Mil razones para leer a Schweblin

18 Feb 2015
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foto de alejandra lopez - eternacadencia libreria editorial

Basta con pasar revista a los libros publicados por Samanta Schweblin -los cuentos de “El núcleo del disturbio” y “Pájaros en la boca” y la novela “Distancia de rescate”- para advertir que estamos frente a una de las voces centrales de la literatura argentina. Y no sólo por la originalidad de sus planteos.

El núcleo de su literatura es la riqueza con la que maneja la lengua literaria y la relación que hay en sus textos con ciertos elementos ominosos y siniestros. Finales imprevisibles, distintos puntos de vista, deslizamientos insospechados en la trama y una descripción de la subjetividad de los personajes precisa y reveladora, alimentan la estética de una de las narradoras más jóvenes y talentosas de nuestras letras.

“Distancia de rescate” era un cuento potencial que, por necesidad estética, se convirtió en una nouvelle de 124 páginas. “Traté de formularme algunas preguntas, aun cuando sabemos que toda respuesta es incompleta -explica-. Tengo una cabeza de cuentista, pero una historia tan introspectiva como la de ‘Distancia...’ no podía contarse en 10 páginas”.

“El libro lo presenté en México, en la Feria de Guadalajara, y para muchos de los asistentes a la presentación era literatura fantástica. Cuando en realidad las malformaciones que producen ciertos agroquímicos, las desgracias que generan en una y otra generación, hoy son una realidad insoslayable”, apunta Schweblin.

A la hora de hablar de las lecturas y de las influencias de otros autores en su literatura, ella no duda en elegir creadores norteamericanos. Nombra a Flannery O’ Connor, a John Cheever y a Raymond Carver. Y aclara: “con los latinoamericanos me deslumbré siendo muy joven, pero con los estadounidenses aprendí a escribir. Creo que ellos trabajan un realismo muy especial y potencian sus ideas de manera exquisita”.

Los personajes de Schweblin, casi todos los de sus cuentos, son sujetos fracturados que reciben las noticias sobre sí mismos a través de aquello que les es más extraño y más irreconocible. Para los textos de esta escritora, tan distintos a cualquier corriente de moda, la historia no es el pasado, la historia es el pasado historizado en el presente. El pasado es siempre una deformación de quien relata en tiempo presente. Toda la obra, breve por ahora, de Schweblin, cabalga sobre la búsqueda de ese punto esencial en el que la ficción trata de dar cuenta de lo que ocurrió a través de los recursos de la mejor literatura.

La otra cara de una estrella
“Me sorprendió lo superhermético que es Del Potro. Sus inseguridades y cuánto le cuesta el vínculo con sus pares. Igual destaco la lealtad a sus amigos de siempre y a su familia, más allá de la rara relación con su padre”. Así sintetiza Danny Miche al protagonista de su nuevo libro. En “Maldita Davis”, el autor había buceado en las polémicas del tenis argentino. Aquí incursiona en la vida de Juan Martín Del Potro, un jugador que, para muchos, es una incógnita.

En el anaquel
- Estamos en la Guerra del Paraguay. Para espiar lo que ocurre en las filas enemigas, un grupo de curiosos personajes se instala en un globo aerostático, llamado Setembrada. Lo que ocurrirá de allí en más lleva el sello de Eduardo Belgrano Rawson: la tragedia y el humor se dan la mano.

- Chris Kyle está considerado el más letal de los francotiradores que pasaron por el ejército de Estados Unidos. Sus vivencias en la guerra de Irak quedaron plasmadas en este libro, en el que se basa la película postulada al Oscar. En la pantalla lo encarna Bradley Cooper.

- Siguiendo con los libros que inspiraron a las películas “oscarizadas”, Cheryl Strayed cuenta sus experiencia en “Salvaje”. La autora recorrió 1.800 km por la Cordillera del Pacífico, desde el desierto de Mojave hasta el Estado de Washington, en un viaje colmado de revelaciones. Para el cine, Reese Whiterspoon se metió en la piel de la autora.

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