Aunque tenemos que reseñar e interpretar lo que aconteció ayer, cabe preguntar -más allá de que la mesa de editores coincidiera en que la medida de fuerza nacional merecía el principal espacio de la portada-: después del paro, ¿qué? Es que si bien la medida de fuerza tuvo un notable impacto, los principales protagonistas, los que la promovieron y los destinatarios de la protesta -el Gobierno nacional-, se preocuparon más por el efecto político que por lo social, lo laboral o lo sindical. Unos, fustigando la gestión kirchnerista; y los otros, atacando los intereses supuestamente escondidos -políticos- de los cegetistas. ¿Ahora qué? Cada sector hizo y dijo lo que quiso, pero la situación en sí es la que obliga a pensar en lo que hay que hacer para que el país no deba atravesar por una jornada de huelga. El paro es siempre la última instancia, y si se llegó a este medida extrema es porque en el medio muchos fallaron: convocantes y destinatarios. Todo justifica su espacio en la tapa.
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