DURANTE EL SUEÑO. La muerte súbita no traumática puede manifestarse en cualquier momento del día, debido al breve lapso que media entre el comienzo de los síntomas y el desencadenamiento de la falla cardiovascular. I.HUFFPOST.COM/
03 Febrero 2014 Seguir en 

La muerte súbita no traumática es aquella que ocurre hasta 60 minutos luego de la aparición de los síntomas, o mientras el paciente duerme. Y si bien se trata de una situación sumamente grave, el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) advirtió que con medidas de intervención eficientes es posible duplicar la sobrevida. “Para conseguir esto es necesario implementar Programas de Cardioprotección, una tendencia que está en aumento en todo el mundo”, señalan especialistas de la entidad.
“Sin medidas de contención, sobreviven a este evento apenas del 5 al 6% de las víctimas. Con intervenciones precisas y en tiempos óptimos es posible salvar hasta un 75% de los pacientes. Cuanto más rápido se apliquen las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) mejores serán las chances de sobrevida”, destacó el doctor Marcelo Halac, cardioangiólogo intervencionista y miembro del CACI.
Personas entrenadas
De ahí la importancia de crear programas de cardioprotección, con personas capacitadas para realizar las maniobras (RCP) que restablezcan el funcionamiento del corazón y de los pulmones. Pero además, se requerirá el uso de un desfibrilador para reactivar eléctricamente la función cardíaca, y facilidades para trasladar al paciente a un centro de salud con sala de hemodinamia, de modo que sea evaluado y tratado en consecuencia.
“La intervención rápida ante un caso de muerte súbita comprende una cadena de acciones en gestión en salud. Contra lo que podría pensarse, el desfibrilador representa apenas el 30% del programa. El resto corresponde a quien actúa ante el evento, y al acceso lo más rápido posible a un servicio de hemodinamia”, subraya el especialista.
Más grave que el infarto
“La muerte súbita es más grave que el infarto agudo de miocardio. De hecho, uno de cada cuatro infartos se presenta como muerte súbita. La mayoría de las personas afectadas por muerte súbita no tienen ningún factor de riesgo especial, ningún síntoma que preanuncie esta situación. Prevenirla es difícil, por eso lo más importante es cómo actuar cuando se presente un caso”, enfatiza el doctor Alejandro Cherro, cardioangiólogo intervencionista.
Lo primero que hay que hacer, sugirió el médico, es promover medidas para la prevención, corrigiendo los factores de riesgo cardiovascular modificables (colesterol alto, tabaquismo, sobrepeso y obesidad, hipertensión arterial, sedentarismo y otros), y lo segundo es tratar a la víctima. “La reacción debe ser inmediata: la ventana de oportunidad para salvar al paciente es de tres minutos. Cuando funcionan todos los eslabones de la cadena, los resultados son más promisorios”, machacó.
Áreas cardioprotegidas
Los cardiólogos insisten en que es necesario crear áreas cardioprotegidas, para que cuando se presente, la gente cuente con los medios para actuar. La sobrevida puede aumentar en un rango del 40 al 75% en aquellas comunidades en las que el eventual testigo comienza inmediatamente la reanimación cardiopulmonar (RCP) y desfibrila rápidamente (dentro de los tres minutos). “Tenemos ejemplos en el país: Rosario es una ciudad cardioprotegida, y en Salta hay un proyecto para que zonas céntricas de la ciudad también lo estén. Tenemos estadios de fútbol con programas de este tipo, y recientemente la Cámara de Diputados de la Nación se convirtió en el primer parlamento cardioprotegido del mundo. Es preciso avanzar en esta línea, para bneficiar a una mayor población”, coincidió el doctor Halac.
“Sin medidas de contención, sobreviven a este evento apenas del 5 al 6% de las víctimas. Con intervenciones precisas y en tiempos óptimos es posible salvar hasta un 75% de los pacientes. Cuanto más rápido se apliquen las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) mejores serán las chances de sobrevida”, destacó el doctor Marcelo Halac, cardioangiólogo intervencionista y miembro del CACI.
Personas entrenadas
De ahí la importancia de crear programas de cardioprotección, con personas capacitadas para realizar las maniobras (RCP) que restablezcan el funcionamiento del corazón y de los pulmones. Pero además, se requerirá el uso de un desfibrilador para reactivar eléctricamente la función cardíaca, y facilidades para trasladar al paciente a un centro de salud con sala de hemodinamia, de modo que sea evaluado y tratado en consecuencia.
“La intervención rápida ante un caso de muerte súbita comprende una cadena de acciones en gestión en salud. Contra lo que podría pensarse, el desfibrilador representa apenas el 30% del programa. El resto corresponde a quien actúa ante el evento, y al acceso lo más rápido posible a un servicio de hemodinamia”, subraya el especialista.
Más grave que el infarto
“La muerte súbita es más grave que el infarto agudo de miocardio. De hecho, uno de cada cuatro infartos se presenta como muerte súbita. La mayoría de las personas afectadas por muerte súbita no tienen ningún factor de riesgo especial, ningún síntoma que preanuncie esta situación. Prevenirla es difícil, por eso lo más importante es cómo actuar cuando se presente un caso”, enfatiza el doctor Alejandro Cherro, cardioangiólogo intervencionista.
Lo primero que hay que hacer, sugirió el médico, es promover medidas para la prevención, corrigiendo los factores de riesgo cardiovascular modificables (colesterol alto, tabaquismo, sobrepeso y obesidad, hipertensión arterial, sedentarismo y otros), y lo segundo es tratar a la víctima. “La reacción debe ser inmediata: la ventana de oportunidad para salvar al paciente es de tres minutos. Cuando funcionan todos los eslabones de la cadena, los resultados son más promisorios”, machacó.
Áreas cardioprotegidas
Los cardiólogos insisten en que es necesario crear áreas cardioprotegidas, para que cuando se presente, la gente cuente con los medios para actuar. La sobrevida puede aumentar en un rango del 40 al 75% en aquellas comunidades en las que el eventual testigo comienza inmediatamente la reanimación cardiopulmonar (RCP) y desfibrila rápidamente (dentro de los tres minutos). “Tenemos ejemplos en el país: Rosario es una ciudad cardioprotegida, y en Salta hay un proyecto para que zonas céntricas de la ciudad también lo estén. Tenemos estadios de fútbol con programas de este tipo, y recientemente la Cámara de Diputados de la Nación se convirtió en el primer parlamento cardioprotegido del mundo. Es preciso avanzar en esta línea, para bneficiar a una mayor población”, coincidió el doctor Halac.
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