Una coalición de países árabes bombardea la capital de Yemen

La alianza, liderada por Arabia Saudita, lanzó un ataque contra posiciones de las milicias chiítas, para defender al gobierno yemení.

27 Mar 2015
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DESTRUCCIÓN. Una zona residencial de Saná quedó en ruinas después del bombardeo contra fuerzas financiadas por Irán. REUTERS

SANÁ, Yemen.- La coalición conformada por las monarquías petroleras de Medio Oriente, Egipto y gran parte del mundo árabe, bajo el liderazgo de Arabia Saudita, efectuó hoy nuevas incursiones aéreas contra posiciones militares del movimiento yemení chiita de los huties en la capital Sanaá, en la provincia de Saada y cerca de la petrolífera Mareb.

En Saná, una civil murió y otros siete sufrieron heridas al estallar un proyectil antiaéreo, que cayó por la noche en un mercado del casco antiguo, y explotó en las últimas horas debido a las altas temperaturas, según fuentes de seguridad huties.

Los bombardeos en la capital y sus alrededores tuvieron como principales objetivos los cuarteles de las Fuerzas de Reservistas, antigua Guardia Republicana, leales a los huties, informó la agencia de noticias EFE.

Arabia Saudita, al frente de una coalición de 10 países que incluye, entre otros, a Kuwait, Qatar, Emiratos, Egipto y Jordania, lanzó en la madrugada de ayer una ofensiva con el objetivo de frenar el avance de las milicias chiitas, que acosaban al presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, en la ciudad Adén.

Los países que asumieron la defensa militar del gobierno yemení tienen en común que son naciones de mayoría sunnita, mientras que las pocas voces de la región que rechazaron la ofensiva y hasta amenazaron con responder pertenecen a la alianza chiita-alawita, encabezada por Irán, Siria y el partido-milicia líbanés Hezbollah.

Asimismo, mientras los primeros comparten una buena o muy buena relación con Estados Unidos, según el caso, el segundo grupo se cuenta entre los principales enemigos de la Casa Blanca.
El portavoz de la operación militar denominada "Tormenta de la Firmeza", el general saudita Ahmed al Asiri, aseguró ayer que no planea una operación terrestre en Yemen y que los bombardeos se dirigen principalmente contra las bases militares aéreas y las posiciones de las baterías antiaéreas.

Los cuarteles bombardeados hoy fueron la jefatura de las Fuerzas de Reservistas, en la zona de Al Sabaha, al oeste de Sanaá, y dos sedes importantes situadas al norte de la ciudad, cerca del aeropuerto internacional.

También fue bombardeado en la misma capital el complejo presidencial, que ya sufrió ayer las operaciones de la coalición, y el área de Sanaá, próxima al barrio de Hada, donde se encuentran la mayoría de las embajadas.

En cuanto a Saada, que está bajo el control de los huties desde 2010, los aviones bombardearon el mercado de la localidad de Qutaf al Boqa, cerca de frontera con Arabia Saudita, lo que causó al menos 15 heridos, según indicaron fuentes médicas.

Otro ataque aéreo tuvo como blanco la localidad de Qania, en la provincia de Al Baida, en la frontera con la petrolífera de Mareb, donde está posicionada una avanzada del grupo chiita.
También fueron destruidos arsenales, baterías antiaéreas y lanzadoras de misiles de los hutíes en Al Hodeida, el principal puerto del norte del país.

Yemen, uno de los países más pobres del mundo, tiene sin embargo gran importancia geopolítica, ya que comparte fronteras con Arabia Saudita y es la puerta del Golfo de Adén hacia el Mar Rojo, por donde navegan barcos con millones de barriles de petróleo.

Su presidente durante más de 30 años, Ali Abdullah Saleh, fue uno de los primeros mandatarios en caer como producto de la denominada primavera árabe y en 2012 huyó a Estados Unidos. 

Su reemplazante fue el general Abd Rabu Mansur Hadi, quien en septiembre pasado se refugió en la ciudad de Adén luego de ser derrocado por las milicias chiitas huties. Ayer, tras la primera tanda de bombardeos sauditas, se exilió en Riad, capital de Arabia Saudita, según informó la agencia SPA.

El conflicto armado, que más allá de la intervención extranjera se encamina hacia una guerra civil, vuelve a poner en relieve los históricos enfrentamientos entre Irán y Arabia Saudita y sus respectivos socios.

Ayer, el canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, exigió a Riad que "cese de forma inmediata" sus operaciones militares en territorio yemení y advirtió que su gobierno "no ahorrará ningún esfuerzo" para controlar la crisis en ese país árabe, lo que aumentó los temores de una abierta guerra regional.

La oposición de Teherán contrastó con el apoyo del presidente estadounidense, Barack Obama, quien además autorizó a proporcionar apoyo logístico y de inteligencia a la ofensiva liderada por Riad, uno de sus principales aliados en la región. (Télam)
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