Historias en un piano redundante

Federico Türpe
Por Federico Türpe 23 Febrero 2014
Como en el melancólico solo de piano de “The heart asks pleasure first” (El corazón primero pide placer), de Michael Nyman, la redacción ayer latió al ritmo de una suave aunque persistente llovizna. Con el deseo silencioso de que no vuelva a repetirse el tormentón del viernes porque, como sabemos, los temporales siempre castigan a los más castigados. En esta redundancia aparente redunda el mal de los males. Cuando las cosas empeoran, empeoran más para quienes están peor. Porque aunque “dale que va, allá en el horno nos vamos a encontrar”, a decir de Discépolo, mientras tanto unos la pasan mejor que otros y de esos otros hay unos que la pasan realmente mal. Es así que la redundancia en las teclas que musicalizaron “La lección de piano” se repite monótonamente como las gotas de la lluvia contra el suelo. Lo mismo con las teclas del teclado -de dónde más serían las teclas sino de un teclado- que escriben una historia y luego otra y otra y otra y cada historia es distinta pero se parece a la anterior y seguramente se parecerá a la historia de mañana. Porque en esa redundante repetición de historias está la música de la vida.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios