El desafío de vivir hasta el último minuto

Darín protagoniza “Truman”, una película española que lleva el nombre de su perro. Videos.

EL TRÍO. Truman, Javier Cámara y Ricardo Darín, en las calles madrileñas.  EL TRÍO. Truman, Javier Cámara y Ricardo Darín, en las calles madrileñas.
24 Septiembre 2015

TRUMAN

DIRECCIÓN: Cesc Gay. AÑO: 2015. GÉNERO: comedia dramática. ORIGEN: España. CON: Ricardo Darín, Javier Cámara, Dolores Fonzi, Alex Brendemuhl, Javier Gutiérrez y Eduard Fernández. DURACIÓN: 108 minutos. CALIFICACIÓN: apta para mayores de 13 años.

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Una vieja máxima en el mundo del espectáculo aconseja no actuar con niños ni con animales porque, si lo hacen bien, absorben todo el protagonismo. En “Truman”, Ricardo Darín se anima por lo menos a lo segundo, para romper el maleficio inmemorial aunque la película lleve el nombre de su mascota.

El filme fue filmado en España y dirigido por un catalán, Cesc Gay, aunque con un elenco argentino en su dúo central humano: Darín comparte cartel con Dolores Fonzi. Y para completar, el Truman de ficción se llamaba Troilo en la vida real (falleció hace pocos meses).

Pero es en suelo ibérico donde el esperado estreno podría consolidarse si es que, como las apuestas lo indican, este fin de semana se lleva más de un premio del Festival de Cine de San Sebastián, donde está compitiendo. Algunos especialistas aventuran que el protagonista será elegido el mejor de la fiesta, donde pasó con mucho revuelo, repercusión e incluso lágrimas, como las que derramó en la conferencia de prensa para presentar su producción.

El argumento se centra en la relación entre Julián y su perro, en medio de una realidad extremadamente difícil. El personaje central es un actor argentino que vive en Madrid, tiene unos 50 años, está divorciado y padece una enfermedad terminal. Su principal compañía es un cariñoso perro. Pero en vez de construir un guión sobre la tragedia inevitable, se lo hace sobre una persona que asume el control sobre el final de su vida, decide dejar todo lo más ordenado posible y se rodea de los afectos más firmes. En especial, de un amigo afincado en el exterior que hace años no ve, con quien recuerda los viejos tiempos en lo que será el último encuentro que tendrán.

Las críticas en España han sido unánimes y halagüeñas. El diario ABC sintetiza: “qué magnifico momento sobre la ética y la amistad, sobre las incomodidades de estarse muriendo”. “Es una película que llora por dentro pero que reconcilia por fuera. Dos actores de gracia. Estamos posiblemente ante la película del año”, aporta El Periódico de Cataluña.



PASANTE DE MODA
El apreciable valor de la experiencia

La comedia le sienta bien al maduro Robert De Niro, así como dominó el drama y la tragedia en otras etapas de su vida. No es que esos géneros le queden grande al sólido actor, sino que cada vez le llegan más (y los acepta) papeles divertidos donde desplegar su talento intacto.

De hecho, volvió a estar en la ronda de los nominados al Oscar por una película romántica liviana, “El lado luminoso de la vida”, con un personaje bastante alejado de los premiados por la Academia: un boxeador duro en “Toro salvaje” y un mafioso de aquellos en “El padrino II”. Ahora, en “Pasante de moda”, interpreta a Ben Whittaker, un aburrido viudo de 70 años que necesita sentirse vivo.

“Lo he intentado todo”, dice a cámara De Niro, luego de enumerar que hizo yoga, estudió mandarín y aprendió a cocinar, sin sentirle de nuevo el sabor a su existencia de jubilado. Para llenar el vacío, en “Pasante de moda” se presenta en una empresa que funciona por Internet, donde su dueña, interpretada por la exquisita Anne Hathaway (otra ganadora del Oscar, por “Los miserables”) busca tener un ayudante. Claro que lo espera más joven, vital e inexperto.

Lo que al principio parece una relación condenada al fracaso, se transforma en una asociación destinada al triunfo ante las habilidades de trabajo en equipo, asesoramiento y colaboración que muestra el veterano recién llegado, salvador de una empresa que necesita financiadores y afianzamiento. Los 220 empleados de la compañía lo ven como una tabla de salvación, tanto como su dueña. Y ni mencionar a René Russo, quien compone a una masajista profesional que lo emociona especialmente.

La dirección corrió por cuenta de una experta en este género: Nancy Meyers fue la responsable antes de “Alguien tiene que ceder” y “Enamorándome de mi ex”, donde también trabajó con actores con experiencia y larga trayectoria. En el camino cambió elenco, ya que al principio iban a protagonizar su película Tina Fey y Michael Caine, y luego fue Reese Witherspoon quien tampoco se subió a propuesta, allanándole la cancha a la siempre simpática Hathaway. 




HOTEL TRANSILVANIA 2
Ser un monstruo temible no es tarea sencilla sin una ayuda

Un lugar reservado a los monstruos para su relax y diversión sin temer a la invasión de los amenazantes humanos es invertir el orden natural de las cosas. Pero nada debe ser normal en el Hotel Transilvania, cuya segunda parte luego de la exitosa película filmada en 2012 se estrena hoy, orientada al público infantil y en 3 D.

Al principio, que se haya relajado la política de sólo permitir a los fantasmas, deformes y seres temibles en las habitaciones parece ser una buena noticia, especialmente para permitir la relación entre ellos y los seres humanos. Por supuesto, no todos están dispuestos a pasar la noche cerca de Drácula, aunque el vampiro más famoso de la historia esté distraído y no piense en beberse la sangre de los incautos.

El motivo de su preocupación es que en el adorable Dennis no hay signos de su mitad vampiro y predomina su parte humana. Esto es inadmisible para Drácula, quien recluta a sus amigos más cercanos para brindarle a la tierna criatura un fuerte entrenamiento y convertirlo en el monstruo que espera que sea, aprovechando que Mavis y Johnny (padres del niño especial) están de viaje y lo dejaron a su cuidado.

Todo se complica cuando llega de imprevisto el temible príncipe Vlad, representante de la tradición más oscura de la familia y que rechaza abiertamente cualquier cambio o mezcla social. Ahora sí, todo está patas para arriba a la vista de los ojos más temibles del mundo.

La secuela que se estrena hoy fue responsabilidad del mismo director de la primera entrega, Genndy Tartakovsky, y en el doblaje en inglés (inaccesible en los cines que la proyectarán en estas tierras) se pueden escuchar las voces de Adam Sandler (autor del guión); Kevin James; Steve Buscemi; Selena Gómez; Fran Drescher y el genial y mítico Mel Brooks, entre otros. Un elenco de lujo detrás de la animación.

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ELIMINAR AMIGO
La venganza ahora se consuma en el mundo virtual de Internet

La invasión de la privacidad reformula sus fronteras a partir de la irrupción de Internet en las vidas. No sólo es lo que voluntariamente cada persona sube a los sitios y su uso inadecuado posterior, sino el hackeo y el robo de información personal, que derivan en situaciones de más o menos gravedad.

“Eliminar amigo” gira alrededor de un hecho límite. Una adolescente se suicida víctima de hostigamiento en la red cuando se sube una filmación de ella borracha y cometiendo actos que la averguenzan, pero su espíritu vaga en ese mundo inmaterial a la espera de venganza. Y ella comienza cuando un grupo de amigos se conecta en una videollamada, justo un año después de aquel suceso. El terror se apodera de ellos cuando descubren que hay un participante más de la ronda: Laura Barns, la que no fue invitada y de la que no pueden escaparse a costa de perder la vida.

La propia génesis del filme es atractiva, según el aporte de la página Televisa.com. El elenco no compartió set, sino que cada uno estaba en un espacio físico distinto durante la filmación, en una habitación de una misma casa en California, totalmente solos, frente de una computadora y se enteraban de lo que pasaba sin aviso previo, lo que aumentó el realismo. No hubo cortes en las grabaciones, y cada escena se filmó en una sola toma, con imágenes tomadas desde seis webcam. Las indicaciones del director le llegaban a cada actor mediante un auricular o vía Skype, con un alto grado de improvisación. Y todo se desarrolla en un solo continuo a partir de un depurado trabajo de edición, que hace que la película dure tantos minutos como los que padecen los personajes, como si fuese en tiempo real.

“Cybernatural” (tal su título en inglés) costó apenas U$S 1 millón, y ya va recaudando más de U$S 60 millones. Con este éxito, más las muy buenas críticas de los especialistas, ya se piensa en una segunda parte.

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