Usá las redes sin quedar como un tonto

Las cuentas de las figuras públicas están muy expuestas y un paso en falso puede afectar su carrera o desilusionar a sus seguidores.

Usá las redes sin quedar como un tonto
16 Enero 2016

Caso I

En el escenario es la representación de la formalidad: un hombre de traje y corbata, seductor con la voz y con el mensaje, cultor de cierto halo misterioso en torno a sí. Las mujeres lo aplauden desde la platea, lo observan con dulzura y admiración, tal vez haya a quien se le antoje inalcanzable. Pero si alguna entrara en ese mismo momento a la cuenta de Instagram del cantante, vería el contraste en vivo. Sus últimas selfies lo muestran transpirado y en musculosa, al lado de una pila de botellas de sidra, la mirada un poco desencajada.

Caso II

Son compañeras de elenco. Actúan viernes y sábado en la misma obra y, frente al público, saben cómo fingir amistad. Ninguna ha sido capaz, sin embargo, de trasladar esa paz ficticia a Facebook. En largos mensajes que publican casi en cadena -supuestamente sin leerse- se critican una a la otra. No se nombran, pero dan tantos datos que terminan por ser evidentes. Algunos de sus contactos se divierten con las peleas; a otros les parecen aburridas.

Ambos casos son ficticios, pero aparejan una misma verdad de fondo: si espiar las redes sociales de un usuario cualquiera es una de las tentaciones más recurrentes en la actualidad, esa curiosidad se acrecienta cuando se trata de figuras públicas. ¿Quién no ha dedicado unos minutos de su tiempo a recorrer un álbum de fotos de alguna modelo local? ¿Quién no se ha perdido en la verborragia twittera de algún conductor de TV o en las indirectas de cierta cantante? Por real interés, tiempo libre o necesidad de distracción, la actividad virtual de los famosos se ha vuelto una de las lecturas preferidas del gran público. La pregunta que cabe entonces es: ¿saben estos personajes proteger su imagen en esos ámbitos?

Hay quienes se cuidan y hay quienes se descuidan. Daniel Valli, director senior de nuevos negocios para el Cono Sur de Llorente & Cuenca (consultoría de Comunicación y Asuntos Públicos), explica que hay errores frecuentes en el uso de las redes en los que los famosos suelen incurrir, probablemente sin ser conscientes de ello. “En general, no comprenden que cualquier cosa publicada es pública. A veces se piensa que un mensaje o foto quedará reservado para cierto círculo, pero no: la huella digital permanecerá por siempre. Cualquier frase o foto que pueda ser rastreada -y hoy los buscadores permiten encontrar todo- puede tener un efecto muy contraproducente para la imagen o reputación de una persona”.

Paralelamente, agrega el especialista, la inmediatez que posibilitan las redes es un arma de doble filo: así como puede resultar muy beneficiosa para, por ejemplo, dar una primicia, también es perniciosa para quienes no tienen incorporado el ejercicio de pensar dos veces antes de publicar. “Es una suerte de pulsión -define-. Hay quienes reaccionan muy rápido ante una situación o información que merecería un mayor análisis. Quieren responder o participar de una charla inmediatamente, cuando quizás en la vida real no lo harían a ese ritmo. Cuando una persona se enoja con otra en la vida real, no sé si la llama en ese mismo momento para decírselo, tal vez lo piensa un poco. Otra tentación habitual es confundir lo personal con lo laboral: a veces la publicación de sentimientos o de detalles de la vida íntima pueden afectar lo atinente al trabajo”.

Un nuevo oficio

Así como los errores o descuidos en redes sociales pueden devenir en grandes dolores de cabeza o en seguidores desilusionados, un dominio hábil de estas cuentas ayuda a construir una imagen poderosa que, muchas veces, se independiza totalmente de la cualidad o talento que ha hecho famosa a esa persona. Sostiene Valli: “las redes sociales han transformado a algunos sujetos culturales en personajes públicos. Tienen características diferentes: de un sujeto cultural importa su desempeño profesional. De un personaje público se conoce mucho más: qué hacen todo el tiempo, cómo piensan, cuáles son sus experiencias”.

Esa autoconstrucción está apuntalada por el segundo plano en el que poco a poco se han puesto los medios de comunicación. “Antes eran los medios los que daban cierto ángulo a la información sobre un famoso, según su objetivo. Ahora eso es manejado directamente por la figura pública y, al hacerlo, es protagonista de sus propios actos. Antes el famoso era un espectador de lo que otros publicaban de él, hoy es el personaje principal de los hechos. Quien tenga capacidad para manejar su vida como protagonista, será muy exitoso en las redes sociales. Quien sea descuidado o no tenga en claro cuáles son los objetivos de esas cuentas, puede cometer grandes errores”, define.

Es tan rendidora a veces la capacidad de construir imagen a través de la virtualidad que Valli admite que puede haber dado lugar a un nuevo oficio: personas que no están vinculadas a ningún arte, pero tienen permanente exposición y difusión por su dinámica en las redes. “Hay muchos famosos que no están trabajando o tienen una actuación limitada, pero están de forma permanente en los medios. Antes la actividad (como condición de activo) te la daba lo que hacías; hoy está más dada por lo que decís y mostrás”.

CAROLINA GLASBERG

“Muestro lo que no me molesta que se vea”

Una frase simple (“On air! Estamos... ¿están?) es la marca que identifica en Twitter a la conductora de “División Noticias”. El guiño -que escribe antes de salir en el informativo- nació espontáneamente, cuando creó la cuenta en 2010, y sus seguidores se han acostumbrado tanto a él que, cuando no lo ven, lo reclaman. “Es ya una tradición, a veces me preguntan ‘Caro, ¿qué pasó que no nos saludaste?’ -cuenta, para luego definirse como una ferviente defensora del perfil digital-. No uso mis redes sociales con base en una estrategia, pero soy consciente de que me reflejan no sólo en lo laboral sino también en lo personal. Si bien hago publicaciones referidas a mi vida o a mis amigos, no escribiría algo que atente contra mi perfil profesional. Básicamente, muestro lo que no me molestaría que otros vean y no muestro lo que no quisiera ver viralizado”. 

Publicidad

GUIDO GUERRERO

“Lo que recibís depende de lo que das”

El actor y conductor admite usar las redes como fuente de trabajo, ya que en ellas promociona sus actividades y así alienta la llegada de nuevas. “Por mí no subiría más nada, estoy esperando las vacaciones para sólo mostrar fotos de mis patas en una playa -relata, entre risas-. Pero es también algo que he construido: suelo publicar fotos de mis invitados al programa de radio y si no lo hago, me las piden”. Fuera de lo laboral, Guerrero prefiere no exponer todo lo que le ocurre. “Hay situaciones íntimas que no entran en las redes porque su publicación rompería con el momento. Si estás conociendo a alguien, por ejemplo, puede pesar que esa persona no tenga aún muy resuelto qué nivel de exposición quiere tener. Entonces uno preserva el entorno. De todos modos yo siento más cariño que morbosidad en las reacciones: lo que recibís depende de lo que das”.  

Publicidad

CASOS EXTRAÑOS

No saben qué hacen, pero causan furor

Vicky Xipolitakis es, según el especialista Daniel Valli, un buen ejemplo de cómo las redes sociales permiten por sí mismas que algunos famosos permanezcan activos, incluso cuando no está claro a qué se dedican o qué es lo último que hicieron vinculado con el arte. ¿Alguien podría definir precisamente a qué se dedica Vicky aparte de ser... melliza? Un fenómeno similar, a escala local, ocurre con Marianela Mirra (foto): hace años que la joven no está relacionada con lo mediático y en muy pocas ocasiones concedió entrevistas. Sin embargo, basta con que redacte algún tuit o suba una foto a Instagram para que cientos de seguidores vuelvan a centrar su atención en ella o para que los medios levanten la información. Hay un magnetismo invisible que explica estos casos, sin duda, pero es indiscutible que la virtualidad contribuye a su existencia. 

Esto no cae bien

1 Autobombo

Las redes sirven para promocionar, pero hay que saber encontrar el límite.

2 Exceso de selfies

Las cuentas con puras autofotos pierden interés rápidamente.

3 Peleas indirectas

Criticar o insultar sin nombrar al destinatario puede parecer infantil.

4 Peleas directas

Los usuarios conflictivos son esquivados y atraen más conflictos.

5 Exceso de tags

No etiquetes a todos tus contactos en cada texto o foto: perderán curiosidad.

6 Ojo con la sensualidad

No cualquier excusa es válida para mostrar desnudez o poses jugadas.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios