El día que mataron al director de la banda de música

Por Carlos R. Paz - Archivo de LA GACETA

LA BANDA PROVINCIAL. Los músicos, posando para una foto que fue publicada en el  Álbum del Centenario.
LA BANDA PROVINCIAL. Los músicos, posando para una foto que fue publicada en el Álbum del Centenario.
10 Mayo 2015
El 18 de agosto 1915, el profesor Gaspar Signorelli, director de la Banda Provincial, salió de su domicilio de calle Las Piedras al 300, cuando fue increpado y luego agredido mortalmente por el músico Juan Porzio.

El cronista de LA GACETA llegó al lugar y encontró a Don Gaspar tirado de espaldas, apoyada su cabeza en el cordón. Vestía traje claro, completamente manchado por la sangre de las heridas. Dos testigos dijeron que vieron el momento en el que Porzio le daba de puñaladas a Signorelli. Pero nuestro reportero encontró otros testigos y uno fue el joven Roberto Pomares Silvetti, que vivía en la misma cuadra. Contó que estaba estudiando en la sala de su casa cuando sintió que pasaban dos personas discutiendo acaloradamente. Movido por la curiosidad, se asomó al balcón y presenció el sangriento hecho.

No sabía con exactitud de qué hablaban Signorelli y Porzio, pero se daba cuenta de que no se hallaban en buenas relaciones. A pocos segundos que pasaron por el frente de su casa, Signorelli cayó a tierra, boca abajo. El criminal lo apuñalaba por la espalda y lo daba vuelta para herirlo en el corazón. Los otros testigos dijeron casi lo mismo.

El maestro Signorelli iba a dirigir la banda en plaza Independencia, pero el destino quiso que a los pocos metros encontrara la muerte. Llegó primero la hija pequeña de Signorelli, y luego su esposa. Se pueden imaginar el desgarrador cuadro: el hombre tirado en el pavimento, en medio de un charco de sangre y ya sin vida, y la mujer llamándolo en medio de una desesperación horrible y conmovedora.

Se supo después que Porzio había perdido el puesto en la banda y trataba de volver; que le había pedido varias veces al director que lo aceptara y que la cosa se extendió por un tiempo. Cansado de la espera y lleno de incertidumbre, planeó venganza y acuchilló a su víctima 16 veces. El hombre era italiano (también su víctima), tenía cinco hijos y la mujer enferma. Esa tarde, en la plaza, en uno de los quioscos, la Banda esperó en vano a su director.

Fueron miles los tucumanos que durante toda la noche desfilaron ante el cadáver del ilustre fallecido. Al día siguiente, a las 16, se efectuó el sepelio y los restos fueron depositados en el mausoleo de la Sociedad Italiana en el Cementerio del Oeste, luego de una imponente manifestación de duelo, donde los oradores destacaron el aporte de Signorelli a la cultura provincial y lamentaron su terrible fin.

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