Los obstáculos para cumplir un sueño son tan grandes como necesarios para luego valorarlo. El fútbol, plagado de historias de chicos que imaginan un futuro en el deporte, se nutre entonces de sucesos como el de los mellizos Ricardo y Omar Castaño, jugadores de Lastenia.
Ellos, a pesar de los obstáculos que les puso la vida camino a ese sueño, nunca renunciaron a sus principios y siguen soñando sólo con triunfar.
“Desde muy chicos trabajamos en el surco. No nos avergüenza contarlo. Porque esto de trabajar en la caña es parte de nuestra vida. ¿Y por qué no disfrutarlo? Sabemos que con este honesto trabajo ayudamos al mantenimiento de nuestra familia. Somos siete hermanos: seis varones y una mujer. Lamentablemente uno falleció, entonces quienes quedamos mantenemos a la familia”, contaron con orgullo.
Levantarse todos los días a la 5 para ir a ese “otro” trabajo puede ser una tortura para muchos pero estos muchachos de 19 años lo tornaron en una sana costumbre. “Nos tenemos que levantar a esa hora ya que a las seis tenemos que estar en el surco. Hay veces que la jornada se hace dura”, comenta Ricardo. Por la tarde ambos van a entrenar.
Es más, cuando el cansancio es demasiado, el cuerpo técnico se apiada de ellos en los entrenamientos. “Hay mucho trabajo. Nos esperan tablones de 400 metros. Utilizamos machetes para pelar las cañas. Terminamos muy cansados. Esos días el profesor nos hace trabajar diferenciado. Por suerte contamos con el apoyo de nuestros compañeros, también del cuerpo técnico y de los dirigentes. Saben de nuestros sacrificios y nos apoyan”, detalló Omar. “No nos queda otra que responderles de la mejor manera”, comentan. Y vaya que lo hacen.
Sin embargo, el día del partido, la prioridad la tiene la “gloria”. “Tratamos de no esforzarnos mucho en nuestras tareas con la caña. Nos remitimos a cumplir con el trabajo. Al tiempo que ganamos lo aprovechamos descansando para estar en condiciones para jugar. No queremos fallar. Lastenia fue el club que nos abrió las puertas y nos brindó la posibilidad de jugar en esta categoría y queremos aprovecharla”, sostuvo Ricardo.
María Celia Castaño, su madre, es la mujer que lucha a la par de ellos para que puedan aprovechar esas y otras chances de cumplir sus sueños. “Es nuestro sostén de vida. Nuestro sueño es progresar y por eso luchamos con humildad en el día a día con ella”, coincidieron los “melli”, que viven junto a ella en la localidad de Bajo Grande.
Y si de obstáculos se trata, Omar tuvo que superar la pérdida de dos dedos a causa de su trabajo. “Son cosas que nos pueden pasar, a las que estamos expuestos, pero las superamos”, explicó Omar, alias “Tchami”, tal como lo bautizó su hermano Ricardo en homenaje a Alphonse, el delantero de Boca.
Después de todo, siempre están pensando el uno en el otro y en el resto de su familia. “Nuestra ilusión es triunfar para el bienestar de nuestra madre y nuestros hermanos”, finalizaron.
Ellos, a pesar de los obstáculos que les puso la vida camino a ese sueño, nunca renunciaron a sus principios y siguen soñando sólo con triunfar.
“Desde muy chicos trabajamos en el surco. No nos avergüenza contarlo. Porque esto de trabajar en la caña es parte de nuestra vida. ¿Y por qué no disfrutarlo? Sabemos que con este honesto trabajo ayudamos al mantenimiento de nuestra familia. Somos siete hermanos: seis varones y una mujer. Lamentablemente uno falleció, entonces quienes quedamos mantenemos a la familia”, contaron con orgullo.
Levantarse todos los días a la 5 para ir a ese “otro” trabajo puede ser una tortura para muchos pero estos muchachos de 19 años lo tornaron en una sana costumbre. “Nos tenemos que levantar a esa hora ya que a las seis tenemos que estar en el surco. Hay veces que la jornada se hace dura”, comenta Ricardo. Por la tarde ambos van a entrenar.
Es más, cuando el cansancio es demasiado, el cuerpo técnico se apiada de ellos en los entrenamientos. “Hay mucho trabajo. Nos esperan tablones de 400 metros. Utilizamos machetes para pelar las cañas. Terminamos muy cansados. Esos días el profesor nos hace trabajar diferenciado. Por suerte contamos con el apoyo de nuestros compañeros, también del cuerpo técnico y de los dirigentes. Saben de nuestros sacrificios y nos apoyan”, detalló Omar. “No nos queda otra que responderles de la mejor manera”, comentan. Y vaya que lo hacen.
Sin embargo, el día del partido, la prioridad la tiene la “gloria”. “Tratamos de no esforzarnos mucho en nuestras tareas con la caña. Nos remitimos a cumplir con el trabajo. Al tiempo que ganamos lo aprovechamos descansando para estar en condiciones para jugar. No queremos fallar. Lastenia fue el club que nos abrió las puertas y nos brindó la posibilidad de jugar en esta categoría y queremos aprovecharla”, sostuvo Ricardo.
María Celia Castaño, su madre, es la mujer que lucha a la par de ellos para que puedan aprovechar esas y otras chances de cumplir sus sueños. “Es nuestro sostén de vida. Nuestro sueño es progresar y por eso luchamos con humildad en el día a día con ella”, coincidieron los “melli”, que viven junto a ella en la localidad de Bajo Grande.
Y si de obstáculos se trata, Omar tuvo que superar la pérdida de dos dedos a causa de su trabajo. “Son cosas que nos pueden pasar, a las que estamos expuestos, pero las superamos”, explicó Omar, alias “Tchami”, tal como lo bautizó su hermano Ricardo en homenaje a Alphonse, el delantero de Boca.
Después de todo, siempre están pensando el uno en el otro y en el resto de su familia. “Nuestra ilusión es triunfar para el bienestar de nuestra madre y nuestros hermanos”, finalizaron.







