Las petroleras temen que se agrave la crisis del crudo

09 Agosto 2015

Ron Bousso - Reuters

Tras reducir el gasto en U$S 180.000 millones para enfrentar uno de los peores momentos de la industria en décadas, las petroleras aún desembolsan dinero y se endeudan para sostener los dividendos de sus accionistas. Los golpeados precios del petróleo, con el crudo Brent por debajo de los U$S 50 el barril, o la mitad de hace un año, reflejan que se necesitan más recortes de la producción y de las operaciones que están en marcha.

Existen pocas señales de que el precio global del crudo repunte debido a que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) bombea con fuerza a un mercado sobreabastecido, como respuesta al crecimiento explosivo del esquisto en Estados Unidos. El mercado prevé que el Brent promedie los U$S 60 por barril en 2015 y los U$S 69 por barril en 2017, según especialistas consultados por Reuters.

En febrero pasado, la Agencia Internacional de Energía (AIE) estimó que los precios se recuperarían a U$S 73 por barril en 2020, a medida que el sobreabastecimiento disminuya lentamente. Analistas del banco de inversión Jefferies afirman que las petroleras redujeron sus puntos de equilibrio en U$S 10 por barril, tras la más reciente ronda de recortes de gastos, pero remarcan que aún necesitarán un precio de U$S 82 por barril en 2016 para cubrir gastos y dividendos, que han sido la mayor atracción para las inversiones.

“Para cubrir el déficit, el sector aumentará sus pedidos de préstamos. Aunque el endeudamiento sigue siendo manejable dentro del sector, no es una práctica que se pueda continuar a perpetuidad”, analizaron expertos de Jefferies. En tanto, los gastos de las petroleras el próximo año bajarían entre 5% y 15%, dependiendo del precio del crudo, según la consultora Rystad Energy.

Decisiones más profundas

Las grandes petroleras del mundo usaron sus resultados del segundo trimestre para mostrar que estaban preparadas para implementar medidas más dolorosas. “El tono ha cambiado. Quizás no hemos generado la impresión adecuada de urgencia”, comentó el presidente de Shell, Ben van Beurden. En tanto, el jefe de BP, Bob Dudley, pronosticó que “los precios del petróleo estarán más bajos por más tiempo”.

Parte del problema para las grandes petroleras es que las empresas estatales y los productores de esquisto han aumentado gradualmente su participación en la producción global por años, e hicieron que las primeras resulten víctimas de fuerzas mayormente fuera de su control. Sus fuertes recortes de grandes inversiones reducirían la capacidad de producción global en 2 millones de barriles al día en 2020, según Rystad Energy. Pero los productores de la OPEP compensarán el déficit.

A fines de 1985, los precios del crudo bajaron a U$S 10 por barril, desde cerca de U$S 30 el barril, en un período de ocho meses, debido a que la OPEP aumentó la producción para recuperar participación de mercado tras un incremento de la producción fuera del cártel. La industria respondió con un recorte del gasto en casi un cuarto, y redujo su fuerza laboral en un tercio, según la entidad financiera Morgan Stanley.

Los precios se recuperaron gradualmente en la década siguiente a medida que aumentó la demanda. Pero la sobreoferta actual podría durar mucho más. “Si los precios del petróleo siguen en este camino, esta depresión podría ser más severa que la de 1986”, alertó Morgan Stanley.

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