Debate sobre la tecnología y el impacto ambiental

Durante dos días, investigadores, médicos y activistas expondrán sobre distintos temas medioambientales en el Centro Cultural Virla

04 Nov 2014
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CON LA NATURALEZA NO SE NEGOCIA. El cambio climático desertifica zonas del planeta e inunda otras. reuters

“No hay un planeta B”. A esta frase la pronunció el secretario general de la ONU, Ban ki-moon, durante la cumbre sobre cambio climático que se realizó este año en Nueva York. “Es imposible negociar con la naturaleza”, sostuvo el diplomático en una de sus conferencias. De alguna manera, los argentinos encarnamos estos conceptos a causa del cambio climático: mientras Buenos Aires se inunda (ayer se cumplieron 40 horas de lluvia incesante) en Tucumán el termómetro ya superó los 42° y consagró al mes pasado como el octubre más caliente de la historia. En este escenario, hoy empiezan las jornadas “Ecologismo de los pobres. Justicia y Salud”. Son organizadas por el proyecto del Consejo de Investigaciones de la UNT (Ciunt) “Tecnociencia, discurso y Medio Ambiente”.

“La tecnociencia tiene que ver con los proyectos de alto contenido científico, como son los organismos genéticamente modificados o la minería, que acarrean alto impacto ambiental”, explicó Alan Rush, uno de los organizadores. Durante dos días disertarán médicos, investigadores y activistas ambientales sobre agroquímicos, megaminería, activismo social, aspectos discursivos y economía ecológica, entre otros temas. “Vamos a aprovechar las jornadas para pedirle a las autoridades de la UNT que destinen parte del espacio televisivo que posee para realizar un programa semanal en el que se escuchen todas las voces vinculadas a cuestiones medio ambientales”, adelantó Rush, quien calificó de “escandaloso” el hecho de que la Universidad no cuente con un espacio así.

Hoy, a las 10, hablará Medardo Ávila Vázquez, médico cordobés y miembro de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados. Esta organización se formó en 2010 y se hizo eco de los reclamos en el interior de la provincia de Córdoba, especialmente los que llevaban adelante los pobladores de Malvinas Argentinas, quienes se oponían a la instalación de la planta de acondicionamiento de semillas de maíz, de Monsanto.

“Venimos acompañando y haciendo investigaciones. Inicialmente con ratas, donde comprobamos el daño genético que les producía el contacto con agroquímicos. Luego hicimos las mismas pruebas de laboratorio en poblaciones que recibían fumigaciones cercanas y obtuvimos los mismos datos”, explicó Medardo. Este camino recorrido y las investigaciones realizadas formarán parte de su exposición de hoy.

“Los médicos no sólo tenemos que atender a los enfermos, sino que debemos cuidar la salud de la gente. Es nuestra obligación denunciar y nadie puede atacarnos por eso”, reflexionó Ávila Vázquez. En los pueblos del interior -añadió- los médicos están indefensos porque muchas veces la economía del lugar gira en torno del campo y hasta el mismo intendente o comunero puede llegar a ser productor. “Se pueden vincular con nosotros para que los asesoremos. Trabajamos con abogados, pero lo mejor es que den a conocer sus problemas a través de los medios”, recomendó. El profesional citará estudios que han venido haciendo durante este tiempo, algunos con colaboración de médicos de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad de La Plata. “En Córdoba hicimos estudios del agua de lluvia y pudimos comprobar que durante la época de fumigaciones llueve con glifosato”, adelantó.

Otra investigación que acaban de terminar -explicó- fue en Monte Maíz, al sudeste de Córdoba, que arrojó que el 40% de las muertes de ese lugar fueron por cáncer. “Hoy hay más nivel de conciencia, porque cuando comenzamos nos miraban como los locos que se oponían a la soja transgénica. Eso ya no sucede. Pero las cosas van a cambiar cuando el Gobierno nacional deje de defender el uso de agroquímicos”.

Una de las conferencias más esperadas es la del catedrático y economista español Joan Martínez Alier, autor del libro “Ecologismo de los pobres. Conflictos ambientales y lenguajes de valoración”. Es el propulsor del concepto de economía ecológica. En el libro señala que en el mundo las grandes luchas para frenar la extracción de petróleo, la minería y otros emprendimientos que buscan explotar recursos naturales las libran los pobres y los campesinos. Ellos no son ecologistas, sino que defienden la naturaleza porque viven allí, según Martínez Alier.

Los gases de efecto invernadero, los alimentos transgénicos, los agroquímicos con los que se fumigan las plantaciones, también formarán parte de la agenda de esta jornada.

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