Por un museo a puro golpe

“Lo que tengo es como para abrir un salón de la fama”, señaló García sobre su colección

García con una parte de su colección. foto de sergio oscar garcía García con una parte de su colección. foto de sergio oscar garcía
Mariana Apud
Por Mariana Apud 16 Junio 2015
Más que el deporte, lo conmovió un hecho en particular. Sergio Oscar García recordó cómo comenzó la historia que lo colocó en varias páginas deportivas, principalmente, en las de boxeo. “Vendía flores y un cliente era el hermano de Alfredo Prada”, explicó. Entre flor y flor Sergio, que casi ni sabía lo que era un ring en aquel momento, le pidió a Ángel, de unos 90 años, que le obsequiara algo del boxeador que, junto a José María Gatica, construyó a fuerza de combates memorables una parte inolvidable del boxeo argentino.

“Pasaron varios meses. Ya ni me acordaba del pedido y se aparece con un guante. Fue tal el impacto que me dije: ‘voy a coleccionar’”, recordó. Y coleccionó nomás al punto de tener unas 250 pertenencias originales. Ahí es donde este hombre de apellido común se vuelve único. “Tengo una marca y logo registrados: Colección Única Sergio García”, contó con orgullo a LG Deportiva el bonaerense. Hay guantes, batas, botas, cabezales, cinturones, guantines, bucales, pedazos de ring, hasta sogas que usó Ringo Bonavena. Todo, según García, es único en Sudamérica. “Ahora es una exposición itinerante. Tengo todo guardado en baúles y cajas, pero quiero abrir un museo”, explicó. Ya se siente listo porque cree que está a la altura de ofrecerle al público, amante del boxeo, lo suficiente.

¿Cómo lo sabe? No anda con estudios de marketing, ni encuestas, hay algo más legítimo para él. “No les pregunto, pero les veo la satisfacción; pienso que sería un éxito. Por eso quiero tener un lugar bien ubicado, turístico, donde la gente pueda disfrutarlo”, comentó su sueño.

García vio más allá de ese guante que le dio el hermano de Prada. Muy gastado desde luego, porque data de 1950, de color opaco, más parecido a los guantes de juguete que usan los niños. “Iba caminando con el guante en la mano y pensaba en las cosas que hay detrás: ganas de llegar a ser campeón, mucho sacrificio, ilusiones, alegrías, tristezas y eso fue lo que me impactó más todavía”, reconoció García.

Si algo caracteriza al universo del boxeo es que atrae no sólo por lo que sucede arriba del ring. Lo de abajo es igual de vital. La historia de vida del boxeador mientras más dramática es, provoca la misma admiración que la ejecución de un buen gancho noqueador. “Algo aprendí de técnica porque acudo a las peleas, pero más que nada me interesa la trastienda, la vida de los boxeadores”, insistió.

Cuando fue más allá de aquel guante, García se encontró con que Prada estuvo inválido durante ocho años en su niñez debido a un accidente. Registró que el ex campeón Sudamericano se hizo boxeador con la intención de conquistar a una chica a la que vio mirando un cartel de boxeo. “Si ella viera mi nombre en esos carteles, seguro que se enamora de mí”, rememoró Prada en varios reportajes en los que quedó inmortalizado.

Después habrá hecho mella en García lo boxístico: por ejemplo, que entre Gatica y Prada llenaban el Luna Park y quedaban miles de personas afuera. “Me han impactado las historias de Gatica, Monzón y Bonavena. Cada boxeador tiene algo especial y de cada uno saco algo. Hay alguien que falleció hace poco, Esteban Osuna. Siempre destacaba que gracias al boxeo compartió una mesa con ‘Cantinflas’, en México. Ese tipo de oportunidades da el boxeo”, afirmó el coleccionista.

Chances similares que él tuvo y las considera igual de relevantes cada vez que un púgil le entrega un elemento más para su futuro museo. “Ven que lo mío es algo serio, entonces me lo dan sin dudar. Lo que tengo es como para abrir un hall de la fama”, dijo ilusionado el coleccionista que se siente único.

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