque de dramatismo a la situación. Ni siquiera quiere polemizar con José Cano, el titular del Plan Belgrano, y su ex adversario por la gobernación en 2015. Apostamos a trabajar juntos, dijo el mandatario. Juntarnos, como el título de la canción del Bicentenario. Es la gran apuesta de su gestión por estas semanas; por lo que le rehuye a toda posibilidad de mostrarse enfrentado abiertamente a Macri. Puede renegar desde el discurso contra la Nación y exigir un mejor trato de fondos coparticipables, pero los gestos van por otro camino. Está para acompañar.
Ayer, además de festejar el convite para compartir la cena con Obama, una noticia proveniente del Senado también le llevó más tranquilidad: la firma de la senadora tucumana Beatriz Mirkin (FpV) en el dictamen de mayoría de la Cámara Alta en favor de apoyar el acuerdo con los holdouts, en el mismo sentido en que lo aprobaron en Diputados. La parlamentaria había deslizado que está trabajando en conjunto con el gobernador; por lo que no habría de sorprender su conducta. Se enmarcaría dentro de la estrategia de proximidad del Ejecutivo al Gobierno nacional. Sí llama la atención ya que esta medida va en contra de los senadores kirchneristas, que se oponen al pago a los fondos buitre. ¿Fractura en el bloque del FpV? Los propios integrantes del bloque sostienen que no, que una votación dividida no los fractura. Pero el gesto dice quién está más lejos de quién y más cerca de quién.
El peronismo tucumano, a partir de esto, está mostrando que apuesta más a priorizar la gestión provincial que atender las diferencias partidarias. Manzur puede respirar aliviado con el paso que dio Mirkin, más aún si esta decisión es acompañada finalmente por el senador Alperovich. Serían dos los votos que el peronismo tucumano, o el oficialismo, le estaría aportando al Gobierno nacional para destrabar el conflicto. No debería haber sorpresas en ese sentido; el ex gobernador le levantaría el pulgar al acuerdo, pero nada dice y no da ninguna señal en ese sentido. Se deslizó anoche que fue uno de los parlamentarios ausentes al plenario de comisiones que trató el tema de los holdouts. ¿Puede sorprender con su voto finalmente Alperovich? El ex mandatario avisó que si el Gobierno nacional “acompaña a Juan”, él devuelve favores. La firma de Mirkin va en esa línea.
Manzur necesita del poder central. Hace lo posible por congraciarse con sus funcionarios, pero lo que llama la atención es que, por lo menos por ahora, le están dispensando un trato especial, como esta cita con Obama. ¿Tanto valen dos votos en el Senado para el Gobierno nacional como para disimular los enfrentamientos electorales de 2015 e, incluso, las graves acusaciones que se prodigaron tras los comicios? Existe una frase remanida en el ambiente que sostiene que en política no hay amistades, sólo conveniencias. Habría que actualizarla en función de estas “rarezas” actuales en materia de relación Nación-Provincia; debería admitirse la siguiente: en política no hay enemigos eternos, sólo conveniencias. Grafica claramente lo que se está observando. ¿Es circunstancial esta conducta o más adelante volverán a estallar las diferencias? Otra voz en el Ejecutivo es optimista, y hasta se anima a deslizar que en los próximos días, habrá una reunión entre Manzur y Macri, a solas.
Más contento debe estar el gobernador, luego de haber sido elegido desde la Presidencia para participar de la cena entre Macri y el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Debe sonreír más de lo habitual, entendiendo que estos gestos le son favorables, más allá de que la Justicia le provoque algunos dolores de cabeza por el plan Qunita. Manzur está pendiente de no molestar o incomodar a los funcionarios nacionales; necesita mostrarse simpático y próximo a los intereses del Gobierno nacional. La gobernabilidad está en juego, apuntan desde el entorno dándole un toque de dramatismo a la situación. Ni siquiera quiere polemizar con José Cano, el titular del Plan Belgrano, y su ex adversario por la gobernación en 2015. Apostamos a trabajar juntos, dijo el mandatario. Juntarnos, como el título de la canción del Bicentenario. Es la gran apuesta de su gestión por estas semanas; por lo que le rehuye a toda posibilidad de mostrarse enfrentado abiertamente a Macri. Puede renegar desde el discurso contra la Nación y exigir un mejor trato de fondos coparticipables, pero los gestos van por otro camino. Está para acompañar.
Ayer, además de festejar el convite para compartir la cena con Obama, una noticia proveniente del Senado también le llevó más tranquilidad: la firma de la senadora tucumana Beatriz Mirkin (FpV) en el dictamen de mayoría de la Cámara Alta en favor de apoyar el acuerdo con los holdouts, en el mismo sentido en que lo aprobaron en Diputados. La parlamentaria había deslizado que está trabajando en conjunto con el gobernador; por lo que no habría de sorprender su conducta. Se enmarcaría dentro de la estrategia de proximidad del Ejecutivo al Gobierno nacional. Sí llama la atención ya que esta medida va en contra de los senadores kirchneristas, que se oponen al pago a los fondos buitre. ¿Fractura en el bloque del FpV? Los propios integrantes del bloque sostienen que no, que una votación dividida no los fractura. Pero el gesto dice quién está más lejos de quién y más cerca de quién.
El peronismo tucumano, a partir de esto, está mostrando que apuesta más a priorizar la gestión provincial que atender las diferencias partidarias. Manzur puede respirar aliviado con el paso que dio Mirkin, más aún si esta decisión es acompañada finalmente por el senador Alperovich. Serían dos los votos que el peronismo tucumano, o el oficialismo, le estaría aportando al Gobierno nacional para destrabar el conflicto. No debería haber sorpresas en ese sentido; el ex gobernador le levantaría el pulgar al acuerdo, pero nada dice y no da ninguna señal en ese sentido. Se deslizó anoche que fue uno de los parlamentarios ausentes al plenario de comisiones que trató el tema de los holdouts. ¿Puede sorprender con su voto finalmente Alperovich? El ex mandatario avisó que si el Gobierno nacional “acompaña a Juan”, él devuelve favores. La firma de Mirkin va en esa línea.
Manzur necesita del poder central. Hace lo posible por congraciarse con sus funcionarios, pero lo que llama la atención es que, por lo menos por ahora, le están dispensando un trato especial, como esta cita con Obama. ¿Tanto valen dos votos en el Senado para el Gobierno nacional como para disimular los enfrentamientos electorales de 2015 e, incluso, las graves acusaciones que se prodigaron tras los comicios? Existe una frase remanida en el ambiente que sostiene que en política no hay amistades, sólo conveniencias. Habría que actualizarla en función de estas “rarezas” actuales en materia de relación Nación-Provincia; debería admitirse la siguiente: en política no hay enemigos eternos, sólo conveniencias. Grafica claramente lo que se está observando. ¿Es circunstancial esta conducta o más adelante volverán a estallar las diferencias? Otra voz en el Ejecutivo es optimista, y hasta se anima a deslizar que en los próximos días, habrá una reunión entre Manzur y Macri, a solas.
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