Mary Ahumada: "todos los días muere una chica y nadie hace nada"

A nueve años del asesinato, su madre pidió que no le concedan permisos extramuros al autor del crimen Lucas González fue condenado a 15 años de prisión, pero ya cumplió la mitad de la pena. “Va a salir y va a volver a hacer lo mismo”, advirtió Mary Ahumada

LÁGRIMAS. Mary Ahumada no puede contenerse al recordar a su hija y lloró cada vez que la mencionó. la gaceta / foto de analía jaramillo LÁGRIMAS. Mary Ahumada no puede contenerse al recordar a su hija y lloró cada vez que la mencionó. la gaceta / foto de analía jaramillo
02 Junio 2015
Hace nueve años, María Fernanda estaba sola y la desesperación la llevaba a correr pidiendo auxilio. Pero los oídos sordos de muchos dejaron que las balas la alcanzaran”.

Esas palabras abren la carta que escribió Mary Ahumada al conmemorarse nueve años del crimen de su hija María Fernanda Chaila. Su caso es el primero de otros tantos que publicará LA GACETA hasta el miércoles, cuando se realice una marcha a nivel nacional contra el femicidio, bajo la consigna #NiUnaMenos.

Fernanda era una joven de 26 años cuando su ex novio Lucas González, de 23 y miembro del clan “Gardelitos”, le pegó un tiro en la cabeza. “Bajá o subo y los mato a todos”, la había amenazado desde la vereda del Predio Ferial Norte de El Bajo, donde trabajaba Fernanda. “Ella bajó y ahí la agarró de los pelos, le pegó una trompada en la cara y le disparó”, recordó Ahumada.

Era la mañana del 29 de mayo de 2006. Tres años más tarde, González fue condenado. El tribunal integrado por Ana Lía Castillo de Ayusa, Marta Cavalloti y Pedro Roldán Vázquez lo encontró culpable del delito de homicidio simple y lo sentenció a 15 años de prisión.

“Me enteré de que le están haciendo los papeles para que pueda salir (del penal de Villa Urquiza) con permiso, pero no sé qué permiso le pueden dar porque hace un mes casi mata a otro preso. Lucas González es un peligro dentro y fuera de la cárcel”, alertó ayer Ahumada. “Me da miedo por mi familia y por mí, no sé cuál pueda ser su reacción, es un tipo tan agresivo que no sé qué juez puede tener el coraje de darle un permiso”, agregó la mujer, con tanta angustia como bronca.

La muerte de su hija le cambió la vida para siempre. “Estoy todo el tiempo pendiente de ella, pensando cómo sería ahora y me pregunto por qué Dios permitió esto”, confesó. “Si él sale ahora, volverá con su familia, hará una vida ¿y yo? A mí me queda ir todos los domingos a llevarle flores a Fernanda. Es agobiante vivir así”, explicó la mujer con los ojos cansados de llorar.

Consciencia

La pérdida de Fernanda puso ante los ojos de su madre una realidad que ignoraba y que le permitió ayudar a otras víctimas. A partir de la difusión que tomó su caso, muchas jóvenes se animaron a acercarse a ella y contarle que también eran víctimas de violencia de género.

“Ayudé a muchísimas chicas. Algunas pudieron zafar, otras no. Hubo una chica que pasó un año encerrada por su pareja, que la golpeaba. Un día pudo agarrar la llave, se comunicó conmigo y le conseguí los pasajes para que al otro día se vaya de la provincia. Pero también hubo otra chica a la que el marido la mató hace cinco años. Un día antes del crimen me había mandado un mensaje de texto diciéndome que ya estaba todo bien, que ya no la molestaba más. Pero ese día (el homicida) la buscó para decirle que tenía un regalo para los chicos, la llevó a un hotel en la zona de El Bajo y la mató”, recordó Ahumada.

Casos como el de Fernanda, que se conocen todos los días a través de los medios, alarman a Ahumada y al resto de la sociedad. Y de esa aflicción nació la convocatoria #NiUnaMenos, que propone una movilización masiva.

“Espero que el 3 de junio tomen conciencia todas las mujeres y vayan, porque cuando no te pasa a vos no te interesa, pasás, mirás y no te importa. A mí me sucedió antes de mi hija, veía todas esas cosas y pensaba que nunca me iba a tocar. Y ahora estoy acá. Te matan por nada”, comentó la mamá de Fernanda.

Penas duras

Ahumada está convencida de que, si la Justicia autoriza la libertad de González, el homicida repetirá su conducta. “Tienen que cambiar las leyes, semejante crimen que cometió a sangre fría y le dieron 15 años. ¡Me parece una locura!. Ya tiene la mitad de la condena cumplida y va a salir y va a volver a hacer lo mismo”, alertó la mujer.

“Veo que cada vez los femicidas están peores, asesinan con más saña, con más odio y no hay una condena justa como corresponde. Matan, saben que van a estar unos años presos y van a salir. ¿Pero quién te devuelve a tu hija?”, se preguntó Ahumada, resignada.

La mamá de Fernanda se mostró escéptica ante la posibilidad de que un femicida se recupere. “Lucas no va a cambiar, pienso que ningún golpeador cambia. Lo peor es que todos los días muere una chica y nadie hace nada”, lamentó.

En la carta que escribió, Ahumada se quejó de las condenas poco ejemplificadoras, de los extensos tiempos procesales, de la falta de protección y de los obstáculos que deben enfrentar las víctimas de violencia de género para ser escuchadas. Y finaliza con dureza:

¿Qué hay que hacer con aquellos asesinos que matan y matan y para los que la Justicia encuentra siempre atenuantes? Claro, la víctima ya no puede hablar. Nuestra Justicia debería mirarlas a ellas, a sus sueños truncados en manos de asesinos y dictar penas justas, que se cumplan. Te extraño, Fer”.

HOY A LAS 20

• Se oficiará una misa en memoria de Fernanda en la parroquia San Gerardo, ubicada en avenida Alem al 500.

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