11 Julio 2015 Seguir en 

Omar Sharif y Federico Luppi charlan como viejos amigos. El egicpio luce un elegante traje de época; a Luppi lo distingue el uniforme militar. La foto es de 1988 y corresponde a “El rey de la Patagonia”, miniserie de TV protagonizada por un elenco multinacional y rodada en la Argentina. El recuerdo marca el paso de Sharif por nuestro país, una de las innumerables estaciones que tocó ese ciudadano del mundo que fue el protagonista de “Dr. Zhivago”. Murió ayer a los 83 años, víctima de un infarto. El Alzheimer lo tenía a mal traer desde hace tiempo.
Que haya filmado más de 100 películas de Hollywood no distrajo a Sharif de sus grandes aficiones: las partidas de bridge (juego de cartas del que se convirtió en una figura internacional), el boxeo (fue promotor de combates) y la cría de caballos de carrera. Todo un amante de la buena vida, admirado y deseado por las mujeres. ¿Quién podía resistirse a ese galán oriental, arquetipo de una exótica masculinidad?
Sahrif, nacido Michel Demitri Shalhoub el 10 de abril 1932, era una figura del cine egipcio cuando David Lean hizo de él una estrella. “Lawrence de Arabia” fue la película bisagra en la vida de Sharif y no sólo por el Oscar al Mejor Actor de Reparto al que estuvo postulado. “Dr. Zhivago”, basada en la novela de Boris Paternak, y el musical “Funny Girl”, junto a Barbra Streisand, fueron sus otras películas icónicas.
En 1973 se anunció que Sharif estaba listo para viajar a Salta, uno de los escenarios elegidos para el rodaje de “La serpiente emplumada”. El proyecto no se concretó. En esa época Sharif gozaba de gran popularidad y la posibilidad de contar con él en el NOA significaba todo un acontecimiento.
Los personajes históricos signaron buena parte de la carrera de Sharif. En los 80 los protagónicos en el cine empezaron a escasear y se corrió con entusiasmo a la TV, interesado por un formato -el de la miniserie- en el que se sentía cómodo. Se pasó la vida entre hoteles y restaurantes, aunque los últimos tiempos los dedicó mucho más a su hijo, Tarek, y a sus tres nietos. Murió cerca de ellos, en El Cairo.
Que haya filmado más de 100 películas de Hollywood no distrajo a Sharif de sus grandes aficiones: las partidas de bridge (juego de cartas del que se convirtió en una figura internacional), el boxeo (fue promotor de combates) y la cría de caballos de carrera. Todo un amante de la buena vida, admirado y deseado por las mujeres. ¿Quién podía resistirse a ese galán oriental, arquetipo de una exótica masculinidad?
Sahrif, nacido Michel Demitri Shalhoub el 10 de abril 1932, era una figura del cine egipcio cuando David Lean hizo de él una estrella. “Lawrence de Arabia” fue la película bisagra en la vida de Sharif y no sólo por el Oscar al Mejor Actor de Reparto al que estuvo postulado. “Dr. Zhivago”, basada en la novela de Boris Paternak, y el musical “Funny Girl”, junto a Barbra Streisand, fueron sus otras películas icónicas.
En 1973 se anunció que Sharif estaba listo para viajar a Salta, uno de los escenarios elegidos para el rodaje de “La serpiente emplumada”. El proyecto no se concretó. En esa época Sharif gozaba de gran popularidad y la posibilidad de contar con él en el NOA significaba todo un acontecimiento.
Los personajes históricos signaron buena parte de la carrera de Sharif. En los 80 los protagónicos en el cine empezaron a escasear y se corrió con entusiasmo a la TV, interesado por un formato -el de la miniserie- en el que se sentía cómodo. Se pasó la vida entre hoteles y restaurantes, aunque los últimos tiempos los dedicó mucho más a su hijo, Tarek, y a sus tres nietos. Murió cerca de ellos, en El Cairo.
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