El cerro Ñuñorco, un coloso al alcance de la mano

El cerro Ñuñorco, un coloso al alcance de la mano

Es uno de los más visitados por los aventureros que visitan la región tanto, por la facilidad con la que se accede a la senda como por el maravilloso paisaje que lo rodea. Se encuentra en el Valle de Tafí.

 Gentileza “Rumbo Norte” Gentileza “Rumbo Norte”

La trepada al cerro Ñuñorco, una de las cumbres más atractivas de los Valles Calchaquíes y quizás la más visitada por los aventureros que visitan la región, es un destino tentador para quienes disfrutan de las actividades al aire libre. Y como si fuera poco, se encuentra al alcance de la mano, puesto que se puede llegar en colectivo al punto de partida de la caminata, a metros de la ruta provincial 307.

Pese a la facilidad con la que se accede a la senda se debe considerar que hay que contar con un mínimo de preparación física, puesto que si todo anda bien y no hay contratiempos, en seis horas de caminata sostenida se asciende desde los 2.000 a los 3.340 metros sobre el nivel del mar. Lo ideal es estar a las 9 en la estación de servicio que se encuentra 500 metros antes de llegar a la rotonda que divide la ruta hacia Tafí del Valle o El Mollar, al oeste de Tucumán, en el Valle de Tafí.

Una de las primeras preguntas que surgen a poco de iniciar el recorrido es cuál es el significado de la palabra Ñuñorco. La definición que más se le aproxima es la que viene de la raíz “ñuño” que tanto en quichua como en el aymará tiene el mismo significado: ubre o seno.

La terminación “orco” según el quichuista Domingo Bravo, significa cerro o montaña, (existen otras montañas conocidas en Argentina que también tienen esa misma terminación en “orco” como el famoso Uritorco, de Córdoba) por lo cual el nombre se refiere a la cumbre que tiene forma de senos de mujer. Esta interpretación es coherente con el papel de la Madre Tierra, Pachamama, y su veneración aún vigente en las culturas de que unden sus raíces en los pueblos originarios.

En la senda
Los primeros minutos se hacen a paso lento y sirven para acostumbrar la respiración a menos oxígeno y para calentar los músculos. Aquí ya se sienten los efectos del apunamiento. Los remedios van desde bajar el ritmo, armar un acullico de hojas de coca hasta simplemente parar unos minutos. En el peor de los casos, si los síntomas de mareo persisten, lo mejor es no insistir, descender y disfrutar de otro modo la jornada. Debe respertarse a la montaña y saber leer sus advertencias.

Tras media hora de trepada, el sol hace lo suyo sobre el grupo de los 40 caminantes que desafiamos a la montaña el fin de semana pasado. Nos sobra abrigo. A parar, puesto que no es recomendable transpirar. Secarse con el viento invernal puede producir un repentino enfriamiento que provocaría un inesperado resfrío.

Nos “alivianamos” y reponemos energías con frutas secas y golosinas. Un sorpresivo regalo aparece de repente y nos detenemos para disfrutar de su esplendor: un cóndor andino. Inmenso, da dos vueltas sobre nosotros y en segundos se aleja. Nos extasiamos, siempre es maravilloso disfrutar de su vuelo. Una señal majestuosa de lo que nos regala la naturaleza tucumana. Luego de unos minutos, seguimos. El sol está bien arriba, es mediodía.

Un rato más tarde paramos de nuevo. Esta vez, además de descansar, contemplamos el Valle de Tafí bajo el azul diáfano del cielo. La localidad de El Mollar, al pie de la montaña. Más allá, el dique La Angostura, y a los lejos, la pintoresca ciudad de Tafí del Valle. En el medio, imaginamos historias en las quebradas en donde apenas se divisan ranchos y corrales de pircas en donde descansan y se protejen las ovejas durante las noches. Continuamos.

A las 13, en medio de inmensas torres de piedras esculpidas por el viento y las lluvias, se abre ante nuestros ojos un pequeño valle. Aquí bajamos las mochilas y es la hora del almuerzo. Unos reponen fuerzas, otros inmortalizan el ascenso en interminables sesiones de fotos y los más cansados no lo dudan: duermen unos minutos.

La trepada final
A esta altura, Martín Merino, uno de los guías, nos advierte que la cima se encuentra a una hora, que se debe continuar por el filo de la montaña y que lo ideal sería continuar con menos peso. La carga quedaría con quienes ya dijeron basta por hoy. Serán 10 los caminantes que no continuarán. 40 minutos más tarde, antes de que el cuerpo se enfríe, iniciamos el ataque al punto más alto. La senda alterna pisadas entre pajonales de alta montaña, piedras y angostos pasadizos en los que debemos ayudarnos con las manos.

Sabemos que no debemos dejar de mirar dónde ponemos nuestros pies; pero nos detenemos en un “abra” que nos permite mirar hacia el oste. Este corte transversal a la montaña nos regala un paisaje inigualable del llano tucumano. Estamos sobre las nubes. Ante nosotros se tiende una alfombra gigantesca de algodón en distintos tonos de grises. Uno debe resistir la tentación de tirarse imitando el salto a una pileta, imaginando caer sobre un mullido colchón. No podemos dejar de mirar.

Son las 14.30. Los primeros hacemos cumbre en el Ñuñorco. Silencio. Sólo el sonido del viento nos acompaña. Miramos. Hacia el este, a nuestros pies y pequeñas, identificamos a varias ciudades: San Miguel de Tucumán, Famaillá, Monteros y Concepción. Hacia el norte, descubrimos las cumbres de los cerros Pabellón, Pirquitas, Potrerillo, los Bayo Mayor y Menor, Alto de la Nieve, El Negrito y Alto de la Mina. Nos maravillamos.

Iniciamos el descenso 40 minutos después, satisfechos y extasiados. A las 19 llegamos al punto de partida, con más hambre que cansancio. Un chocolate bien caliente nos espera. La Pachamama nos permitió disfrutar de esta trepada. Gracias.

Cómo llegar al pie del Ñuñorco

Para la trepada a este cerro, dos son las sendas de mayor uso. Una nace en la comuna de El Mollar y la segunda se encuentra a 500 metros de la estacíón de servicio de YPF, sobre la ruta 307, que se encuentra antes de la rotonda que divide la calzada hacia Tafí del Valle o El Mollar. En ambos casos, se accede con comodidad al punto de partida en vehículo particular o con el servicio que presta la empresa de ómnibus Aconquija, que parte desde la Estación Terminal de Ómnibus, en San Miguel de Tucumán. 

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A equiparse

- Cómo vestirse?.- Es imprescindible que la indumentaria se ajuste perfectamente al cuerpo de la persona, al ser un talle grande o muy pequeño, puede causar problemas de movilidad. El sistema de protección de las tres capas aparece como el más efectivo: 1º Capa interior o primera piel: es vital que en esta capa la indumentaria elegida tenga la capacidad de absorber el sudor y expulsarlo hacia el exterior. 2º Capa de aislamiento o segunda piel: es también llamada capa de abrigo, puede está formada por una variedad de fibras, tejidos aislantes y materiales “rompeviento”. Mas allá de abrigar este tipo de fibras y tejidos brindan el plus de cumplir su función aun estando húmeda y además se secan más rápido que las fibras naturales comunes. 3º Tercera capa o membrana: es la de protección contra el clima o factores externos. Para cumplir su rol de protección la ropa de la tercer capa debe ser impermeable, rompeviento y transpirable.

- La cabeza.- Es sabido que por la cabeza se pierde hasta el 30% del calor corporal, un efecto muy fácil de evitar llevando: gorra para sol, pañuelo para el cuello, pasamontañas de polipropileno o capilene, gorro de lana o forro polar, linterna frontal (lámpara y baterías de repuesto), lentes para el sol 100 UV (siempre, un par extra).

- Lo pies.-
Calzado diseñado específicamente para trekking que se caracteriza por el buen agarre al terreno. Se debería optar por modelos que sean de acuerdo a la estación del año. Es importante que favorezcan la evaporación de la transpiración y del agua. Se deben usar medias de buen ajuste, preferiblemente que no sean de fibras naturales.

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