Francisco en Estados Unidos: una visita que tardó en concretarse

Este mes, el Papa viaja por primera vez a los Estados Unidos. Expectativas por ese viaje al país más poderoso.

PAPAMANÍA. Francisco llegará el 22 de este mes a los Estados Unidos. Anthony DelMundo/New York Daily News PAPAMANÍA. Francisco llegará el 22 de este mes a los Estados Unidos. Anthony DelMundo/New York Daily News
13 Septiembre 2015
Laurie Goodstein / The New York Times

Durante su primera reunión privada con el papa Francisco en el Vaticano hace dos años, el arzobispo de Nueva York, cardenal Timothy M. Dolan sacó un atlas con un mapa de Estados Unidos y le pidió al Papa que señalara las diversas regiones y ciudades. Francisco pareció reconocer que tenía una tarea: cuando viaje este mes a Washington, Nueva York y Filadelfia, será su primera visita a Estados Unidos. Sus dos predecesores más recientes, Benedicto XVI y Juan Pablo II, habían viajado a Estados Unidos antes de ascender al papado. Otros prelados católicos de todo el mundo han venido a asistir a recaudaciones de fondos, para ser oradores en algún acto o a actividades católicas mundiales, como la Jornada Mundial de la Juventud en Denver, en 1993.

Sin embargo, Francisco se había mantenido alejado de Estados Unidos, que tiene la cuarta población de católicos más grande del mundo. Una persona hogareña que prefiere estar con los pobres que con los ricos y poderosos, ha esperado hasta los 78 años para visitar al gigante económico.

“Está algo nervioso por venir”, dijo Dolan en un acto interreligioso en Nueva York, en mayo. “No es que no tenga confianza en la recepción que se le dará, pero admite que nunca había estado en Estados Unidos”.

Quienes han conocido a Francisco dicen que las razones de su ausencia tienen todo que ver con su identidad distintiva. Es un latinoamericano crítico de la hegemonía económica y política de Estados Unidos, un jesuita de ascendencia italiana que mira más hacia Europa que a Norteamérica, un hispanoparlante que no se siente muy a gusto hablando inglés, y un pastor que desdeña a los “obispos de aeropuerto”.

No se opone a todo lo que representa Estados Unidos. Sin embargo, siente desazón ante gente y países privilegiados que consumen más de su parte y le dan la espalda a los vulnerables. El mensaje que es probable que transmita cuando venga, dice, es que Estados Unidos está bendecido con grandes dones, pero que de aquellos que reciben mucho se espera mucho.

Desde hace mucho que Francisco está preocupado por lo que algunos argentinos de su generación llaman “el capitalismo salvaje”. Ven a Estados Unidos como el hogar de las mineras y los negocios agrícolas que se acaban los recursos naturales, como la potencia militar que apoyó a dictadores durante la guerra fría y como el vecino que trata de cerrar su frontera a los inmigrantes que huyen del hambre y de la violencia.

Estados Unidos será el país décimo quinto que visite Francisco en sus más de dos años como papa. Sus prioridades para viajar han sido una demostración du su lema: “Ir a la periferia” para encontrar a quienes están marginados.

Camino a Estados Unidos, pasará cuatro días en Cuba, de nuevo, priorizando la periferia por sobre el centro “en una isla socialista que apenas acaba de restablecer relaciones con Estados Unidos”, en parte, debido a la intervención de Francisco.

Asimismo, ha denunciado a menudo al sistema económico mundial que valora “la ganancia a cualquier precio” y a una estructura colonialista que “reduce a los países pobres a meros proveedores de materias primas y mano de obra barata”, una crítica que se entiende ampliamente que incluye a Estados Unidos.

Y, con todo, quienes lo han estudiado y lo conocen dicen que Francisco también ha expresado apreciación por Estados Unidos, por su democracia enérgica, su diversidad religiosa y su identidad como una nación formada por sucesivas oleadas de inmigrantes que se han asimilado.

Muchos estadounidenses se identifican con Francisco. En una encuesta de opinión del instituto Public Religion Research, dos tercios tuvieron un punto de vista favorable sobre él. Pero dijeron que tiene trabajo por hacer para persuadir a los católicos para que adopten sus puntos de vista sobre el combate al cambio climático, terminar con el aborto y recibir bien a los inmigrantes.

“Creo que el Santo Padre ve la influencia que tiene Estados Unidos en todo el mundo y quiere asegurarse de que se atienda la difícil situación de los más pobres”, dijo Joseph E. Kurtz, presidente del Episcopado estadounidense. Francisco, notó, está diciendo: “Tiramos las cosas y asumimos esa actitud en la forma en la que vemos a las personas”.

El cardenal Donald Wuerl de Washington recordó un encuentro con Francisco, entonces arzobispo Bergoglio, en 2006, en un consejo de obispos en el Vaticano. “En el descanso, el entonces cardenal Bergoglio se acercó a mí y dijo: ‘Washington. Es la capital de tu país. ¿Cierto?’”, contó Wuerl en una entrevista. “Y yo dije: ‘Sí’. El dijo: ‘Buenos Aires lo es en el mío’”.

“Sonrió, y solo disfrutó de su chistecito”, dijo Wuerl. “Fue su forma de decir que muchos de nosotros servimos en diócesis que son ciudades capital en su parte del mundo. Solo que lo dijo muy educadamente. No lo decía en forma directa, pero creo fue un buen recordatorio para mí, de que nosotros en Norteamérica realmente tenemos que recordar que no somos el centro de todo”.

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