12 Diciembre 2015 Seguir en 

La atomización de la política en Europa ha dado paso al ascenso de numerosos partidos nuevos, habitualmente en los extremos, sean de izquierda o de derecha.
Pero en el cambiante paisaje político de España un nuevo partido, sorprendentemente, está arreglándoselas para atacar desde el centro, desafiando a los conservadores y a los socialistas por igual, y ahora está destinado a ser el potencial hacedor de reyes en lo que los sondeos indican serán unas elecciones de final de suspenso en diciembre.
Ese partido, llamado Ciudadanos, ha ampliado incesantemente su base, ha trepado en los sondeos y ha desplazado al otro partido insurgente de España, Podemos, como la amenaza en ascenso para los partidos establecidos del país.
Su líder, Albert Rivera, un abogado y ex nadador competitivo de 36 años de edad, causó sensación de inmediato al posar desnudo para un cartel que simbolizaba el nacimiento de Ciudadanos como un partido catalán regional en 2006.
Aun cuando el partido entró en la política nacional apenas el año pasado, se las ha ingeniado rápidamente para sacudir las cosas colocando su apuesta en un centro político cada vez más vacío, evitando los extremos.
Se opone al separatismo catalán, lo cual ha permitido que amplíe su atractivo fuera de su región de nacimiento, conforme Cataluña y su conflicto secesionista se han colocado a la cabeza de la agenda política nacional.
Apoya una agenda económica liberal; algo entre las políticas de austeridad del gobierno conservador del primer ministro Mariano Rajoy y las de sus principales oponentes, los socialistas.
Y como un nuevo partido con un historial limpio, ha presentado un potente desafío al tipo de corrupción que ha minado a los círculos políticos establecidos de España, manchando a los partidos de casi todas las inclinaciones y dejándolos cada vez más vulnerables.
“El desafío para Rivera ha sido convertir lo que era un partido unidimensional opuesto a la independencia catalana en algo más sofisticado”, dijo Juan Ignacio Torreblanca, profesor de política en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), una universidad española.
“Rivera ha estado tratando de convertir a su partido en la respuesta perfecta a los excesos de los conservadores y de los socialistas que durante tanto tiempo han dominado a España”, añadió.
Rivera reconoce el valor de su posicionamiento en el terreno medio, particularmente cuando se le compara con Podemos, el otro partido nuevo en la política española, que también tiene un líder joven, Pablo Iglesias, de 37 años de edad.
“No tenemos que viajar al centro porque ya estamos ahí, lo cual es mucho más creíble que el camino de un partido como Podemos que empezó en una posición mucho más extrema”, dijo Rivera en una entrevista en las oficinas centrales de su partido en Barcelona.
De hecho, el reciente ascenso de Ciudadanos en los sondeos de opinión pública ha coincidido con la declinación de Podemos, que hizo fuertes avances en las elecciones municipales de mayo pasado y era visto como el primer retador de los partidos establecidos de España.
Desde entonces, sin embargo, Iglesias ha pasado apuros para volver a su partido hacia un electorado más centrista sin perder el apoyo de la facción de extrema izquierda que lo fundó en 2014, después de encabezar protestas callejeras contra las políticas de austeridad del gobierno de Rajoy durante la recesión y la crisis bancaria de España.
“Tener una postura ambivalente sobre la independencia catalana realmente ha perjudicado a Podemos”, dijo Federico Santi, un analista de riesgo político en Eurasia Group, un grupo de análisis basado en Londres. “Realmente no han dado el paso de partido de protesta y crítico de los principales partidos a uno que pueda crear su propia plataforma”.
En comparación, en las recientes elecciones en Cataluña, Ciudadanos eclipsó al Partido Popular de Rajoy, que ha estado trabado en una batalla cada vez más contenciosa con líderes catalanes en torno a su campaña de independencia, como una fuerza política más creíble opuesta a la secesión.
“La mayoría de los políticos han tratado de ganar personal y políticamente con el tema catalán, pero Rivera siempre ha sido impulsado por una absoluta convicción”, dijo Josep Borrell, un profesor catalán de economía y ex líder del Partido Socialista Obrero Español. “Realmente fue el único político catalán preparado para denunciar la mitología de la nación catalana desde el Día 1”.
Pero cuando se trata de discutir un posible acuerdo político después de las elecciones nacionales del 20 de diciembre, Rivera es mucho menos comunicativo.
Dado el lugar de su partido en el centro, está posicionado para girar hacia la izquierda o la derecha y, por tanto, pudiera ser el elemento crucial en cualquier nuevo gobierno de coalición.
Rivera, sin embargo, insistió en la entrevista en que no pondría en peligro el desarrollo a largo plazo de Ciudadanos uniéndose a un nuevo gobierno que no estuviera comprometido con su agenda de reforma.
Por ejemplo, Rivera dijo que estudiaba la trayectoria de los liberal demócratas en Gran Bretaña, que se unieron a un gobierno conservador de coalición encabezado por el primer ministro David Cameron en 2010, pero luego se desplomaron en las elecciones en mayo, cuando los votantes británicos los castigaron por abandonar sus promesas iniciales.
“Sabemos lo que sucedió en Inglaterra y que entrar en un gobierno que no cree en sus cambios puede llevarte a una situación de incoherencia y desilusión”, dijo Rivera. “No nos casaremos con un partido que no crea en el cambio y en abrir un nuevo capítulo en la política”.
El Partido Popular de Rajoy ha mantenido una estrecha ventaja en los sondeos, pero insuficiente para mantener su mayoría parlamentaria.
Se espera que los socialistas, Ciudadanos y Podemos reciban cada uno más del 10 por ciento de los votos.
En noviembre, Rivera propuso una revisión del sistema judicial de España, para ayudar a despolitizar a la institución, así como otra para convertir al Senado en una cámara alta del parlamento más eficiente, al estilo alemán.
“Podemos respondió a la pregunta: ‘¿Qué salió mal?’, pero nosotros estamos aquí para responder la pregunta de ‘¿Qué hacer ahora?’”, dijo Rivera. “Esa es la razón de que hayamos terminado esta campaña más fuertes que nunca y cerca de la victoria.
Pero aun cuando el partido también ha hecho varias propuestas específicas sobre impuestos y otros temas, Ciudadanos sigue siendo de algún modo un camaleón, lo suficientemente flexible para dar su apoyo a un gobierno regional conservador en Madrid pero también a uno socialista en la región de Andalucía, en el sur de España.
Ciudadanos es difícil de definir, coincidió Torreblanca, el profesor de política, pero pudiera quizá ser llamado “liberal en cuanto a economía, liberal en cuanto a derechos civiles, pero muy a la derecha cuando se trata de defender la identidad española”.
Pero en el cambiante paisaje político de España un nuevo partido, sorprendentemente, está arreglándoselas para atacar desde el centro, desafiando a los conservadores y a los socialistas por igual, y ahora está destinado a ser el potencial hacedor de reyes en lo que los sondeos indican serán unas elecciones de final de suspenso en diciembre.
Ese partido, llamado Ciudadanos, ha ampliado incesantemente su base, ha trepado en los sondeos y ha desplazado al otro partido insurgente de España, Podemos, como la amenaza en ascenso para los partidos establecidos del país.
Su líder, Albert Rivera, un abogado y ex nadador competitivo de 36 años de edad, causó sensación de inmediato al posar desnudo para un cartel que simbolizaba el nacimiento de Ciudadanos como un partido catalán regional en 2006.
Aun cuando el partido entró en la política nacional apenas el año pasado, se las ha ingeniado rápidamente para sacudir las cosas colocando su apuesta en un centro político cada vez más vacío, evitando los extremos.
Se opone al separatismo catalán, lo cual ha permitido que amplíe su atractivo fuera de su región de nacimiento, conforme Cataluña y su conflicto secesionista se han colocado a la cabeza de la agenda política nacional.
Apoya una agenda económica liberal; algo entre las políticas de austeridad del gobierno conservador del primer ministro Mariano Rajoy y las de sus principales oponentes, los socialistas.
Y como un nuevo partido con un historial limpio, ha presentado un potente desafío al tipo de corrupción que ha minado a los círculos políticos establecidos de España, manchando a los partidos de casi todas las inclinaciones y dejándolos cada vez más vulnerables.
“El desafío para Rivera ha sido convertir lo que era un partido unidimensional opuesto a la independencia catalana en algo más sofisticado”, dijo Juan Ignacio Torreblanca, profesor de política en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), una universidad española.
“Rivera ha estado tratando de convertir a su partido en la respuesta perfecta a los excesos de los conservadores y de los socialistas que durante tanto tiempo han dominado a España”, añadió.
Rivera reconoce el valor de su posicionamiento en el terreno medio, particularmente cuando se le compara con Podemos, el otro partido nuevo en la política española, que también tiene un líder joven, Pablo Iglesias, de 37 años de edad.
“No tenemos que viajar al centro porque ya estamos ahí, lo cual es mucho más creíble que el camino de un partido como Podemos que empezó en una posición mucho más extrema”, dijo Rivera en una entrevista en las oficinas centrales de su partido en Barcelona.
De hecho, el reciente ascenso de Ciudadanos en los sondeos de opinión pública ha coincidido con la declinación de Podemos, que hizo fuertes avances en las elecciones municipales de mayo pasado y era visto como el primer retador de los partidos establecidos de España.
Desde entonces, sin embargo, Iglesias ha pasado apuros para volver a su partido hacia un electorado más centrista sin perder el apoyo de la facción de extrema izquierda que lo fundó en 2014, después de encabezar protestas callejeras contra las políticas de austeridad del gobierno de Rajoy durante la recesión y la crisis bancaria de España.
“Tener una postura ambivalente sobre la independencia catalana realmente ha perjudicado a Podemos”, dijo Federico Santi, un analista de riesgo político en Eurasia Group, un grupo de análisis basado en Londres. “Realmente no han dado el paso de partido de protesta y crítico de los principales partidos a uno que pueda crear su propia plataforma”.
En comparación, en las recientes elecciones en Cataluña, Ciudadanos eclipsó al Partido Popular de Rajoy, que ha estado trabado en una batalla cada vez más contenciosa con líderes catalanes en torno a su campaña de independencia, como una fuerza política más creíble opuesta a la secesión.
“La mayoría de los políticos han tratado de ganar personal y políticamente con el tema catalán, pero Rivera siempre ha sido impulsado por una absoluta convicción”, dijo Josep Borrell, un profesor catalán de economía y ex líder del Partido Socialista Obrero Español. “Realmente fue el único político catalán preparado para denunciar la mitología de la nación catalana desde el Día 1”.
Pero cuando se trata de discutir un posible acuerdo político después de las elecciones nacionales del 20 de diciembre, Rivera es mucho menos comunicativo.
Dado el lugar de su partido en el centro, está posicionado para girar hacia la izquierda o la derecha y, por tanto, pudiera ser el elemento crucial en cualquier nuevo gobierno de coalición.
Rivera, sin embargo, insistió en la entrevista en que no pondría en peligro el desarrollo a largo plazo de Ciudadanos uniéndose a un nuevo gobierno que no estuviera comprometido con su agenda de reforma.
Por ejemplo, Rivera dijo que estudiaba la trayectoria de los liberal demócratas en Gran Bretaña, que se unieron a un gobierno conservador de coalición encabezado por el primer ministro David Cameron en 2010, pero luego se desplomaron en las elecciones en mayo, cuando los votantes británicos los castigaron por abandonar sus promesas iniciales.
“Sabemos lo que sucedió en Inglaterra y que entrar en un gobierno que no cree en sus cambios puede llevarte a una situación de incoherencia y desilusión”, dijo Rivera. “No nos casaremos con un partido que no crea en el cambio y en abrir un nuevo capítulo en la política”.
El Partido Popular de Rajoy ha mantenido una estrecha ventaja en los sondeos, pero insuficiente para mantener su mayoría parlamentaria.
Se espera que los socialistas, Ciudadanos y Podemos reciban cada uno más del 10 por ciento de los votos.
En noviembre, Rivera propuso una revisión del sistema judicial de España, para ayudar a despolitizar a la institución, así como otra para convertir al Senado en una cámara alta del parlamento más eficiente, al estilo alemán.
“Podemos respondió a la pregunta: ‘¿Qué salió mal?’, pero nosotros estamos aquí para responder la pregunta de ‘¿Qué hacer ahora?’”, dijo Rivera. “Esa es la razón de que hayamos terminado esta campaña más fuertes que nunca y cerca de la victoria.
Pero aun cuando el partido también ha hecho varias propuestas específicas sobre impuestos y otros temas, Ciudadanos sigue siendo de algún modo un camaleón, lo suficientemente flexible para dar su apoyo a un gobierno regional conservador en Madrid pero también a uno socialista en la región de Andalucía, en el sur de España.
Ciudadanos es difícil de definir, coincidió Torreblanca, el profesor de política, pero pudiera quizá ser llamado “liberal en cuanto a economía, liberal en cuanto a derechos civiles, pero muy a la derecha cuando se trata de defender la identidad española”.
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