Un testigo holandés declaró por los "vuelos de la muerte", en el juicio por crímenes en la ESMA

Tim Eisso Weert recordó, por videoconferencia, cuando el piloto Julio Poch cuando contó que, durante la dictadura, tiraban prisioneros vivos al río desde aviones.

JUZGADO. Poch fue extraditado desde Holanda y ahora enfrenta cargos por delitos de lesa humanidad. FOTO ARCHIVO JUZGADO. Poch fue extraditado desde Holanda y ahora enfrenta cargos por delitos de lesa humanidad. FOTO ARCHIVO
14 Agosto 2014
BUENOS AIRES.- El piloto Tim Eisso Weert declaró ayer por videoconferencia desde Holanda, en el juicio de lesa humanidad que sigue el Tribunal Oral Federal 5 por los delitos que se cometieron en la Escuela de Mecánica de la Armada, y ratificó que su colega argentino Julio Poch le confesó haber participado en los "vuelos de la muerte".

Según consignó el portal Infojus Noticias, Weert reiteró el contenido de la declaración que formuló en 2011 ante el juez de instrucción Sergio Torres, y contó que conoció a Poch -quien presenció la audiencia- en 1988, cuando ambos trabajaban en la empresa aérea Transavia.

El testigo holandés relató que -durante una cena en la isla de Bali, Indonesia, en 2003- Poch le confesó "con algunas copas de más", que había participado en operativos en los cuales se arrojaron prisioneros vivos al mar desde aviones en vuelo.

"Estábamos hablando de cosas sin importancia hasta que salió el tema de Jorge Zorreguieta, suegro de nuestro entonces príncipe heredero, Guillermo, y su participación en la dictadura como funcionario de la dictadura militar", recordó.

Agregó: "Dije que Zorreguieta -padre de la Reina Máxima- no podía desconocer por su función lo que pasaba con los desaparecidos. Julio me dijo que había sido una guerra y simplemente no supe qué contestarle".

Luego, narró cómo Poch le confió que "a los terroristas los tiraban al río y que como eran asesinos no se merecían más que eso", y luego apuntó que las madres de las víctimas "tendrían que haber sabido lo que hacían".

"Luego, hizo un comentario muy fuerte, que todos los que estábamos en la mesa escuchamos con claridad: 'Tendríamos que haberlos matado a todos'", recordó.

Y completó: "Le manifesté que sentía pena de que haya tenido que participar de esas cosas. Poch se enojó, se puso muy nervioso y esa reacción me confirmó la sospecha de que había participado en la represión. Después denuncié el episodio ante mi jefe".

En 2011, Weert le describió al juez Torres cómo estaban ubicados los comensales en la mesa durante aquella cena y que luego recibió amenazas por mensaje de texto.

Por este testimonio, y otros similares aportados por otros compañeros holandeses, la Justicia argentina pidió, en 2008, a Holanda que detuviera y extraditara a Poch.

El país europeo concedió el pedido de los tribunales argentinos dos años después, y cuando Torres le tomó declaración negó su participación en los vuelos de la muerte.

En mayo de 2010, Torres procesó a Poch y le dictó prisión preventiva por "privación ilegítima de la libertad", pero la Cámara revocó la medida por considerar que la participación del acusado en los grupos de tareas de la ESMA no estaba suficientemente fundada. (Télam)

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