Ceballos, bebé de pecho - LA GACETA Tucumán

Ceballos, bebé de pecho

24 Nov 2015
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CONDENADO. Ceballos se equivocó feo en Boca-Rosario Central. LA GACETA / FOTO DE ARCHIVO

Walter Vargas - Télam

La profunda crisis de idoneidad del arbitraje argentino que no hace tanto fue expresada por la calamitosa tarea de Diego Ceballos en la final de la Copa Argentina, pierde entidad y gravedad cada vez que se evoca lo sucedido el 24 de noviembre de 1963, cuando Manuel Velarde dirigió el tristemente célebre partido que Independiente ganó 9-1 a expensas de San Lorenzo. Se trató, sin más, de uno de los episodios más escandalosos en 84 años de fútbol profesional en la Argentina y uno de los que de la manera más brutal selló la suerte de un árbitro que hasta entonces gozaba de un enorme prestigio.

El torneo de 1963 fue uno de los varios que River vio esfumarse en sus 18 años de sequía en materia de vueltas olímpicas. Llegó a sacar cuatro puntos de ventaja, pero en la fecha 24 cayó 2-1 con Independiente y en la 25 perdió, en este caso 1-0, con Boca (gol de Sanfilippo).

El domingo 24 de noviembre Independiente recibió a San Lorenzo, en Avellaneda, mientras que River fue local versus Argentinos: si ganaba, Independiente era campeón. A los 20 minutos del primer tiempo San Lorenzo estableció el resultado parcial que necesitaba River cuando Héctor Veira le anotó un bonito gol a Hugo Toriani. Unos minutos después comenzó el desbarajuste sin fin.

Antes de terminado el primer tiempo Independiente ya ganaba 2-1 con sendas anotaciones de Raúl Armando Savoy, uno de tiro penal y el otro al cabo de una polémica jugada viciada de nulidad por una mano previa. Pero eso no fue todo: mediante sendas intervenciones violentas Rubén Marino Navarro lesionó a Veira y Tomás Rolan a Eladio Zárate, sin que Velarde los expulsara.

A poco de comenzar el segundo tiempo todo se desmadró: Velarde expulsó a José Rafael Albrecht y Raúl Páez, quienes sumados a tres lesionados (Veira, Zárate y Roberto Telch), dejaron a San Lorenzo en manifiesta inferioridad.

¿Qué actitud tomaron los jugadores del club de Boedo? En protesta con las decisiones del juez, después del tercer gol de Independiente no opusieron más resistencia y en un cuarto de hora llegaron seis goles más hasta completar el 9-1, con un añadido, una perla insólita que jamás volvería a repetirse: un futbolista que convierte un gol en contra de forma deliberada: Oscar Rossi remató hacia su propio arco desde 40 metros y superó la resistencia de su arquero, Agustín Irusta.

El autogol de Rossi forzó al árbitro a expulsarlo y establecer el final del partido y por añadidura la consagración de Independiente.

Velarde sufrió un destino similar al Guillermo Nimo en 1968 y Gabriel Brazenas en 2009, el primero responsabilizado por no apreciar ni sancionar la recordada palomita/penal de Luis Gregorio Gallo en el Vélez-River del Torneo Nacional y el segundo por omitir una evidente infracción de Joaquín Larrivey en perjuicio del arquero Gastón Monzón en el partido que decidió el título que Vélez ganó a expensas de Huracán.

El juez del bochornoso partido del que hoy se cumplen 52 años fue suspendido por seis meses y al cabo de un fugaz regreso desapareció de la escena.

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