Fito Páez: sentado en la Corte real de la música argentina

El rosarino vuelve esta noche a Tucumán para ofrecer “Rock and Roll Revolution”, en uno de sus últimos recitales antes de iniciar su gira por el exterior

10 May 2015
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En la mesa redonda de la realeza musical argentina, Fito Páez tiene una poltrona destacada. El Archiduque de Rosario, Conde del Rock y Barón del Pop, actuará esta noche en Tucumán, adonde regresa luego de cinco años de exilio voluntario.

Lo espera una numerosa legión de súbditos plebeyos, que esperan de su majestad la pleitesía de que el recital que brindará en el club Floresta sea un repaso de su carrera, desde sus comienzos con proyección nacional con Juan Carlos Baglietto y la nueva trova rosarina, hasta su actual disco, motivo de la gira nacional e internacional (la iniciará en México en este mismo mes), “Rock and Roll Revolution”, abreviada simplemente como RRR para todos sus devotos.

En el juego de tronos de los creadores de sonidos argentinos, Páez no esquiva combate alguno, sino que, por el contrario, los enfrenta con valentía y orgullo. Sólo reconoce un Rey, y a él rinde honores (confirmados en la entrevista vía mail que mantuvo con LA GACETA): Charly García, a quien le dedica su último CD.

- ¿Los rockeros argentinos siguen siendo los Salieri de Charly, aunque él no saque temas nuevos?

- ¡Seguramente que sí! Para nosotros, la grabación de RRR estuvo fundada en el tesoro que es Charly García; estaba todo el tiempo ahí, lo sentíamos, ya en un momento nos reíamos con Diego Olivero y decíamos “Charly lo resolvería así” o “Charly lo diría así...” Y luego llegó esa foto tremenda de Andy Cherniavsky, Charly de rodillas en el escenario con ese cuerpo, poniendo el cuerpo como un chamán, mostrándole a la tribu lo que significa poner el cuerpo en lo que se hace, y lo que significa no tenerle miedo a nada ni a nadie... Tremendo.

- Hacés un permanente homenaje de Charly, Luis Alberto Spinetta y Gustavo Cerati. ¿Hasta qué punto te reconocés vos también como una gran influencia en la música argentina y en qué crees que reside tu aporte?

- Yo valoro profundamente la música de Luis, de Charly, la calidad de Gustavo... Y creo mucho en las horas que paso frente al piano. En ese sentido siento que no ha cambiado mucho. La escena es la misma: un flaco sentado al piano esperando que la música aparezca y me vaya llevando y contando lo que ese día trae... Ese momento es sagrado para mí, y en ese vínculo sagrado con la música es en el que creo y es con lo que vivo.

- ¿Implica algo especial volver a la tierra de Mercedes Sosa?

- Tucumán es un lugar donde siempre esta buenísimo volver, ¡es la tierra de la voz! Un día suena mi teléfono y me llama ella: “quiero hablar con Fito Páez; soy Mercedes Sosa”. Se me cayeron los pantalones. Le digo: “no, Mercedes, que se me sale el corazón del cuerpo”. Yo sabía de memoria “Cantata sudamericana”, conocía por mi padre todas sus versiones de las zambas clásicas. De golpe Mercedes tuvo un cuerpo real, ¡que me llamaba por teléfono! Fue tan hermosa, tan linda. Y fue como una mamá, me cuidaba. Ese día me llamó para decirme que quería grabar “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, casi me muero, me temblaban las rodillas. En su voz, las palabras de “Yo vengo...” le daban una dimensión al texto que yo no sabía que tenía y que los años fueron marcando. El tema llegó a Cuba y fue como un himno; en Brasil la grabó Milton Nascimento; en España hay una versión gitana y otra de Ana Belén. ¡Hasta la grabamos en Francia! Hubo una versión con Rubén Rada en Uruguay, y otra con los Fattoruso. En fin, era un milagro en lo que convertía ella las canciones, con esa voz única.

- En una entrevista, hace dos años, dijiste que tu responsabilidad como hacedor es estar involucrado con las cosas de la realidad que te tocan. ¿Qué temas de la coyuntura te conmueven especialmente o sentís que deberían tratarse más?

- No, no lo sé y tampoco me gustan los que estan levantando el dedito diciendole a todo el mundo lo que tiene que hacer y decir. Es algo muy personal con que te involucrás, que cosas te desvelan y te ocupan.

- “El rockanrol tiene la sagacidad y la energía de sobrevivir y soñar” es una frase en el tema “Rock and Roll Revolution“. ¿Creés que hacia el futuro el rock solo tratará de sobrevivir?

- No lo sé, no tengo la respuesta, por ahora pienso que está vivo RRR.

- Has grabado más de 30 discos; acumulás triples y cuádruples discos de platino; varios premios Grammy, Gardel y Konex. Has llenado estadios en toda Latinoamérica. ¿Qué te falta hacer en materia de música?

- Es lo que te decía antes, parte de la vida de lo cotidiano, criar hijos, juntarse con los amigos, ahí como parte del todo está ese momento sagrado con la música. Eso sigue vivo y siempre continúa, es parte de los días. No creo en las “carreras” a donde estás corriendo. ¿A dónde querés llegar? Creo en el mientras tanto, en el disfrute enorme de ese momento de encuentro verdadero e íntimo con la música, con el hacer... En eso se me va la vida.

- ¿Y en otros campos, como incursiones por el cine, por ejemplo?

- Estamos avanzando en la película (se titulará “Novela”), llevamos un par de años escribiendo y trabajando. Siempre esta ahí presente la escritura y el cine, como la música, está en el hacer cotidiano.

- ¿Pensás que algún día podrías jubilarte de la música? ¿Qué más harías?

- No, imaginate, no pienso en esas cosas, ni se me cruza por la cabeza pensar eso. No, no tengo nada que ver ahí.

- ¿Qué estás escuchando de música actualmente?

- El disco nuevo de Carlitos Vandera, un músico rosarino que es muy bueno.

- ¿Compartís la afirmación de Morrissey al diario El País de España de que “el pop ya no contiene exigencias intelectuales”? ¿Se aplica este concepto a las bandas de la Argentina?.

- No, para nada. No sé de qué hablaría Morrisey. Tengo contacto todo el tiempo con bandas nuevas, con músicos hermosos. Nos juntamos en casa y traen temas buenísimos; hay que escuchar más, hay que ir a buscarlos, están allí.

ACTÚA HOY

• Entradas en venta en el club Floresta (avenida Colón 471) desde las 15. El show comienza a las 21.

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