OBJETIVOS BUSCADOS. Los productores y técnicos deben lograr que sus lotes se encuentren libres de malezas, sobre todo de aquellas resistentes. aapresid.org.ar
10 Octubre 2014 Seguir en 

“Hay que cambiar la estrategia para cambiar el resultado en el control de malezas”, afirmó el especialista del INTA Luis Lanfranconi, durante el programa Agricultura Consciente de la firma Nidera y en el marco de la cuarta charla on line del ciclo de capacitación 2014. El técnico sugirió pasar de las “dosis de producto” al “manejo del sistema productivo” para enfrentar el problema que representan las malezas resistentes a los agroquímicos.
Con 34 años en el área de extensión, Lanfranconi relató su experiencia en la problemática de las malezas -desde que se involucró con el tema a fines de los 90 hasta llegar a la situación actual- y dejó recomendaciones para enfrentar a las especies que han adquirido resistencia a los herbicidas.
Respecto del proceso creciente de aparición de malezas resistentes, Lanfranconi destacó que las gramíneas son las que más han avanzado en la resistencia a glifosato.
“Aunque la resistencia de las malezas ya era conocida en la Argentina, ya que en 1995 tuvimos un primer caso con yuyo colorado (Amaranthus quitensis) resistente a un herbicida de la familia de las imidazolinonas en la localidad de Isla Verde, de la provincia de Córdoba, con la llegada de las sojas RR el problema se resolvió rápidamente porque era una maleza sumamente sensible al glifosato”, explicó Lanfranconi.
“Sin embargo -agregó-, hoy esta maleza vuelve a ponerse en el camino, ya que el yuyo colorado volvió a ser un problema este año, presentando en este caso resistencia a glifosato y a los inhibidores del ALS, es decir imidazolinonas y sulfonilureas”.
Reproducción
Este avance de las malezas resistentes deriva en un aumento del costo de los tratamientos con herbicidas. “El problema es que con esa inversión no se soluciona -dice Lanfranconi-, ya que lo que hay que evitar es que las malezas se reproduzcan y se diseminen”, remarcó.
“En algunos casos, por la misma naturaleza de las malezas no lo podemos evitar, pero en otros los procesos de dispersión los hace el mismo hombre, fundamentalmente con las máquinas cosechadoras que son las principales responsables de trasladar las semilla de un lote a otro”, apuntó Lanfranconi.
El problema es muy importante para el país, con gran superficie afectada y lotes en situación sumamente compleja que pierden productividad. “Pero, en términos generales, el productor no visualiza la limpieza de las máquinas como algo crítico y por lo tanto no toma decisiones en tiempo y forma”, advirtió el especialista.
Causas
Al analizar las causas del aumento de especies de malezas resistentes, Lanfranconi ubicó en primer lugar el cambio del sistema de labranza, al pasar de la remoción del suelo a la siembra directa. “Al dejar de remover el suelo hemos impactado sobre la flora que coloniza los sistemas productivos, favoreciendo el desarrollo de algunas especies como la rama negra, la moqueta, las malezas perennes y especialmente las gramíneas que son las que más avanzaron en estos años”, precisó.
“A esto le tenemos que sumar que la siembra directa vino acompañada por sojas con una tecnología que permite el uso del glifosato sobre el cultivo.
Esto marcó una nueva situación, definida por suelos que no se remueven, sojas resistentes a glifosato, especies favorecidas por el no movimiento de los suelos, disminución de las rotaciones y una gran facilidad para el control de las malezas sólo con glifosato. En síntesis, un cóctel que a través de los años generó la presencia de malezas resistentes”, fue el balance del especialista.
Luego apuntó: “lo que hizo el productor, sin darse cuenta, fue ejercer un factor de presión muy grande utilizando un monoherbicida, que a su vez fue perdiendo fuerza y que en los últimos años derivó en el aumento de las dosis y de la frecuencia de las aplicaciones”.
“Paralelamente -agregó Lanfranconi-, dejaron de usarse herbicidas pre emergentes que eran residuales y por lo tanto quedaban en el suelo impactando sobre el banco de semillas, que se fue incrementando y llevó a que aparecieran individuos resistentes al glifosato y al ALS.
Esas malezas fueron ocupando un lugar importante dentro del terreno y pasaron a competir con el cultivo. Y hoy nos encontramos con que no tenemos las herramientas disponibles para controlarlas”, concluyó.
Con 34 años en el área de extensión, Lanfranconi relató su experiencia en la problemática de las malezas -desde que se involucró con el tema a fines de los 90 hasta llegar a la situación actual- y dejó recomendaciones para enfrentar a las especies que han adquirido resistencia a los herbicidas.
Respecto del proceso creciente de aparición de malezas resistentes, Lanfranconi destacó que las gramíneas son las que más han avanzado en la resistencia a glifosato.
“Aunque la resistencia de las malezas ya era conocida en la Argentina, ya que en 1995 tuvimos un primer caso con yuyo colorado (Amaranthus quitensis) resistente a un herbicida de la familia de las imidazolinonas en la localidad de Isla Verde, de la provincia de Córdoba, con la llegada de las sojas RR el problema se resolvió rápidamente porque era una maleza sumamente sensible al glifosato”, explicó Lanfranconi.
“Sin embargo -agregó-, hoy esta maleza vuelve a ponerse en el camino, ya que el yuyo colorado volvió a ser un problema este año, presentando en este caso resistencia a glifosato y a los inhibidores del ALS, es decir imidazolinonas y sulfonilureas”.
Reproducción
Este avance de las malezas resistentes deriva en un aumento del costo de los tratamientos con herbicidas. “El problema es que con esa inversión no se soluciona -dice Lanfranconi-, ya que lo que hay que evitar es que las malezas se reproduzcan y se diseminen”, remarcó.
“En algunos casos, por la misma naturaleza de las malezas no lo podemos evitar, pero en otros los procesos de dispersión los hace el mismo hombre, fundamentalmente con las máquinas cosechadoras que son las principales responsables de trasladar las semilla de un lote a otro”, apuntó Lanfranconi.
El problema es muy importante para el país, con gran superficie afectada y lotes en situación sumamente compleja que pierden productividad. “Pero, en términos generales, el productor no visualiza la limpieza de las máquinas como algo crítico y por lo tanto no toma decisiones en tiempo y forma”, advirtió el especialista.
Causas
Al analizar las causas del aumento de especies de malezas resistentes, Lanfranconi ubicó en primer lugar el cambio del sistema de labranza, al pasar de la remoción del suelo a la siembra directa. “Al dejar de remover el suelo hemos impactado sobre la flora que coloniza los sistemas productivos, favoreciendo el desarrollo de algunas especies como la rama negra, la moqueta, las malezas perennes y especialmente las gramíneas que son las que más avanzaron en estos años”, precisó.
“A esto le tenemos que sumar que la siembra directa vino acompañada por sojas con una tecnología que permite el uso del glifosato sobre el cultivo.
Esto marcó una nueva situación, definida por suelos que no se remueven, sojas resistentes a glifosato, especies favorecidas por el no movimiento de los suelos, disminución de las rotaciones y una gran facilidad para el control de las malezas sólo con glifosato. En síntesis, un cóctel que a través de los años generó la presencia de malezas resistentes”, fue el balance del especialista.
Luego apuntó: “lo que hizo el productor, sin darse cuenta, fue ejercer un factor de presión muy grande utilizando un monoherbicida, que a su vez fue perdiendo fuerza y que en los últimos años derivó en el aumento de las dosis y de la frecuencia de las aplicaciones”.
“Paralelamente -agregó Lanfranconi-, dejaron de usarse herbicidas pre emergentes que eran residuales y por lo tanto quedaban en el suelo impactando sobre el banco de semillas, que se fue incrementando y llevó a que aparecieran individuos resistentes al glifosato y al ALS.
Esas malezas fueron ocupando un lugar importante dentro del terreno y pasaron a competir con el cultivo. Y hoy nos encontramos con que no tenemos las herramientas disponibles para controlarlas”, concluyó.
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