El “no” que nos paraliza

Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 14 Mayo 2014
No tengo tiempo; no tengo ganas; no me pagan para hacer esto; no estoy motivado; no necesito capacitarme; no estoy preparado para eso; no me animo. No me tengo fe; no voy a lograrlo; no sirvo para eso ¿Cuánto tiempo perdemos en quedarnos con la queja? Cargamos con ella durante gran parte de nuestra vida. Vivimos pendientes sobre su evolución, más que de su solución. Nos quita tiempo; nos resta margen de acción. ¿Cuántas veces nos ha llevado a la frustración personal?¿Cuántas veces la hemos corporizado como una manera de vivir? Nos predisponemos a decir que no, cuando en realidad la vida se construye a través de los desafíos, de las adversidades. ¿Quién no ha gozado de un triunfo o de la concreción de un proyecto en aguas turbulentas?¿No es acaso más valorado que algo que puede llegarnos a través de la suerte? Nadie ha dicho que es fácil vivir. Algunos sobreviven; otros deciden trascender.

Partimos de la queja cuando no tenemos ganas o simplemente por una cuestión de no hacer más de la cuenta; perdemos energía. ¿No sería tal vez mejor la acción que la reacción? Si nos ponemos un paso hacia adelante, es posible que encontremos la respuesta que buscamos mucho más rápido que el resto. A eso le llaman talento, que nos hace diferente con sólo potenciarlo cada día de nuestros días. No es que el otro sea mejor que uno. Sólo ha decidido dar un paso adelante. Vale la pena intentarlo.

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