De pie, pese al abandono

Hace 129 años se inauguró la estación Trancas del Ferrocarril Central Norte. Hoy, el edificio sigue en pie, pero está inoperable

TIERRA Y TELARAÑA. Enemigos de una reliquia ferroviaria. TIERRA Y TELARAÑA. Enemigos de una reliquia ferroviaria.
Ojos de cielo. Mirada nítida y hablar cansino pero sin pausas. Victoria Alberta Kairuz evocó las épocas de oro del ferrocarril en la estación Trancas, del departamento homónimo. “El progreso se notaba en los alrededores del predio ferroviario. Todo el movimiento comercial, laboral y social sucedía en torno a la parada ferroviaria. Pero cuando este transporte público dejó de funcionar, el mundo se nos vino abajo. Nada volvió a ser igual. Y esta zona -ubicada al oeste de la avenida Sarmiento, paralela al predio ferrocarrilero- se estancó; Hace un par de años que podemos contar con gas y TV por cable”, opinó la docente jubilada, que reside a metros de la construcción inglesa, sobre Maipú, y que según la historia oficial, fue inaugurada el 31 de mayo de 1885.

Otros tiempos

El traqueteo de los trenes de pasajeros; el chirriar de los vagones de cargueros y los inoportunos silbatos de las máquinas a vapor o las bocinas de las diesel en las madrugadas, sólo viven ahora en la memoria de los adultos mayores, de esta población, ubicada a 65 kilómetros al centro norte de la capital tucumana.

A los 85 años, Victoria, que es soltera pero madre del corazón de una mujer y “tía mamá” de un sobrino -que la protege y atiende en un presente hecho de ausencias-, describe con didáctica precisión el paisaje de esos tiempos: “mi madre me contaba que cuando el ferrocarril llegó a Trancas, la vida económica, social y cultural de aquí cambió notoriamente”. “El pueblo creció en torno a la estación -añadió-. El día que llegó la máquina a vapor con tres vagones, la gente no podía creerlo. Incluso realizaron una gran fiesta que contó con la presencia de importantes personalidades de la provincia. La alegría se notaba en el rostro de los lugareños. Las tierras para el terraplén y la estación fueron donadas por agricultores y ganaderos tranqueños”.

El predio ferrocarrilero, hoy colmado por matas y yuyos, con el edificio de viajero vetusto y abandonado, pero salvado de la depredación, se encuentra al oeste de Trancas. Por la vieja traza de la ruta nacional N° 9 hay que dirigirse hasta el acceso a la Villa Estación Trancas, girar a la derecha por calle Hipólito Yrigoyen y por esa arteria dirigirse hasta el 900, donde se encuentra el paso a nivel norte.

Increíble descripción

La estación cuenta con un elevado terraplén, que se puede observar desde una de las calles laterales de la plaza General San Martín, donde se encuentra la terminal de ómnibus de esa localidad.

En el rectángulo de la parada se distinguen, pese al yuyaral, tres vías: una principal y dos accesorias. Aún se encuentran los depósitos. Uno de material, más amplio, alto y grande, que el que se encuentra hacia el norte del edificio de viajeros, construido con chapas y estructura de hierro y madera. En el interior, incluso, se percibe la presencia de una zorra.

Al frente del depósito de material se encuentra una vivienda ocupada por dos mujeres, que cuentan con dos inmensos y furiosos perros que impiden que alguien se acerque por ese acceso ascendente desde la Rivadavia hacia el terraplén para poder cruzar hacia la Sarmiento.

Sin nombre

Pero lo más curioso es que los techos aún mantienen todos sus tirantes y tejas, aunque las telas de arañas abundan en toda la superficie interior. Los únicos que no están son los carteles nominadores de la parada, de ambos lados de la estación, con la palabra Trancas.

La galería sobre el andén sigue deteriorándose pero no se desmorona. Los bancos de madera para la espera de los usuarios se encuentran, según parece, en el interior de la construcción, que todavía cuenta con ventanas con vidrios intactos.

Aún más, el parante de hierro para sostener el vía libre que el maquinista debe asir al arribar a la parada, sigue firme. El juego de palancas para los cambios de las señales de ingreso y egreso a la estación, ubicadas a 300 metros de la casa de los viajeros, continúa en pie, aunque oxidado e inoperante.

Clausurados

Unos metros hacia el sur se encuentran los baños. Están clausurados. El lavatorio y el bebedero fueron semidestruidos. Y el piso del andén de casi 400 metros se mantiene en un 85 %. Sólo hay dos tramos mas bien medianos que carecen de piso.

En la tercera vía, de la playa, se divisan tres vagones abiertos con residuos plásticos y papeles en desuso. Presentan algunas deficiencias en el frente y puertas, fruto de la malicia o negligencia de quienes no saben cuidar ni lo propio.

El edificio tiene ciertas similitudes con las estaciones de Villa Muñecas -que ya fue demolida- y Las Cejas -aún existente-. Además, la construcción conserva hasta las empalizadas de hierro de ambas alas. Asimismo al fondo, hacia el sur, se divisa el tanque de agua. Un poco deteriorado y herrumbrado y en completo desuso.

“Por acá pasaban el Internacional, el Norteño, El Cinta de Plata y el coche motor, que anduvo poco tiempo a Güemes, Salta. Al menos veíamos entre tres y cuatro cargueros. Hoy pasa alguno de vez en cuando”, contó Gabriel Bernardo Fernández, de 76 años, jubilado ferroviario que visitaba a su hija.

El sol no da respiros en la calurosa jornada. Un lanzallamas imaginario nos quema la piel y la tristeza parece dominar el solitario lugar, que en otro tiempo fue una romería de gente. El regreso del tren es como la esperanza. Siempre está latente.

PROLONGACIÓN.- La prolongación hacia el norte de la primera línea ferroviaria que llegó a Tucumán -31 de octubre de 1876- comenzó en 1880 y brindó a la provincia un eje norte-sur, que siguió casi el antiguo camino que conectaba al Perú con el Río de La Plata.

SIMULTÁNEO.- La vía del Central Norte llegó a Güemes (Salta) en 1888. Allí se bifurcó hacia Salta y hacia Jujuy, a ambas ciudades el riel llegó en forma simultánea en 1891.

TESTIMONIO.- Las telas de arañas y el polvo cubren los techos de la estación Trancas. A pesar de ello aún se mantienen firmes todavía (foto).

OTROS TRAZADOS.- El recorrido Güemes (Salta)-La Quiaca (Jujuy) se realizó en 1908; Pichanal-Oran (Salta), en 1911, Metán-Joaquín V. González, en 1924 y Perico (Jujuy)-Pocitos (Salta), en 1931.

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