En medio del humo y casi sin respirar, se vieron por primera vez y rescataron a nueve personas

En medio del humo y casi sin respirar, se vieron por primera vez y rescataron a nueve personas

Las historias de los agentes Estanislao Díaz y Guillermo Nieto son diferentes, pero se cruzaron el miércoles para evitar una tragedia. Los policías intervinieron en el siniestro ocurrido en un edificio de barrio Sur. Fueron reconocidos por los vecinos y las autoridades. Video.

EN EL LUGAR. Dos días después del incendio, los agentes regresaron al edificio en el que se desató el siniestro. la gaceta / fotos de Inés Quinteros Orio - héctor peralta EN EL LUGAR. Dos días después del incendio, los agentes regresaron al edificio en el que se desató el siniestro. la gaceta / fotos de Inés Quinteros Orio - héctor peralta
14 Marzo 2015
Estanislao Díaz y Guillermo Nieto se conocieron en el tercer piso del edificio de Jujuy 175. Ese encuentro los marcó para siempre. Sin que exista un acuerdo previo, durante una hora se asociaron, pusieron en riesgo sus vidas y lograron hacer bajar por los balcones a nueve personas, que estaban atrapadas en los departamentos de atrás del cuarto y del quinto piso.

El incendio había ocurrido el miércoles pasadas las 15, y afortunadamente no hubo heridos. Los vecinos, el portero del edificio y otros testigos del siniestro, coincidieron en señalar que sin la actividad que desplegaron Díaz y Nieto, habría ocurrido una tragedia.

En la Guardia Urbana

Hasta ese día, la vida no había cruzado a los agentes de Policía. Díaz vive en la casa de sus suegros en el sur de la ciudad con su esposa, Giselle, y su hijo de dos años, Leónidas. Tiene 23 años y desde hace tres meses integra la Guardia Urbana, y tiene asignada la parada de Lavalle y Jujuy de 7 a 15.

Díaz es el más introvertido de los dos. Cuenta que ingresó a la Policía como una salida laboral para darle un mejor futuro a su hijo. “De a poquito se me fue haciendo la vocación. Gracias a Dios me gusta mucho lo que hago”, afirmó el agente.

El jueves a la tarde, Díaz y su mujer ingresaron a un negocio céntrico. “¿Vos sos el súper policía?”, le preguntó un empleado. “Soy el del incendio”, fue la respuesta, según contó el agente. El empleado llamó a sus compañeros, les indicó que era el policía que había salido en la televisión y en el diario por su heroica labor en el incendio.

En el 911

Nieto tiene 25 años. De 7 a 15 recorre las calles de barrio Sur como motorista del 911. Por las tardes estudia en la facultad de Educación Física y a la noche entrena en el club de rugby “Cardenales”. Vive con sus padres y tres de sus hermanos en el oeste de la capital.

“Tuve una novia cuyo padre era policía. Yo antes pensaba que solamente estaba la escuela de Policía y me enteré de que estaba la escuela de Suboficiales, que era un curso de un año. Supe que como profesor universitario tenía la posibilidad de trabajar ahí, lo veía como una salida laboral más, tenía curiosidad también, y terminé enredado ahí. Una vez adentro me empezó a gustar”, comentó Nieto.

El acto heroico

La única coincidencia entre los dos agentes es que son los primeros integrantes de su familia en ingresar a la Policía. En el tercer piso se encontraron luego de que Nieto ingresara por las escaleras, y Díaz por el balcón del primer piso del edificio, luego de treparse a una tapia.

“En el tercer piso nos sofocamos, no podíamos respirar. Tuvimos que romper un ventiluz porque ya nos desmayábamos”, relató Nieto, quien usó su teléfono celular para romper el vidrio. “Nunca me di cuenta de que tenía mi arma para romperlo, son las reacciones del momento”, justificó el estudiante de educación física.

Ese fue el momento más difícil del rescate. “Las piernas no me daban más”, aseguró Díaz. “Yo pensaba ‘aquí me quedo’. Sentía que me caía”, agregó Nieto. Al romper el ventiluz lograron respirar, bajaron y se separaron.

Se volvieron a ver en el balcón del quinto piso. “Estaba en el balcón del tercer piso y empecé a sentir los gritos de una nena y de sus padres. Trepé y cuando llegué me lo encontré a él (a Nieto) por segunda vez”, relató Díaz.

El denso humo y las llamas impedían el descenso por las escaleras. “En un momento quedé agarrado de una columna, entre el cuarto y el quinto piso. No había cómo bajar, así que le dije a Estanislao que la pasara a la nena. Vimos que el esquema funcionaba, y lo hicimos con las otras personas”, describió Nieto.

El jugador de rugby tenía los pies en la baranda del piso de abajo, con la mano izquierda abrazó una columna y los damnificados por el incendio se sentaban en su hombro, Nieto flexionaba sus piernas hasta que alguien los tomaba en el balcón de abajo. Díaz, en tanto, sostenía los brazos de los que iban descendiendo, y los guiaba. Fueron en total nueve personas las que pudieron bajar de esa manera con su ayuda.

Ayer a la mañana los agentes fueron recibidos por el jefe de Policía, Dante Bustamante, y hacia el mediodía, por el gobernador, José Alperovich. “Nos tocó estar en esta situación, calculo que cualquier compañero haría lo mismo. Hay varios que trabajaron mucho ese día y no fueron reconocidos”, explicó Nieto, al rechazar el mote de héroe. Ayer, cuando volvieron al frente del edificio, algunos vecinos se acercaron a abrazarlos y a darles las gracias. Los trataron como héroes.

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