No quieren que levanten otro puente en el río Jaya

Los vecinos de Piedra Grande sostienen que la construcción actuó como dique y por eso colapsó. Vidas en peligro.

17 Mar 2015
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DEVASTACIÓN. El puente contuvo piedras, embalsó el agua y reventó. la gaceta / foto de rodolfo casen

Dice que desde que comenzaron a levantar el puente sobre el río Jaya, en el Parque Nacional Campo de Los Alisos, sospechó que no iba a durar. Es que aunque Eusebio Bazán, de Piedra Grande (Alpachiri), no es un erudito, conoce al detalle el comportamiento del río en las distintas épocas del año: lo observa desde hace más de 40 años, cuando se instaló en la zona.

“En verano, cuando llueve, como todo río de montaña crece que da terror y baja furioso, como un toro”, apuntó. De ahí que -dice- nunca entendió por qué construían el puente por debajo del nivel del camino y con columnas huecas. “Cuando uno iba llegando ni se lo veía. Recién aparecía cuando se estaba a pocos metros”, contó. “Y lo de las columnas huecas no se puede creer. No deben haber sabido la fuerza que tiene el río cuando crece”, observó y recordó que ya habían sufrido serios daños hace cinco años.

La tragedia
El puente fue arrasado por una creciente descomunal en la madrugada del lunes pasado. Bazán, como la mayoría de los pobladores de Piedra Grande, Alpachiri y El Molino, sostiene que el viaducto se transformó en un dique (con “ayuda” de troncos y piedras que arrastraba el agua) y finalmente estalló. Una enorme masa líquida se abalanzó sobre un sector de Piedra Grande y llegó a La Angostura y a El Molino. Varios vecinos perdieron sus casas; plantaciones de pinos, citrus y caña fueron arrasadas o sepultadas por el barro. “Todavía me truena el río en los oídos. Fue de repente, como una explosión que no tenía fin. Por eso creemos que desbordó cuando se rompió el puente”, contó Alberto Sarmiento.

Esperanza perdida
El trauma ha dejado huella: los vecinos han decidido no permitir que se construya otro puente, por temor a que la historia se repita. “Llovió como desde hace mucho no ocurría y la creciente fue enorme, es verdad. Pero el puente se habría caído con una creciente menor. No queremos otro así, que ponga en peligro nuestra vida en vez de comunicarnos con el parque”, dijo Graciela Rodríguez. Por su parte, Domingo Sarmiento apuntó contra quienes -afirma- nunca se preocuparon por mantener las cuencas de montaña.

“Es una pena que se haya venido abajo en tan poco tiempo. Representaba una esperanza para el turismo: con el puente habilitado se podía acceder al parque”, lamentó Julio César Delgado, presidente del Centro de Defensa Comercial del Sud.

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