13 Diciembre 2003 Seguir en 
Buenos Aires.- Uno de los obstáculos a superar por el cine argentino, que experimenta una superabundancia productiva y un fuerte reconocimiento internacional, es el escaso interés que genera en el público local, que -salvo excepciones- lo acompaña muy poco en la taquilla y prefiere en forma masiva los filmes llegados desde el extranjero.
Para tener una idea del lugar que el cine nacional ocupa en el horizonte del público local, basta decir que en 2003 sólo la película de animación estadounidense "Buscando a Nemo" fue vista por más de 2 millones de espectadores, casi la misma cantidad de personas que pagaron para ver los tres filmes argentinos más taquilleros del año.
Contabilizando únicamente las películas inscriptas en el Instituto del Cine, existen hasta la fecha 13 que están en etapa de preproducción, 55 que se están rodando en este momento, 38 en posproducción y más de 73 listas para ser exhibidas. Es decir, hay 179 filmes -en distintos niveles de producción- en una lista de espera imaginaria. Sin embargo, ante la falta de respuestas satisfactorias en la taquilla, el cine argentino responde con una muy buena recepción a nivel internacional, traducida en premios en festivales, apoyos y convenios de coproducción.
Adolfo Aristarain, Luis Puenzo, Daniel Burman, Pablo Trapero, Alejandro Agresti, Pablo Reyero, Fernando "Pino" Solanas, Carlos Sorín, Martín Rejtman, Lucrecia Martel, Pablo César, Juan José Campanella, Ricardo Becher, Héctor Olivera y Sergio Bellotti son sólo algunos de los cineastas que terminaron sus películas, las están filmando o comenzarán a rodarlas en lo que resta del año.
A ellos se agrega el gran número de directores noveles, como Pablo Kühnert, quien comenzará el 7 de enero, en Tucumán, el rodaje de "El cuarto oculto", con fecha de estreno de diciembre de 2004.
Así, el panorama cinematográfico nacional -pujante, vital, signado por una efervescencia productiva con pocos antecedentes- sigue planteando contradicciones, espejismos y dudas acerca del destino incierto de un gran número de películas que no tienen oportunidad de llegar al público masivo o pasan al olvido.
Una de las caras de este drama está marcada por la superabundancia de proyectos, rodajes y películas inconclusas o listas para ser exhibidas. (Télam)
Para tener una idea del lugar que el cine nacional ocupa en el horizonte del público local, basta decir que en 2003 sólo la película de animación estadounidense "Buscando a Nemo" fue vista por más de 2 millones de espectadores, casi la misma cantidad de personas que pagaron para ver los tres filmes argentinos más taquilleros del año.
Contabilizando únicamente las películas inscriptas en el Instituto del Cine, existen hasta la fecha 13 que están en etapa de preproducción, 55 que se están rodando en este momento, 38 en posproducción y más de 73 listas para ser exhibidas. Es decir, hay 179 filmes -en distintos niveles de producción- en una lista de espera imaginaria. Sin embargo, ante la falta de respuestas satisfactorias en la taquilla, el cine argentino responde con una muy buena recepción a nivel internacional, traducida en premios en festivales, apoyos y convenios de coproducción.
Adolfo Aristarain, Luis Puenzo, Daniel Burman, Pablo Trapero, Alejandro Agresti, Pablo Reyero, Fernando "Pino" Solanas, Carlos Sorín, Martín Rejtman, Lucrecia Martel, Pablo César, Juan José Campanella, Ricardo Becher, Héctor Olivera y Sergio Bellotti son sólo algunos de los cineastas que terminaron sus películas, las están filmando o comenzarán a rodarlas en lo que resta del año.
A ellos se agrega el gran número de directores noveles, como Pablo Kühnert, quien comenzará el 7 de enero, en Tucumán, el rodaje de "El cuarto oculto", con fecha de estreno de diciembre de 2004.
Así, el panorama cinematográfico nacional -pujante, vital, signado por una efervescencia productiva con pocos antecedentes- sigue planteando contradicciones, espejismos y dudas acerca del destino incierto de un gran número de películas que no tienen oportunidad de llegar al público masivo o pasan al olvido.
Una de las caras de este drama está marcada por la superabundancia de proyectos, rodajes y películas inconclusas o listas para ser exhibidas. (Télam)







