“Sigue inalterable esa vocación de destinar ahorros al ladrillo”

Según el titular de la FIRA, los períodos de crisis favorecen al mercado inmobiliario. Una propiedad puede garantizar al comprador una renta jubilatoria extra, con administración propia, dijo el ejecutivo.

EN LA GACETA. “El mercado de los alquileres es uno de los más transparentes del país”, dijo Grandinetti. la gaceta / foto de jorge olmos sgrosso EN LA GACETA. “El mercado de los alquileres es uno de los más transparentes del país”, dijo Grandinetti. la gaceta / foto de jorge olmos sgrosso
29 Junio 2014
El dólar forma parte del ADN del ahorrista argentino. Cuando hay turbulencias financieras o cambios de ciclos económicos, la demanda de la divisa era creciente. Sin embargo, en los últimos años, el cepo cambiario ha modificado el escenario. En este sentido, los excedentes de los argentinos -de aquellos previsores que toman decisiones de mediano y largo plazo- se han orientado a bienes durables (antes del aumento de los impuestos internos para autos de alta gama) y, fundamentalmente, a la adquisición de propiedades. “Lo que tenemos que mirar es la película: sigue inalterable esa conducta de la gente de destinar sus ahorros al ladrillo”, expresa Javier Grandinetti, presidente de la Federación Inmobiliaria de la República Argentina (FIRA). El ejecutivo concedió la siguiente entrevista a LA GACETA, en oportunidad de encabezar la sesión de la entidad en esta ciudad.

-¿Cómo se hace para tasar hoy una vivienda para venderla frente a tanta volatilidad?
-El problema no es la circunstancia, sino que las partes acepten el valor que se la asigna a la propiedad. Normalmente sirve como un marco referencial y brinda ciertos argumentos para que las partes sepan dónde están y que ese valor no es inamovible en el tiempo, porque depende de variables económicas, jurídicas o impositivas, que se dan día a día. En los últimos dos años, hemos verificado que los problemas en el mercado inmobiliario estuvieron ligados a la fijación del precio. Puede que el inmueble no varíe, pero sí algunos productos inmobiliarios (el mercado está fraccionado), por caso los lotes que crecieron en forma espectacular por el Procrear o que los departamentos de alta gama o viviendas usadas venían experimentando variaciones más lentas. Hay plazas en las que crecen las unidades usadas que se ofrecen, pero experimentan bajo nivel en el cierre de operaciones. Como también un monto de unidades que se están construyendo de cero.

-¿Por qué la tendencia es a construir más mientras no crece la venta de unidades usadas?
-Y porque hay casos en que el inmueble usado está más caro que el nuevo. Es un problema de precios.

-¿Cuál es el comportamiento del mercado inmobiliario en estos tiempos difíciles para la economía?
-Después de la crisis de 2001, no hubo un impacto fuerte y creciente en el financiamiento para la actividad, más allá del plan Procrear. En general, el crédito hipotecario no ha tenido presencia en el mercado, como en otras épocas. Hoy se trabaja con capital genuino, que antes se volcaba a otras inversiones. Puede decirse que la gente ha tomado a los inmuebles como primer lugar de consolidación de sus excedentes. Y esto, que arrancó en 2002 y 2003 se mantiene inalterable. Tal vez alguien dude que si no hay créditos ni plata en la calle, cómo es que se mueve el mercado inmobiliario. Los invito a que observen lo que sucede en algunas zonas urbanas, como Tucumán, y vean la cantidad de viviendas nuevas que se construyen, o se amplía la planta alta de la casa familiar o se reforma la unidad. Insisto, la vocación de la gente de poner el excedente de ahorro en ladrillos sigue inalterable.

-Ustedes, en su idea de captar más porción del mercado de ahorristas, usan el eslogan “ni dólar blue, ni celeste; preferimos el color ladrillo”. ¿Por qué creen que tiene vigencia?
-Después de la crisis de fines de 2001, la gente vio que los refugios tradicionales de sus ahorros no eran seguros. Los bancos no me devolvieron el dinero que había colocado. Los otros bienes que se compraban se iban desvalorizando. Y la pregunta que se hacía el ahorrista era qué es lo que sostiene el valor de mis excedentes. Y fueron al ladrillo que sigue siendo demandado porque el objetivo no era la rentabilidad, sino la seguridad.

-Pero quien invierte procura hacerlo por una rentabilidad que le asegure futuro...
-Es tu jubilación privada, como una suerte de AFJP personal. Los aportes que uno hace en la vida a veces no rinden como uno pensaba en el futuro y no terminan dándole la calidad de vida que hubieran querido tener. Entonces, el inmueble, que no se amortiza como un auto y, por lo tanto, no es un bien renovable, termina garantizando una renta segura y que uno mismo la puede administrar (vía alquileres, por ejemplo). Y por qué insistimos en que el inmueble es la mejor inversión: sencillamente porque, más allá de la coyuntura, siempre sube y no se renueva. Miremos los picos de crisis: con Alfonsín y la hiperinflación nos rompimos en pedazos y un piso de un dormitorio, de mínima, valía U$S 5.000. En 2001, nos destruimos y, antes de la salida del corralito, la misma unidad valía U$S 15.000. Tras la devaluación hoy puede estar en U$S 65.000. Quiero decir que el piso está cada vez más alto porque la demanda de la gente sigue subiendo. Y el mercado funciona con la oferta y la demanda.

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