Los alrededores de la comisaría de Marcos Paz se convirtieron en un cementerio de automóviles

Los vecinos están hartos. A veces, entran ellos mismos a la seccional, a poner veneno para ratas. El jefe de la seccional dice que en el depósito de Secuestros Judiciales de la Policía no cabe nada más. El problema de los coches abandonados se repite en toda la provincia. En la Legislatura se aprobó una ley para construir la primera planta compactadora de autopartes de Tucumán.

DEPOSITO DE RATAS. Autos chocados, abandonados, involucrados en accidentes. Están frente a la comisaría y cada vez son más. la gaceta / fotos de diego aráoz DEPOSITO DE RATAS. Autos chocados, abandonados, involucrados en accidentes. Están frente a la comisaría y cada vez son más. la gaceta / fotos de diego aráoz
17 Noviembre 2014

Ocupan lugares de estacionamiento. Generan basura y olores. Atraen ratones. Contaminan. Son muchos los motivos por los que algunos ciudadanos de Yerba Buena se quejan de los vehículos secuestrados que vegetan frente a la comisaría principal de esa ciudad, situada nada menos que en el corazón de la villa histórica de Marcos Paz.

“Esto es un asco, un nido de ratas. El año pasado, contratamos a un señor para que hiciera una desinfección. Se llevó más de 500 roedores. Dijo que nunca había visto una población tan grande. Es de no creer, ¿no? A veces, mi marido pide permiso y entra a la comisaría, a poner veneno para ratas, para evitar que pasen a mi casa. ¿Sabés? Los mismos presos le piden que arroje en sus celdas”. El relato de Natalia Hernández estremece. Es profesora de pilates, tiene dos niños pequeños y vive en la calle Güemes, justo detrás de la seccional.

No es la única que se queja. A Rafael Galeotti, por ejemplo -40 años, agricultor y vecino-, le parece inconcebible que “ese cementerio de autos” se encuentre en el centro histórico de la ciudad. “Algunos pasan años ahí, frente a la plaza más importante”, dice. Según él, además de la contaminación visual, generan complicaciones en el tráfico. “Esa calle tiene un tráfico infernal, y en esa cuadra queda reducido a un sólo carril”.

En los últimos días, en las ediciones de este diario se han publicado numerosos reclamos de los lectores.

El camino del auto

El comisario Víctor Fernández -jefe de la esa comisaría- reconoce que en más de una oportunidad ha tenido una torre de coches destrozados. No obstante, asegura que siempre ha procurado encontrarles un destino a esos hierros retorcidos. De hecho, afirma que hace unas semanas se encargó de trasladar varios vehículos.

El camino que recorre un auto luego de un accidente sucedido en ese distrito es el siguiente: tras el choque, los peritos de la Policía de Tucumán disponen de seis horas para realizar las pericias. Luego, o mientras, el vehículo es trasladado a las afueras de la seccional.

En esas veredas -la de la entrada principal, por la calle San Martín, y la del costado, por Cariola- permanece hasta que el fiscal libra una orden judicial, autorizando a su propietario a efectuar el retiro. “Pero cuando está muy destrozado, el dueño no viene a buscarlo”, explica Fernández.

Tampoco las compañías de seguro se ocupan de la disposición final de los rodados, una vez que son liberados por la Justicia. “A veces, pasan hasta ocho meses hasta que mandan un camión grúa”, añade.

Durante ese tiempo, el vehículo debería estar, en realidad, en el depósito de Secuestros Judiciales de la Policía de Provincia. Pero actualmente ese sitio se encuentra saturado. “Supuestamente, un auto no debe permanecer más de dos o tres días en la calle. Pero en el galpón no entra nada”, dice el comisario.

El predio en cuestión está situado en la calle Jujuy al 1.700. Ahí deberían ir a parar los rodados secuestrados en la provincia, hasta que los busquen o los rematen.

Tampoco hay lugar en los playones del Departamento General de la Jefatura de la Policía, de la sede de la Policía Vial, ni de las distintas unidades regionales de los municipios del interior, a donde acaban no sólo los autos judicializados, sino también los que han sido retenidos y puestos a disposición de la Dirección de Transporte.

Dormidos en la calle

Por eso, se trata de una problemática que atenta contra la calidad de vida de los vecinos no sólo en las inmediaciones de la comisaría yerbabuenense, sino de todo el territorio tucumano. Incluso, la situación se repite en el resto del país.

En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, hace un tiempo se evaluó un proyecto en el que se establecía un plazo de dos meses para que se retiren los autos del casco histórico, como es el caso de Marcos Paz.

Así las cosas, ¿qué se hace con esos coches? La respuesta puede abreviarse en tres ejes. En primer lugar, los gobiernos municipales no tienen autoridad sobre los autos judicializados. Luego, la Policía no puede sacarlos hasta que la Justicia se expida. Y tercero, cuando la Justicia se expide, las playas donde podrían ir a parar ya no tienen espacio.

En ese punto surge otra pregunta: ¿por qué en Tucumán no existen plantas compactadoras de autopartes? Hace unos días, se dio un paso en esa dirección. En la última sesión de la Legislatura, se aprobó un proyecto para adherir a la provincia a la ley nacional 26.348, que establece un marco normativo para los automotores abandonados, perdidos, decomisados o secuestrados.

Según lo dispuesto, en todos los casos deben ser descontaminados y compactados, en forma previa a su disposición en calidad de chatarra.

Debido a esa adhesión, Tucumán ha ingresado al Programa Nacional de Compactación. Así las cosas, ahora se debe montar una planta compactadora de autopartes. “La iniciativa prevé la compactación y la disposición final de los vehículos cuya titularidad ha sido imposible establecer”, explica el legislador peronista José León, autor de la iniciativa que actualmente espera la reglamentación del Ejecutivo provincial.

En una primera etapa, el régimen se hará extensivo únicamente a las motos, según León.

Desde el Ministerio de Seguridad Ciudadana revelaron que comenzaron a evaluar diferentes lugares, a fin de establecer dónde se hará la futura planta.

De acuerdo a lo anticipado, a fines de noviembre llegarán a la provincia expertos enviados por el Gobierno nacional.

En definitiva, mientras los gobernantes avanzan en la búsqueda de una solución, los vecinos reniegan. Para ellos, los autos amontonados son una pesadilla.

Anticipan que se construirá una planta compactadora

“Actualmente, los predios donde se encuentran depositados los vehículos secuestrados se encuentran saturados. Además, incumplen con las normativas ambientales. Eso hace que sea necesaria y urgente su disposición final”, dice el legislador peronista José León.

En su última sesión, la Legislatura aprobó un proyecto de su autoría, a través del cual la provincia se adhiere a la Ley Nacional 26.348, que establece un marco normativo para los automotores abandonados, perdidos, decomisados o secuestrados.

Por consiguiente, se construirá una planta compactadora de autopartes. “La compactación la realizará el Gobierno nacional, a través de su Programa Nacional de Compactación. A fines de noviembre vendrán los expertos”, dice León.

De acuerdo a lo dispuesto por los parlamentarios, el material afectado a esta primera fase de adhesión al programa es el que posee un estado general de deterioro y, por consiguiente, no haya sido posible comprobar la titularidad de los mismos.

En general, los procesos de desguaces incluyen el retiro de las cubiertas, de los líquidos, de los fluidos y de las baterías, para evitar la contaminación del suelo. Luego, se hace la compactación, en camiones o máquinas especiales. Así, los coches quedan reducidos a un dado de metal retorcido.

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