29 Diciembre 2003 Seguir en 
Para el artista Pablo Soria sin dudas 2003 fue un gran año. Sus fotografías han podido verse en Bélgica, en Colombia, en EEUU (en La Florida, en Texas y en la feria "Arte Basel", de Miami) y en Buenos Aires.
Además, recientemente ganó el Gran Premio de Honor en el Salón Nacional de Artes Visuales, Presidencia de la Nación (Argentina).
Este tucumano residente en Miami, que pasó de la pintura a la fotografía, estuvo estos días por Tucumán y en el Valle de Santa María, donde trabajó capturando imágenes y montando escenarios.
"Creo que la fotografía analógica conserva la pureza que busco con mi obra", le contó a LA GACETA al explicar por qué no utiliza las técnicas digitales. Contó que cuando "tiene el negativo" ya planifica cómo será su fotografía, a la que generalmente aplica tonos sepiados. El sepia es una materia colorante que habla del recuerdo, y precisamente toda su obra gira alrededor de la memoria.
Embarcado en un proyecto sobre los inmigrantes, el artista realizó una serie de entrevistas en Miami; quiere relacionar ese material con sus recuerdos y traspasar esas respuestas a su propia experiencia. "Hay flashes que aparecen en mi cabeza. Un paisaje, una curva o una urna. Por eso fui a Santa María, donde pasé gran parte de mi infancia, y allí armé escenarios con determinados objetos e hice las fotografías", relató, admitiendo que la mayoría son autorretratos, y que se trata, en gran medida, de una obra autobiográfica.
Pablo Soria entiende que el dominio técnico de la fotografía es tan importante como su conexión artística.
Además, recientemente ganó el Gran Premio de Honor en el Salón Nacional de Artes Visuales, Presidencia de la Nación (Argentina).
Este tucumano residente en Miami, que pasó de la pintura a la fotografía, estuvo estos días por Tucumán y en el Valle de Santa María, donde trabajó capturando imágenes y montando escenarios.
"Creo que la fotografía analógica conserva la pureza que busco con mi obra", le contó a LA GACETA al explicar por qué no utiliza las técnicas digitales. Contó que cuando "tiene el negativo" ya planifica cómo será su fotografía, a la que generalmente aplica tonos sepiados. El sepia es una materia colorante que habla del recuerdo, y precisamente toda su obra gira alrededor de la memoria.
Embarcado en un proyecto sobre los inmigrantes, el artista realizó una serie de entrevistas en Miami; quiere relacionar ese material con sus recuerdos y traspasar esas respuestas a su propia experiencia. "Hay flashes que aparecen en mi cabeza. Un paisaje, una curva o una urna. Por eso fui a Santa María, donde pasé gran parte de mi infancia, y allí armé escenarios con determinados objetos e hice las fotografías", relató, admitiendo que la mayoría son autorretratos, y que se trata, en gran medida, de una obra autobiográfica.
Pablo Soria entiende que el dominio técnico de la fotografía es tan importante como su conexión artística.







