El aumento de las tarifas en el transporte

30 Diciembre 2013
Organizar, planificar, presupuestar suele ser muy difícil en nuestro país desde hace mucho tiempo. Ello sucede cuando los que cuentan con recursos económicos o vienen ahorrando para poder viajar a algún destino en sus vacaciones. Antes de que concluya el año, comienza a aumentar el costo de casi todos los servicios e impuestos. Por ejemplo, la suba del boleto de ómnibus de larga distancia se produce siempre antes de iniciarse las vacaciones, así como los alquileres en las zonas veraniegas.

El 1° de diciembre, las tarifas del transporte de larga distancia aumentaron en Tucumán entre un 10% y un 15%. Según los representantes de las principales compañías consultados por nuestro diario, la suba se actualizó en forma automática en las boleterías, por disposición de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte.

Desde la terminal de San Miguel de Tucumán hasta Buenos Aires, la categoría semicama, que costaba un promedio de $ 623, pasó a $ 708 solo el tramo de ida. El ejecutivo pasó de $711 a $808, y el suite, de $819 a $935.

Como si eso fuera poco, desde ayer el boleto en avión desde Tucumán hasta Buenos Aires cuesta un 11% más caro: la tarifa referencial pasó de $691 a $774; la tarifa máxima I, de $1.449 a $1.623, y la máxima II, de $1.846 a $2.068. Este valor se aplica a los boletos que se vendan en los últimos 10 días previos a la fecha del vuelo. Los nuevos montos se establecieron tras un incremento promedio del 12% a los destinos de todo el país, que el Gobierno nacional autorizó a las empresas de transporte aéreo que prestan servicios de cabotaje. La explicación oficial fue que “resulta necesario autorizar un nuevo cuadro tarifario, a fin de garantizar la prestación del servicio público de transporte aerocomercial que prestan las empresas autorizadas”. El valor de los pasajes ya se habían elevado en mayo pasado, al igual que en junio y en noviembre de 2012, para cubrir de los costos del servicio, como consecuencia de la inflación.

Una familia que está a pocos días de viajar y que ha presupuestado su paseo, recibe esta sorpresa que puede trastocarle los planes. Estos incrementos atentan siempre contra el bolsillo de los ciudadanos, que han venido absorbiendo a lo largo del año con su salario -siempre marcha por detrás de la inflación- la suba no solo de los servicios, sino también de los alimentos de la canasta familiar. Estos incrementos se constituyen en una suerte de castigo para el asalariado. Nunca se entendió cuál es el motivo de que las cosas suban en tiempos de vacaciones. ¿Por qué viajar tiene que resultar más caro en enero que en otros meses? ¿Por qué alquilar un departamento o casa en la zona veraniega cuesta el doble de la temporada pasada? ¿Por qué la gastronomía también es más cara? ¿Por qué todo sube? ¿Por qué el avión sigue siendo privativo para la mayoría de la población? ¿Por qué no cumple una función social, como ocurre en otros países latinoamericanos? ¿Ello se debe a hay gente que “paga igual sin quejarse”?

¿Todos quieren hacer su agosto a costa del ciudadano? ¿En un país de 40.091.359 habitantes, cuántos tienen la posibilidad de viajar? Estos incrementos “a última hora” implican una falta de respeto a los trabajadores. Si no hubiese estas subas, posiblemente habría más argentinos comunes en condiciones de hacerse una escapada a alguna parte. Sería bueno que quienes viven del bolsillo del ciudadano se apiadaran de él alguna vez.

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