La sensibilidad artística afloró para convertir en belleza un caso de horror y muerte
Son innumerables las manifestaciones artísticas surgidas a partir del caso durante los últimos 10 años: poesías, obras de teatro, murales y canciones son algunas de ellas. Los creadores ofrecieron una mirada especial y, a partir de su necesidad de expresarse, Tucumán fue poblándose de voces, textos e imágenes en los que Paulina se mantiene vigente .
07 Marzo 2016 Seguir en 

Hace un año, Jessica Morillo llenó la plaza Independencia de corpiños. “Fue un acto artístico que aborda el universo femenino, denuncia y hace visibles situaciones o casos de violencia e impunidad”, explica. Uno de ellos, blanco con letras rojas, pedía justicia por Paulina Lebbos.
“Cada vez que hay una fecha importante con respecto a la mujer, el proyecto sale a la calle y convoco a las mujeres a bordar en espacio público”, agrega la artista que forma parte de Lucharte, un grupo artístico conformado por gente del Partido Obrero y artistas independientes que también realizó obras de arte por el caso de Paulina.
“Nosotros hacemos murales, y no sólo de Paulina, sino también con otros casos. Entendemos que es importante hacerlos para denunciar la desaparición de las personas, y exigir justicia”, informa Morillo.
El grupo se hizo cargo del mural más famoso que tiene Paulina, el que se encuentra en uno de los anfiteatros de la Facultad de Filosofía y Letras, donde la joven asesinada estudiaba Comunicación Social. Aunque se precisaron varias manos para hacerlo, la máxima responsable de la obra fue Mercedes Aguilar. También existe otro en la plaza Miguel Lillo, último lugar donde se vio con vida a Paulina, pero este en clave abstracta.
“No hay conciencia social”
Cercana a Lucharte pero sin formar parte del grupo se encuentra la escritora Ana Nadal, quien esta semana tendrá la tarea de representar a Paulina en una intervención artística por el Día de la Mujer. “Se llama ‘Una mirada de mujer, sobre la mujer y otras miradas’. Primero se va a hacer en la peatonal y luego en Aguilares, Concepción, Bella Vista y Yerba Buena. Termina acá, en la plaza Independencia. Mi maniquí es el de Paulina. Es un tema que a mí me toca mucho. Es tremenda la impunidad que hay y no hay una conciencia social”, expresa. Uno de sus textos sobre esta actividad explica la necesidad del arte incluso donde hay horror: “Queremos darnos un abrazo entre todas para poder mirarnos, pensarnos y reflexionarnos, siempre sintiéndonos contenidas desde lo creativo”.
Tony Molteni, líder de Karma Sudaca, también aportó lo suyo en esta relación de la causa de Paulina y el arte. Junto con Skaraway, Sed y Moskatto, su banda grabó el tema “Yo marcho”.
“Todo se dio en 2015, cuando se cumplían nueve años de la muerte de Paulina. Ese día llovió a cántaros, no pudo tocar nadie en el acto, pero nos fuimos contentos porque hubo mucha gente apoyando la causa. Quedamos en buena sintonía con todas las bandas y surgió el tema. Nos sentamos con una guitarra en mano, todos, uno con una lapicera y un papel, y empezamos a tirar ideas. Lo principal era resaltar las marchas. Yo los veo como si fueran héroes. Salen a pelear por todos nosotros, Lo que les pasó a ellos le puede pasar a cualquiera. Van a pedir Justicia y verdad”, explica Molteni, para luego agregar: “nos movió el hastío ante la impunidad y la vergüenza”.
Al final no fue sólo un tema, sino todo un disco en el que cada una de las cuatro bandas tocó dos canciones en solitario y luego todos juntos hicieron “Yo marcho”.
“Para mí hablar de Paulina es muy especial. Ella fue varias veces a vernos en recitales. Me la presentaron en uno de ellos. Una chica divina. No pude charlar mucho. Es algo muy fuerte para nosotros lo que le pasó”, cierra.
La periodista Sol Amaya, de La Nación, fue la encargada de hablar del caso Paulina en un libro sobre femicidios. “Fue fuerte escribirlo. La entrevista más fuerte fue la que hice con la hija de Paulina. Me sorprendió su madurez. La mayoría de nosotras aprendemos lo difícil que es ser mujer cuando nos gritan algo en la calle. Otras de chiquita y de la peor manera, como ella”, explica. Entre otros objetivos que tiene el libro “Ángeles” está el mostrar en todo el país casos que sólo se conocían a nivel provincial. “Habremos madurado en muchas cosas pero la violencia de género sigue existiendo”, apuntó Amaya.
“Cada vez que hay una fecha importante con respecto a la mujer, el proyecto sale a la calle y convoco a las mujeres a bordar en espacio público”, agrega la artista que forma parte de Lucharte, un grupo artístico conformado por gente del Partido Obrero y artistas independientes que también realizó obras de arte por el caso de Paulina.
“Nosotros hacemos murales, y no sólo de Paulina, sino también con otros casos. Entendemos que es importante hacerlos para denunciar la desaparición de las personas, y exigir justicia”, informa Morillo.
El grupo se hizo cargo del mural más famoso que tiene Paulina, el que se encuentra en uno de los anfiteatros de la Facultad de Filosofía y Letras, donde la joven asesinada estudiaba Comunicación Social. Aunque se precisaron varias manos para hacerlo, la máxima responsable de la obra fue Mercedes Aguilar. También existe otro en la plaza Miguel Lillo, último lugar donde se vio con vida a Paulina, pero este en clave abstracta.
“No hay conciencia social”
Cercana a Lucharte pero sin formar parte del grupo se encuentra la escritora Ana Nadal, quien esta semana tendrá la tarea de representar a Paulina en una intervención artística por el Día de la Mujer. “Se llama ‘Una mirada de mujer, sobre la mujer y otras miradas’. Primero se va a hacer en la peatonal y luego en Aguilares, Concepción, Bella Vista y Yerba Buena. Termina acá, en la plaza Independencia. Mi maniquí es el de Paulina. Es un tema que a mí me toca mucho. Es tremenda la impunidad que hay y no hay una conciencia social”, expresa. Uno de sus textos sobre esta actividad explica la necesidad del arte incluso donde hay horror: “Queremos darnos un abrazo entre todas para poder mirarnos, pensarnos y reflexionarnos, siempre sintiéndonos contenidas desde lo creativo”.
Tony Molteni, líder de Karma Sudaca, también aportó lo suyo en esta relación de la causa de Paulina y el arte. Junto con Skaraway, Sed y Moskatto, su banda grabó el tema “Yo marcho”.
“Todo se dio en 2015, cuando se cumplían nueve años de la muerte de Paulina. Ese día llovió a cántaros, no pudo tocar nadie en el acto, pero nos fuimos contentos porque hubo mucha gente apoyando la causa. Quedamos en buena sintonía con todas las bandas y surgió el tema. Nos sentamos con una guitarra en mano, todos, uno con una lapicera y un papel, y empezamos a tirar ideas. Lo principal era resaltar las marchas. Yo los veo como si fueran héroes. Salen a pelear por todos nosotros, Lo que les pasó a ellos le puede pasar a cualquiera. Van a pedir Justicia y verdad”, explica Molteni, para luego agregar: “nos movió el hastío ante la impunidad y la vergüenza”.
Al final no fue sólo un tema, sino todo un disco en el que cada una de las cuatro bandas tocó dos canciones en solitario y luego todos juntos hicieron “Yo marcho”.
“Para mí hablar de Paulina es muy especial. Ella fue varias veces a vernos en recitales. Me la presentaron en uno de ellos. Una chica divina. No pude charlar mucho. Es algo muy fuerte para nosotros lo que le pasó”, cierra.
La periodista Sol Amaya, de La Nación, fue la encargada de hablar del caso Paulina en un libro sobre femicidios. “Fue fuerte escribirlo. La entrevista más fuerte fue la que hice con la hija de Paulina. Me sorprendió su madurez. La mayoría de nosotras aprendemos lo difícil que es ser mujer cuando nos gritan algo en la calle. Otras de chiquita y de la peor manera, como ella”, explica. Entre otros objetivos que tiene el libro “Ángeles” está el mostrar en todo el país casos que sólo se conocían a nivel provincial. “Habremos madurado en muchas cosas pero la violencia de género sigue existiendo”, apuntó Amaya.
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