Los “bautizados” de la “Naranja” quieren el bicampeonato

Novillo, Faralle, Manso y Faccioli fueron descabellados

NUEVO LOOK. Novillo, Faralle y Manso, junto a Faccioli, son los iniciados que se graduaron de “naranjas” en Córdoba. NUEVO LOOK. Novillo, Faralle y Manso, junto a Faccioli, son los iniciados que se graduaron de “naranjas” en Córdoba.
13 Noviembre 2014
Al postulado de Benjamin Franklin de que lo único seguro son la muerte y los impuestos, habría que agregarle un tercer ítem: el bautismo en el rugby. La regla es clara e inderogable: en su primer viaje con el equipo, al “nuevo” le corresponde cumplir el ritual. Y no hay pero que valga. El precio de jugar a ciertos niveles se paga con la cabellera, y en ocasiones con uno que otro castigo corporal, para poner a prueba el tesón del iniciado. Tras el triunfo sobre Córdoba, los “naranjas” que pusieron (mejor dicho, tuvieron que poner) la cabeza a merced de la creatividad estilística de sus compañeros Roberto Tejerizo y Luis Castillo fueron Juan León Novillo, Gonzalo Manso y Lisandro Faralle. Gaetano Faccioli tampoco se salvó, ni por estar lesionado.

“La verdad que es un ‘embole’. No me gusta cómo me queda, je”, comenta un Novillo resignado, pero a la vez aliviado por no haber sufrido peores consecuencias en el viajes de regreso. De eso se encargó el sol de la siesta en la práctica en el Jockey, al que los “descabellados” sufrieron más que el resto. “Me olvidé de ponerme protector, así que el ‘Zorro’ (Héctor) Gauna me tuvo que prestar su gorra”, cuenta el apertura de Tucumán Rugby, goleador del Argentino con 33 puntos.

A diferencia de Juan León, el cambio no es tan significativo para el rubio Manso, quien acostumbra a usar el pelo bien corto. “Estar en una selección te motiva mucho”, asegura “El Polaco”, feliz de someterse a la maquinita para graduarse oficialmente de “naranja”. “Me siento muy cómodo en este grupo. Lo veo muy bien, partido a partido. Tucumán siempre se caracterizó por tener un scrum muy fuerte, y el pack de forwards es muy potente. Lo mejor es que no es lo único, sino que nos complementamos bien con un juego más dinámico”, destaca el hooker.

En la rapada cabeza del “imitador” Faralle sólo hay lugar para una cosa: Rosario, rival del sábado en Lawn Tennis. “El objetivo de Tucumán es ser campeón, por supuesto, pero siempre siendo respetuosos con cada uno de nuestros rivales. Por eso vamos partido a partido”, apunta el pilar de Huirapuca, para quien haber llegado al seleccionado “es un sueño cumplido. Estoy aprendiendo junto a compañeros que admiro”.

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