Con la alcancía casi vacía, renace el juego de la frazada corta

El Gobierno provincial se expone a recortes presupuestarios antes las necesidades financieras coyunturales y la caída de fondos federales

Con la alcancía casi vacía, renace el juego de la frazada corta

El clima no da tregua. Las preocupaciones crecen porque los problemas no dejan de brotar. Osvaldo Jaldo miró con preocupación, desde el helicóptero oficial de la provincia lo que hay que reconstruir una vez que las tormentas den un respiro a los tucumanos, particularmente a los que viven en el sur provincial. La cantidad de agua caída ha sido excepcional. Las obras no dieron abasto. El gobernador coordina el “operativo anegamiento”, pero los afectados no quieren abandonar lo poco que le queda. El rótulo de “inundados” los expone a la usurpación, indican cada vez que las cuadrillas de empleados estatales tratan de asistirlos. Los hombres se quedan en casa por temor a la usurpación, mientras el resto de la familia recibe atención sanitaria y alimentaria en los albergues habilitados para tal fin. A los más vulnerables, aquellos que están en zona de inundación, sólo les queda rezar para que las lluvias paren y para que la reconstrucción arranque de la forma más inmediata posible.

No habrá límites financieros para atender a los afectados, fue la orden que se escuchó de boca del mandatario provincial. “Nos comimos la alcancía para llegar, con relativa tranquilidad, a fin de año”, indica a LA GACETA uno de los más inmediatos colaboradores del gobernador. De ahora en adelante, el recorte de partidas será más por obligación que por convicción. De allí la premura del mandatario para recuperar parte de las acreencias que Tucumán ha acumulado y que tiene como deudor nada menos que a la Nación. Si no es este año, ¿entonces cuándo?, es la pregunta que flota en varias oficinas del Palacio de Gobierno. Los $ 95.000 millones por la atención sanitaria a los afiliados al PAMI sólo son el principio de la negociación. Cuando el ministro de Economía y Producción, Daniel Abad, habló de la imperiosa necesidad de establecer un arreglo para que el goteo sea progresivo a lo largo del año, aludía a que ese proceso sea para ayer. El temor es llegar a marzo más que ajustados, ya que estos meses suelen ser de baja recaudación, más aún cuando la actividad económica no ha mostrado signos de recuperación. Ahogar más al sector privado no es la salida. Las dificultades son crecientes y no se ajustan tan sólo a la carga fiscal. Un claro ejemplo es lo que sucede con la industria textil, que tuvo que bajar drásticamente sus niveles de producción porque las importaciones la devoró. De todas maneras, el titular del Poder Ejecutivo ha recibido ayer novedades un poco más positivas en la actividad, que ha cerrado un 2025 para el olvido, con cientos de suspensiones de personal y con la amenaza latente de bajar las persianas. Los empresarios le comunicaron a Jaldo que pueden aguantar un poco más pero que, en el camino, necesitan de que el presidente Javier Milei sea más gradualista a la hora de abrir las importaciones. El jefe de Estado está alineado con su par estadounidense, Donald Trump, pero no frena la embestida vendedora que llega de Asia. Los chinos son aliados comerciales estratégicos, según definió en Davos.

La Argentina, en general, y Tucumán, en particular, no están en condiciones de que cambie el clima y que las tensiones sociales retornen. El pesimismo sobre el rumbo económico abarca a la mitad de la población, según varias encuestas realizadas por las consultoras privadas. El Gobierno sigue acomodando la macroeconomía, pero hacia abajo no se evidencia la lluvia que alivia, sino que se recrudece la tormenta que agobia. Por caso, el 74,7% de las personas que participaron en un sondeo realizado por Zentrix Consultora afirma que su salario está perdiendo contra la inflación, un indicador de malestar económico extendido en la vida cotidiana. El endeudamiento familiar está en niveles históricos y la tarjeta de crédito está explotada.

El sector público no queda al margen de esta dinámica negativa para las finanzas. Todas las provincias empeoraron su situación fiscal en el tercer trimestre de 2025, advierten los consultores. El año electoral ha minado las cuentas públicas, en un contexto en el que el gasto público real consolidado ha crecido por mayores necesidades financieras que no fueron compensadas por los ingresos que registraron una estrepitosa caída por el freno en la actividad económica. El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) ha calculado que, para el tercer trimestre del año pasado, se registró un incremento real interanual del gasto primario de 11,7% y un aumento de los ingresos totales de 2,7%. En ese contexto, el superávit primario tuvo un descenso en términos reales del 79%. Al considerar el resultado fiscal, se tiene que el mismo tuvo un descenso real interanual del 98%. Esto explica aquella reflexión del colaborador de Jaldo cuando aludía a que la alcancía está casi vacía. En los últimos meses de 2025, el dialoguismo del tranqueño le ayudó a recuperar parte del terreno perdido a través de Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Por esa razón, el ministro de Economía sostiene que, en cifras provisorias, la Provincia pudo terminar el período muy cercano al déficit cero. Abad se ha sentado en la caja, por instrucciones del propio gobernador, hasta tanto llegue el dinero federal. Por las circunstancias del verano, el mandatario abrió la billetera para atender la cuestión social. Hacia fines de esta semana, el jefe del Poder Ejecutivo recibirá un pormenorizado informe sobre el mapa alimentario, aquel que detalla dónde llega y cómo orientar la asistencia estatal sin recorte de partidas.

Jaldo tiene un viaje pendiente a Buenos Aires. En  agenda estaba una reunión prevista para este jueves en la Casa de Salta en Buenos Aires de la que participarían, además de él, el gobernador anfitrión Gustavo Sáenz; el catamarqueño Raúl Jalil, y el neuquino Rolando Figueroa, entre otros. La idea es que los dialoguistas presionen a la Casa Rosada para atender las urgencias en cada uno de los distritos mencionados. La cumbre es oportuna, ya que el Gobierno nacional requiere de acompañamiento en el Senado para el tratamiento de la reforma laboral. El encuentro que el gobernador mantuvo esta semana con diputados afines (Gladys Medina y Javier Noguera) y con la senadora Beatriz Ávila va en esa línea. El ministro del Interior, Diego Santilli, ha tomado nota de esta posible cumbre de mandatarios, muchos de ellos con encuentros pendientes en el marco de las charlas que el bonaerense está manteniendo con los jefes de las provincias.

En Buenos Aires y en Tucumán ha renacido el juego de la frazada corta. Hay que atender a una parte de las erogaciones, mientras otra queda al desnudo. La redistribución de partidas presupuestarias será una constante en los meses venideros, más aun cuando el Gobierno provincial tenga que reabrir las negociaciones salariales con los gremios que representan a los empleados públicos.

El escenario de este año par será de duras negociaciones entre la Nación y las provincias. Si no se modifica el panorama macroeconómico, las reformas estructurales que promueve la gestión de Milei encontrarán más de un escollo entre los gobernadores. Ninguno está dispuesto a ceder terreno en tiempos de vacas flacas. Hablar de redistribución de la coparticipación suena a imposible, tanto como reconvertir, por ejemplo, el impuesto sobre los Ingresos Brutos. Nadie sacrificará la gallina de los huevos de oro si es que no hay una compensación razonable, más aún cuando el chanchito ya no tiene capacidad de ahorro y está roto.

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